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William Marrion Branham Profeta y Mensajero

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Testimonios

Porque un Profeta

¿Un Profeta?


En la Biblia, Dios siempre trajo Su Mensaje a los pueblos del mundo por medio del profeta de la edad. Él le habló a Moisés por medio de una zarza ardiendo y lo comisionó a dirigir a los hebreos en su salida de Egipto. La Columna de Fuego y otras señales fueron dadas en vindicación de su ministerio. Juan el Bautista trajo un Mensaje preparando al mundo para el Mesías venidero. Mientras bautizaba al Señor Jesús en el Río Jordán, una Voz del Cielo confirmó la comisión de Juan de presentar el Cordero de Dios; "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Años más tarde, la Voz del Señor se pudo oír nuevamente hablándole a un profeta, cuando le habló a Pablo por medio de esa Luz cegadora, que después lo comisionó a establecer en orden las iglesias. En todo el Nuevo y Antiguo Testamento, Dios nunca le ha hablado a Su pueblo por medio de un sistema denominacional o una organización religiosa. Él siempre le ha hablado al pueblo por medio de un hombre: Su profeta. Y Él vindica a estos profetas con señales sobrenaturales.

¿Entonces hoy? ¿Aún Dios les revela Su Palabra a los profetas? ¿Aún existen las señales sobrenaturales? ¿Podría Dios enviar un profeta actual al mundo? La respuesta es un resonante: “¡Sí!”

Pero ¿cómo sabremos cuando se levante un profeta? ¿Qué apariencia tendrá? ¿Cómo actuará? ¿Qué señal nos dará? ¿Qué Escritura cumplirá él?


Los profetas de antaño eran hombres valientes de Dios, y no temían enfrentar las organizaciones religiosas. De hecho, casi siempre eran difamados por el clero. Elías retó las organizaciones religiosas de su día, cuestionándoles si Dios respetaría la ofrenda de ellos, o la suya. Ellos gritaron; profetizaron; saltaron sobre el altar; ellos se cortaron con cuchillos; pero Dios no los oyó. Elías miró hacia el Cielo y dijo: “Sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas”. Después llamó el fuego del Cielo para que consumiera el holocausto. Micaías, el profeta, resistió al rey de Israel, y a todo el sacerdocio cuando reprendió al Sumo Sacerdote Sedequías por profetizar una mentira. El Sumo Sacerdote lo golpeó en la cara y por hablar la verdad, el Rey lo encarceló. Aun el Señor Jesús fue tan odiado por las organizaciones religiosas de su día, que lo crucificaron junto a los más viles criminales. Si nos apegamos a la historia, un profeta sería odiado por el sistema denominacional moderno, y él sería marcado como un hereje, falso profeta, o algo peor; sin embargo, Dios apoyaría a Su siervo.

Si hubiera un profeta en este día moderno, ¿sería aceptado por la iglesia católica?, ¿por la iglesia bautista?, ¿la iglesia luterana?, ¿por la denominación que fuera?

El Señor Jesús comisionó a todos los que le creen: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.  (San Marcos 16:17-18). ¿Será cierta esta Escritura hoy? De no ser cierta ¿cuándo caducaron las Palabras del Señor? Por toda la Biblia, los profetas pudieron sanar a los enfermos, echaron demonios, y obraron milagros. Moisés levantó la serpiente de bronce ante el pueblo de Israel para sanarlos de la mordida venenosa de las serpientes (Números 21:9). Naamán, un sirio poderoso, vino a Elías para ser sanado de la lepra (2 Reyes 5:9). Cuando un joven murió al caer de la ventana en lo alto, el apóstol Pablo lo abrazó y trajo vida nuevamente al cuerpo muerto (Hechos 20:10). Sólo conocemos por los registros cerca de tres años y medio de la vida de nuestro Señor Jesús, pero en esos pocos años, Él no dejó de sanar a los enfermos; los ciegos recibieron la vista; leprosos fueron sanados; los sordos pudieron oír; los cojos caminaron. Hubo sanidad para toda clase de enfermedad. (Mt. 4:23).

Dios también vindicó a Sus profetas de otras maneras aparte de las sanidades. Aun los secretos más íntimos del corazón les fueron dados a conocer a estos hombres. El rey Nabucodonosor tuvo un sueño muy perturbador, pero no lo recordaba. El profeta Daniel le dijo al rey tanto el sueño como la profecía (Dn. 2:28). Nada estuvo oculto de Salomón cuando la reina de Sabá se presentó ante él. Estaba tan lleno del Espíritu que le dijo las preguntas de su corazón antes de que ella las hiciera (1 Reyes 10:3). Eliseo le dijo al rey de Israel todos los planes del rey de Siria, aun las palabras habladas en privado en su alcoba (2 Reyes 6:12).

En Sus propias acciones, el Señor Jesús mostró muchas veces que este Espíritu de discernimiento es el Espíritu de Cristo. Él discernió la naturaleza de Natanael cuando dijo: “¡He aquí un israelita en quien no hay engaño!”. Y Jesús continuó diciéndolo a Natanael dónde estaba cuando Felipe le habló del Mesías (Juan 1:48). Cuando Natanael entendió que Jesús vio su corazón, inmediatamente lo reconoció como el Cristo. La primera vez que Jesús vio a Pedro, le dijo el nombre de su padre, Jonás (San Juan 1:42). Pedro entonces dejó todo y siguió a Jesús por el resto de su vida. Jesús se encontró con la mujer samaritana en el pozo y le habló de sus pecados pasados. Sus primeras palabras fueron: “Señor, me parece que tú eres profeta” (San Juan 4:19). Estas tres personas venían de diferentes condiciones y estratos sociales, sin embargo, ellos reconocieron inmediatamente a Jesús cuando desplegó el don del discernimiento.

¿Acaso desapareció ese don cuando fue escrita la última página de la Biblia? Si estos milagros están escritos en la Biblia tan claramente, ¿dónde se encuentran hoy? Un profeta del día moderno ciertamente sería vindicado por milagros.

¿Habrá olvidado Dios a Su pueblo? ¿Puede Él aún sanar a los enfermos? ¿Aún nos hablará Él por medio de Sus profetas? ¿Alguno de los profetas vio en visión este día?
¿Habrá profecías todavía por cumplirse?


La Promesa De Un Profeta

La Promesa De Un Profeta En Los Postreros Días

Las últimas palabras escritas en el Antiguo Testamento dan esta promesa: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”. (Malaquías 4:5-6)

El día de Jehová, grande y terrible aún está por venir, así que nosotros debemos estar esperando sinceramente al profeta Elías. En la Biblia, los profetas no vinieron a las organizaciones religiosas más notorias; ellos vinieron a unos pocos. Imagínense que el profeta de Malaquías 4 viniera, y fuera pasado por alto. ¿Qué sucedería si él fuera como los profetas de antes, y sólo un puñado de personas lo reconociera? Si este profeta debe regresar para el día postrero, ¿cómo lo conoceremos? La respuesta se puede ver claramente en las Escrituras. Él tendrá la naturaleza de un profeta; él conocerá los secretos del corazón; él hará milagros. Las organizaciones religiosas intentarán desacreditarlo; pero habrá unos pocos escogidos que lo reconocerán como el mensajero prometido del día.

¿Cómo sabremos cuando regrese Elías? ¿Qué características mostrará para que nosotros lo podamos reconocer?
Elías era un hombre del desierto. Grandes señales y maravillas siguieron su ministerio. Él predicó en contra de los males de su día. En especial, predicó contra la inmoralidad de la reina Jezabel. Cuando Elías fue llevado al Cielo en un carro de fuego, su espíritu reposó sobre Eliseo. Grandes señales y maravillas fueron la tónica del ministerio de Eliseo, y también él predicó contra los pecados del mundo. Ambos profetas se pararon solos contra las organizaciones religiosas de ese día. Centenares de años más tarde, el mismo espíritu regresó a la tierra, en Juan el Bautista. El profeta Malaquías predijo que Elías regresaría para presentar al Señor: "He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí…" (Malaquías 3:1). Juan el Bautista, siendo fiel a su perfil, llamó al arrepentimiento a los hijos de Israel. Como Elías, él predicó fuertemente contra el rey y las organizaciones religiosas modernas. El Señor Jesús confirmó que Juan el Bautista era el profeta de Malaquías 3, en el Libro de Mateo (11:10) “Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, El cual preparará tu camino delante de ti”. San Lucas 1:17 dice que el espíritu de Elías estaría en Juan el Bautista; "irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos."  Pero noten que la segunda parte de Malaquías 4 aún estaba por cumplirse: "…y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición."  Esa parte de la Escritura vendrá a cumplimiento antes de la Segunda Venida de Cristo.

Dos mil años después de Juan el Bautista, una vez más es tiempo de que el espíritu de Elías regrese a la tierra.

¡Ese día ha llegado! En esta edad, hemos visto el regreso del espíritu de Elías. Él desafió el sistema denominacional moderno; él se paró en contra de los pecados del mundo; él mostro incontables señales y maravillas; él predicó la Biblia palabra-por-palabra, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. El profeta de Malaquías 4 vino como fue prometido, y trajo un Mensaje del Trono del Dios Todopoderoso. El nombre de ese profeta es William Marrion Branham. Nosotros le llamamos “Hermano Branham”.

William Marrion Branham Profeta


“William Branham, a quien amo y considero ser un profeta de Dios”.
Oral Roberts, evangelista reconocido mundialmente y fundador de Oral Roberts University.

Oral Roberts


“William Branham pasó entre nosotros como el profeta de Dios y nos mostró en el siglo veinte precisamente las mismas cosas que nos fueron mostradas en los evangelios… Dios ha visitado a Su pueblo, porque un gran profeta se ha levantado entre nosotros”.
Dr. T.L. Osborn, evangelista pentecostal y destacado escritor.


T.L. Osborn



“Antes de orar por una persona, él daba detalles precisos de las dolencias de la persona, como también detalles de sus vidas – su ciudad, actividades, comportamientos – aun regresando a su niñez. Branham ni una sola vez cometió un error con la palabra de discernimiento en todos los años que estuve con él. Eso abarca, en el caso mío, miles de casos”.
Ern Baxter, evangelista, director de campañas durante siete años, y uno de los líderes originales del British New Church Movement.


Ern Baxter


Nunca un hombre había impactado al mundo de tal manera desde que el Señor Jesucristo caminó sobre la tierra. De un origen muy humilde, en una cabaña de una sola habitación en las montañas de Kentucky, hasta Amarillo, Texas donde el Señor se lo llevó a Casa, la vida de William Branham fue marcada continuamente por eventos sobrenaturales. Por dirección del Ángel del Señor en 1946, el ministerio del Hermano Branham produjo una chispa que encendió un periodo de grandes avivamientos de sanidad que abarcó América y al resto del mundo. Hasta este día, él es reconocido por los historiadores Cristianos como el “padre” y “referente” del avivamiento de sanidad de los años 50, que transformó la Iglesia Pentecostal y finalmente permitió que surgiera el movimiento carismático, que hoy influencia a casi toda denominación protestante. Sin embargo, tal como en el pasado, las denominaciones rechazan sus enseñanzas y niegan su comisión.

Dondequiera que fue, Dios probó que el Hermano Branham es el profeta para esta generación. Así como con Job, el Señor le habló desde un torbellino; como con Moisés, la Columna de Fuego fue vista guiándolo; como Micaías, él fue deshonrado por el clero. Así como Elías, él fue un hombre del desierto. Tal como Jeremías, él fue comisionado por un Ángel; como Daniel, él vio visiones del futuro; como el Señor Jesús, él pudo conocer secretos del corazón; y como Pablo, él sanó a los enfermos.

El Señor nuevamente ha visitado a Su pueblo por medio de un profeta. En el tiempo más oscuro de la historia, donde la inmoralidad se ha hundido a profundidades nunca antes vistas, y viendo en el horizonte armas de destrucción masiva, un hombre humilde de Dios fue enviado, de la presencia de Dios, para llamar a una raza moribunda al arrepentimiento.

Juan, el discípulo amado, escribió acerca del Señor Jesús: Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén. (San Juan 21:25) Lo mismo puede ser dicho de la vida del Hermano Branham. Hay más de 1.200 sermones grabados, conteniendo miles de historias acerca de la vida de este hombre valiente. Y aún continuamos escuchando testimonios nuevos de su influencia en las vidas de millones de personas. Este folleto jamás podría siquiera tocar la superficie del impacto que este hombre de Dios ha tenido sobre el mundo.



Cabaña del Profeta

El Principio

“Cuando nací en una pequeña cabaña en las colinas de Kentucky, el Ángel del Señor entró por la ventana y se posó allí. Era una Columna de Fuego”.

El amanecer comenzaba a romper la oscuridad del frío cielo de abril. La única ventana, de madera, fue abierta para dar entrada a la luz de la mañana en esa pequeña cabaña de una sola habitación. Un petirrojo junto a la ventana parecía especialmente emocionado en esa mañana y cantaba lo que más podía. En la cabaña, un joven Charles Branham, metió las manos en su nuevo overol y miró allí a su esposa de 15 años. “Llamaremos su nombre, William”, dijo el padre.

Una Luz sobrenatural entró por la ventana. La Luz se movió por la habitación y estuvo suspendida sobre la cama donde el bebé acababa de nacer. Ésta fue la misma Luz que sacó a los hebreos de Egipto. Era la misma Luz con la que Pablo se encontró camino a Damasco. Y la misma guiaría a este bebé a llamar la Novia de Cristo a salir del mundo. Esa Luz fue nada menos que el Ángel del Señor, la Columna de Fuego; y una vez más se había hecho visible al hombre.

    Y adentro, en esta pequeña cabaña, esa mañana, 6 de abril, la partera abrió la ventana dejando entrar el brillo de la luz para que mamá y papá me vieran. Entonces una Luz del tamaño como de una almohada entró remolineando por la ventana. Giró alrededor donde yo estaba, y bajó sobre la cama. Varias personas de la montaña estaba allí parados; estaban llorando.

El humilde hogar estaba en las colinas del sur de Kentucky, cerca de un pequeño pueblo llamado Burkesville. Era el 6 de abril de 1909. El bebé fue el primero de diez hijos que nacerían de Charles y Ella Branham.

No pasó mucho tiempo para que el Ángel del Señor visitara de nuevo al niño, William Branham.

Siendo un niño, el Ángel le habló por primera vez, diciéndole que viviría cerca de una ciudad llamada New Albany. Él entró a casa y le contó a su madre lo que acababa de suceder. Como cualquier madre, ella no le dio mucha importancia a la historia y lo acostó para calmar sus nervios. Dos años después, su familia se trasladó a Jeffersonville, Indiana, sólo a unas millas de la ciudad de New Albany, al sur de Indiana.

El Ángel le habló nuevamente al joven profeta unos años más tarde. Era un día despejado de septiembre, el sol cálido brillaba a través de las pintorescas hojas de otoño. El muchachito cojeaba por el camino mientras cargaba dos cántaros de agua. Un pedazo de mazorca amarrado debajo de su dedo lastimado evitaba que tocara la tierra. Él se sentó para reposar bajo la sombra de un álamo. Las lágrimas llenaban sus ojos mientras lloraba por tan mala fortuna: sus amigos disfrutaban de un día de pesca, y él estaba allí obligado a cargar agua para su padre. De repente, un viento comenzó a remolinear allí en el árbol, encima de él. Se limpió los ojos y se puso de pie. Escuchó el sonido de las hojas en el viento… pero no había viento. Él levantó la mirada, y como a la mitad del álamo, algo estaba haciendo girar las hojas secas.

De pronto, una Voz habló: “No bebas ni fumes, ni de ninguna manera deshonres tu cuerpo, porque habrá una obra para ti cuando tengas mayor edad”. Muy asustado, el niño de siete años soltó los cántaros y corrió donde su madre.

Como al profeta Samuel, Dios nuevamente le había hablado a un niño.

Semanas más tarde, él jugaba a las canicas con su hermano menor. Una sensación extraña se apoderó de él. Al mirar hacia el Río Ohio, vio un hermoso puente. Dieciséis hombres perecieron al caer mientras el puente iba expandiéndose sobre el río. El joven profeta había visto su primera visión. Le contó a su madre, y ella escribió su relato. Años después, 16 hombres perecieron al caer mientras se construía el puente Second Street, de Louisville, Kentucky, sobre el Río Ohio.

El Señor le estaba mostrando visiones del futuro. Y tal como los profetas antes de él, las visiones nunca fallaron.

Juventud del Profeta William Branham

Su Juventud


Toda su vida, el Hermano Branham anheló estar en el desierto. A la edad de 18 años, se fue de Indiana a las escabrosas montañas del oeste. Su estadía en Arizona no duró mucho, pues se vio obligado a regresar.

    "Un día, decidí que había encontrado la manera de deshacerme de ese llamado. Me iría al oeste para trabajar en un rancho. Amigo, Dios es tan grandioso allá como en cualquier lugar. Que esta experiencia le sirva: cuando Él llame, respóndale.

    Una mañana de septiembre de 1927, le dije a mi madre que iba a acampar a Tunnel Mill, aproximadamente a catorce millas de Jeffersonville, donde vivíamos en ese tiempo. Mis planes ya eran viajar para Arizona con algunos amigos. Cuando mamá recibió noticias mías, no me encontraba en Tunnel Mill sino en Phoenix, Arizona, huyendo del Dios de amor. La vida en el rancho fue muy buena por un tiempo, pero pronto perdió su atractivo, como sucede con cualquier otro placer del mundo. Pero aquí quiero mencionar que, gloria a Dios, la experiencia con Jesús es más y más dulce con el tiempo y no pierde su atractivo. Jesús siempre da perfecta paz y consuelo.

    Muchas veces escuché el viento soplar entre las alturas de esos pinos. Era como si pudiera escuchar Su Voz llamando del bosque, diciendo: “Adán, ¿dónde estás?”. Las estrellas parecían estar tan cerca que casi se podían tocar con las manos. Dios parecía estar muy cerca.

    Los caminos del desierto son algo muy especial en esa región. Si Ud. llega a salirse del camino, fácilmente se perderá. Con frecuencia los turistas ven pequeñas flores del desierto y se salen del camino para cogerlas. Quedan errantes por el desierto y se pierden, y muchas veces mueren de sed. Y es lo mismo en el caminar Cristiano – Dios tiene un camino. Lo menciona en Isaías, el capítulo 35. Es llamado “Camino de Santidad”. Muchas veces los pequeños placeres del mundo lo sacan a uno de ese camino. Es entonces cuando uno pierde su experiencia con Dios. Cuando uno está perdido en el desierto, a veces aparece un espejismo. Para la gente que muere de sed, el espejismo será un río de agua o un lago. Muchas veces las personas corren hacia ellos y caen allí sólo para encontrar que se bañan en arena caliente. Con frecuencia el diablo les presenta algo que él dice que es para pasarlo muy bien. Esto sólo es un espejismo, algo que no es real. Si le presta atención, Ud. se encontrará con la cabeza llena de tristeza. No lo escuche a él, amado lector. Créale Ud. a Jesús quien le brinda agua viva, a todo aquel con hambre y sed.

    Un día recibí una carta de casa informándome que uno de mis hermanos estaba muy enfermo. Era Edward, el que me seguía. Desde luego, no pensé que era algo grave, y creí que se recuperaría. Pero una tarde, días después, cuando llegaba de la ciudad, al pasar por el comedor del rancho, vi un papel sobre la mesa; lo tomé. Decía: “Bill, ven a los prados del norte. Muy importante”. Después de leer la nota, fuimos al prado con un amigo. La primera persona que salió a encontrarme fue un viejo llanero solitario que trabajaba en el rancho. Su nombre era Durfy, pero le decíamos “Pop”. Con tristeza en el rostro, me dijo: “Billy, muchacho, te tengo malas noticias”. Para ese momento se acercó el capataz. Me dijeron que acababa de llegar un telegrama, informándome de la muerte de mi hermano.

    Estimado amigo, quedé inmóvil por un momento. Fue la primera muerte en nuestra familia. Pero quiero decir que lo primero que pensé fue si él estaría preparado para morir. Me di la vuelta y mirando sobre esa pradera dorada, las lágrimas me rodaron por las mejillas. Me venían esos recuerdos, de niños, de cómo habíamos luchado juntos y lo difícil que había sido para nosotros.

    Íbamos a la escuela con muy poco para comer. Los dedos de los pies saliendo de nuestros zapatos y teníamos que usar abrigos viejos cerrados hasta el cuello por no tener camisas. ¡Cómo recuerdo un día que mamá nos tenía una pequeña cubeta con palomitas de maíz! Nosotros no comíamos con los demás niños; comida como la de ellos estaba fuera de nuestro alcance. Siempre íbamos más allá de la colina y comíamos. Recuerdo el día que tuvimos las palomitas, pensábamos que era un verdadero premio. Entonces para asegurar mi porción, salí antes del mediodía y tomé un buen puñado antes de que mi hermano tomara su porción.

    Y parado allí mirando esa pradera dorada por el sol, recordé todas esas cosas y pensé si Dios lo había llevado a un mejor lugar. Nuevamente Dios me volvió a llamar, pero como de costumbre, escogí rechazarlo.

    Me preparé para venir a casa para el funeral. Cuando el Rev. McKinny de la Iglesia de Port Fulton, que fue como un padre para mí, predicó en su funeral, mencionó que “Aquí pueden haber algunos que no conocen a Dios, si es así, acéptenlo ahora”. ¡Oh, cómo me aferré de mi asiento, Dios de nuevo lidiaba conmigo! Estimado lector, cuando Él llame, respóndale.

    Nunca olvidaré cómo mis pobres papá y mamá lloraron después del funeral. Yo quería regresar al oeste, pero mamá me rogó tanto que me quedara, que cedí si encontraba empleo. Pronto encontré empleo en la Compañía de Servicios Públicos de Indiana.

    Pasados cerca de dos años, mientras probaba medidores en el taller de la compañía Gas Works de New Albany, sufrí envenenamiento por gas, y estuve enfermo por semanas. Fui a todos los médicos que conocía; no encontraba alivio. Sufría acidez estomacal, por los efectos del gas. Mi condición empeoraba. Fui llevado a los especialistas de Louisville, Kentucky. Finalmente dijeron que era mi apéndice y que necesitaba de una operación. Yo no lo podía creer, pues no había tenido dolor en el costado. Los médicos dijeron que no podían hacer más por mí hasta que me operara. Más tarde accedí a tenerla, pero insistí en que usaran anestesia local para poder ver la operación.

    ¡Oh, yo quería a alguien a mi lado que conociera a Dios! Creía en la oración más no podía orar. Entonces el ministro de la Primera Iglesia Bautista me acompañó en la sala de operación.

    Cuando me llevaron de la mesa a mi cama, sentí que cada vez me debilitaba más y más. El corazón a duras penas latía. Sentí que la muerte se acercaba. La respiración se hacía más y más entrecortada. Sabía que había llegado al final del camino. ¡Oh, amigo, espere que Ud. alguna vez llegue allí, pensará bastante en las cosas que ha hecho! Sabía que yo nunca había fumado, bebido ni había tenido hábitos inmundos, pero sabía que no estaba listo para encontrarme con mi Dios.

    Amigo mío, si Ud. sólo es un miembro frío y formal de iglesia, cuando llegue al final del camino Ud. sabrá que no está listo. Entonces, si eso es todo lo que sabe de mi Dios, le pido que aquí mismo se ponga de rodillas y le pida a Jesús que le dé esa experiencia del nuevo nacimiento, como se lo dijo a Nicodemo en Juan capítulo 3, y ¡oh cómo sonarán las campanas de gozo! Gloria a Su Nombre.

    La habitación del hospital oscureció, como si me encontrara en un gran bosque. Escuchaba el viento que soplaba entre las hojas, pero parecía muy distante en el bosque. Uds. probablemente han oído el viento soplar las hojas, mientras va acercándose más y más a uno. Pensé: “Bueno, ésta es la muerte que viene por mí”. ¡Oh!, mi alma se iba a encontrar con Dios, quise orar pero no pude.

    Entre más se acercaba, más y más fuerte sonaba. Las hojas sonaron, y de repente, ya no me encontraba allí.

    Me pareció entonces, que de nuevo era un muchachito descalzo, parado allá en la calle Lane debajo del mismo árbol. Oí esa misma Voz que dijo: “Nunca bebas ni fumes”. Y las hojas que oía eran las mismas que eran sopladas estando debajo de ese árbol aquel día.

    Pero esta vez la Voz dijo: “Te llamé y tú no fuiste”. Repitió eso por tercera vez.

    Entonces dije: “Señor, si eres Tú, permíteme regresar de nuevo a la tierra, y predicaré Tu Evangelio desde los techos de las casas y desde las esquinas de las calles; ¡les hablaré a todos de esto!”.

    Una vez que pasó esta visión, vi que nunca me había sentido mejor. El cirujano aún estaba en el edificio. Vino a verme y quedó sorprendido. Me miró como pensando que yo debía estar muerto, entonces dijo: “No soy un hombre de ir a la iglesia, tengo muchos pacientes, pero sé que Dios ha visitado a este muchacho”. El por qué lo haya dicho, no lo sé. Nadie había comentado algo al respecto. De haber sabido entonces lo que sé ahora, me hubiera levantado a gritos de esa cama glorificando Su Nombre.

    Después de unos días me permitieron regresar a casa, pero aún seguía enfermo y tuve que usar lentes para el astigmatismo. Me temblaba la cabeza cuando miraba algo por un momento.

    Comencé a buscar a Dios. Fui de iglesia en iglesia, queriendo encontrar algún lugar donde tuvieran un llamado al altar a la antigua; lo triste es que no lo pude hallar.

    Me dije que si llegaba a ser un Cristiano, lo sería genuinamente. Un ministro que me oyó hacer el comentario dijo: “Mira, Billy, muchacho, te estás desviando al fanatismo”. Le dije que si entraba a una religión, yo quería sentirla cuando viniera, así como fue con los discípulos.

    ¡Oh, gloria a Su Nombre! Más adelante conseguí una religión y aún la tengo, y con Su ayuda, siempre la tendré.

    Un día sentí tanta hambre de Dios, y de una experiencia real, que salí al viejo cobertizo en el patio de la casa e intenté orar. Yo no sabía orar en ese tiempo, así que sólo empecé a hablarle como a cualquier otra persona. En el instante, una Luz entró en el cobertizo y formó una cruz, y de la cruz la Voz me habló en un idioma que yo no entendía; entonces desapareció. Quedé cautivado. Cuando volví en mí, oré de nuevo: “Señor, si eres Tú, por favor ven y háblame otra vez”. Yo había estado leyendo mi Biblia desde que regresé a casa del hospital, y en 1ra. de Juan 4 había leído: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios”.

    Sabía que me había aparecido un espíritu, y mientras oraba volvió a aparecer. Luego me pareció como si diez mil libras hubieran sido levantadas de mi alma. De un brinco me paré y corrí a la casa, parecía que corría en el aire.

    Mamá me preguntó: “Bill, ¿qué te ha sucedido?”. Respondí: “No sé, pero me siento muy bien, y liviano”. No resistí más estar en casa, tuve que salir y correr.

    Entendí que si Dios quería que yo predicara, Él me sanaría. Después fui a una iglesia que creía en ungir con aceite y en el instante fui sanado. Fue entonces que vi que los discípulos tenían algo que la mayoría de los ministros no tienen hoy: los discípulos fueron bautizados con el Espíritu Santo y así podían sanar a los enfermos y hacer poderosos milagros en Su Nombre. Entonces comencé a orar por el bautismo del Espíritu Santo y lo recibí.

    Un día, después de seis meses, Dios me concedió el deseo de mi corazón. Él me habló en una gran Luz, diciéndome que fuera a predicar y orara por los enfermos, y que Él los sanaría a pesar de la enfermedad que tuvieran. Comencé a predicar y a hacer lo que Él me dijo. ¡Oh, amigo!, no puedo ni comenzar a decirle todo lo que ha sucedido: ojos cegados fueron abiertos; cojos han caminado; sanidades de cáncer, y ha hecho toda clase de milagros.

    Un día al final de la Calle Spring, Jeffersonville, Indiana, después de un avivamiento de dos semanas, bauticé a 130 personas. Era un día caloroso de agosto y cerca de 3.000 personas estaban presentes. Estaba para bautizar a la persona número 17 cuando de repente oí de nuevo esa Voz apacible que dijo: “Mira hacia arriba”. El cielo estaba como bronce ese caloroso día de agosto. No había llovido por cerca de tres semanas. Oí la Voz de nuevo, y por tercera vez volvió a decir: “Mira arriba".

    Levanté la mirada, y del cielo venía una gran estrella brillante, de la cual no les había dicho pero que muchas veces había visto. En ocasiones les conté a personas que aparecía y sólo se reían y decían: “Bill, sólo es tu imaginación; o, tal vez estabas soñando”. Pero, gloria a Dios, esta vez Él se hizo visible delante de todos, pues se me acercó tanto que ni siquiera pude hablar. Después de unos segundos pude gritar, y muchos levantaron la mirada y vieron la estrella justamente sobre mí. Algunos se desmayaron mientras que otros gritaban y otros huían corriendo. Entonces la estrella regresó al cielo y el lugar donde había estado era como de quince pies cuadrados [1,3 Mts2] y ese lugar continuaba en movimiento y agitado como si de allí salieran olas. De aquel lugar se había formado una pequeña nube blanca y la estrella fue recibida arriba en esta pequeña nube."

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- Conoce al Hijo del Hermano Branham: Billy Paul Branham

William Branham Profeta Bautizando


Como Juan el Bautista, el profeta fue vindicado en las aguas bautizando.

La visita del Ángel - William Branham Profeta

La Visita de Un Ángel


Las visiones continuaban. Sus colegas religiosos le dijeron que sus visiones no eran de Dios; le dijeron que estaba poseído por un espíritu maligno. Esto lo perturbó profundamente. La carga llegó a ser insoportable, entonces se internó en el bosque para encontrar la Voluntad de Dios. Estaba tan decidido que prometió que no regresaría hasta no recibir una respuesta. Fue allí, en una vieja cabaña de tramperos, que aquel Ángel del Señor le dio su comisión. Entre otras cosas, el Ángel le dijo lo siguiente: “Si logras que la gente te crea, y eres sincero cuando oras, nada resistirá tus oraciones, ni siquiera el cáncer".

Todas las dudas desaparecieron. Ahora tenía una comisión y avanzó con valor. El avivamiento de sanidad había comenzado.


Cientos de miles asistieron a las campañas Branham. Miles fueron sanados en el Nombre del Señor Jesucristo. Otros evangelistas como Oral Roberts, T.L. Osborn, y A.A. Allen pronto siguieron al Hermano Branham y dieron inicio a sus propios avivamientos de sanidad. El Señor hizo llover Sus lluvias de bendición como nunca antes. Una vez más, la mano sanadora de Jesucristo había tocado a Su pueblo.

    “Con frecuencia he llorado de gozo por el reciente don de Dios a la iglesia, de nuestro amado hermano, William Branham, con su maravilloso don de sanidad. Éste es un caso donde vemos a Dios obrar mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20), pues yo nunca he presenciado ni leído de nada igual al ministerio de sanidad de William Branham”.

    Rev. F.F. Bosworth, evangelista reconocido mundialmente y uno de los padres fundadores de la denominación de las Asambleas de Dios como también del movimiento pentecostal moderno.

    “En una ocasión, observamos cómo le hablaba a un hombre en un catre. Primero no había señal de respuesta inteligente de parte del hombre. La explicación luego vino de su esposa parada junto a él, que no sólo se estaba muriendo de cáncer, sino que era sordo y no oía lo que se le decía.

    El Hermano Branham luego dijo que sería necesario que el hombre recibiera su sentido de audición antes de poder instruirle de su sanidad del cáncer. Hubo un momento de oración. De repente, ¡el hombre pudo oír! Grandes lágrimas rodaron por las mejillas de ese hombre cuyo rostro insensible no había mostrado expresión toda la tarde. Escuchó con un profundo interés mientras se le hablaba de su liberación del cáncer”.

    Rev. Gordon Lindsay, destacado escritor, ministro, y fundador del instituto, Cristo Para Las Naciones.

    “El Hermano Branham dijo: ‘El congresista queda sanado’. Mi corazón saltó. Di un paso adelante y acepté al Señor como mi Sanador. Dejé a un lado mis muletas… ¡y el Cielo se abrió!”.

    William D. Upshaw, diputado estadounidense (1919-1927), candidato a la presidencia de EUA en 1932. Quedó lisiado de niño cuando una caída le fracturó la columna. Tenía 84 años cuando fue completamente sano después de la oración del Hermano Branham, después de estar lisiado por 66 años. No necesitó de una silla de ruedas ni de muletas por el resto de su vida.

    “Llevaba postrada de espaldas ocho años y nueve meses con tuberculosis, y los médicos me habían desahuciado. A duras penas alcanzaba las cincuenta libras [22,5 kg] y toda esperanza había desaparecido. Entonces de Jeffersonville, Indiana, vino el Rev. W.M. Branham, conforme a una visión que había visto de una oveja atrapada en el desierto y clamando ‘Miltown’, que es donde vivo. El Hermano Branham nunca había estado aquí ni conocía a nadie. Cuando entró, él me impuso las manos y oró, invocando sobre mí el Nombre de nuestro precioso Señor Jesús. Algo pareció apoderarse de mí y al instante ya me encontraba de pie agradeciéndole a Dios por Su poder sanador. Ahora soy la pianista aquí en la iglesia bautista”.

Murle Wright, Hattie Wright y Georgia Carter - Profeta William Branham





    Georgia Carter, de Milltown, Indiana, recibió su sanidad de tuberculosis terminal en 1940 y no sufrió un día más de esa enfermedad. Ella representa a decenas de millares de personas que han sido sanadas por medio de su ministerio y que aún siguen siendo sanadas hoy.

La Columna De Fuego


Columna de Fuego William Branham Profeta


El Hermano Branham frecuentemente describe una Columna de Fuego que vindicó su ministerio. Estuvo presente en su nacimiento, fue vista por miles en la ribera del Río Ohio, y pareció seguirlo adondequiera que iba. Fue en 1950 que el Señor les dio prueba infalible tanto a creyentes como a incrédulos que esta Columna de Fuego acompañaba al profeta.

Era una noche llena de controversia en el coliseo Sam Houston. El Hermano Branham lideraba un avivamiento de sanidad por toda la región. Las bendiciones del Señor Jesús se derramaban como la lluvia sobre los campos de trigo espirituales; sin embargo, las grandes señales y maravillas no vinieron sin crítica. Como siempre, el enemigo levantó un adversario. Las dos fuerzas se enfrentaron en Houston, Texas, y el Ángel del Señor Mismo bajó para pelear la batalla.

Miles ya estaban presentes para testificar de los incontables milagros que seguían a este hombre de Dios. Un día antes, un grupo local de ministros retó al profeta a un debate sobre la sanidad Divina, pero el reto cayó sobre el anciano y fiel compañero del profeta, el Reverendo F.F. Bosworth. Los numerosos escépticos eran liderados por un ministro bautista local y vocero muy crítico de la sanidad Divina. La información del inminente debate se filtró a los periódicos, que sin dar espera publicaron titulares como: “Hoy Volarán Plumas Teológicas A Las 7 P.M. En El Coliseo Sam Houston”.

El escéptico contrató a un fotógrafo profesional, Ted Kipperman, de los Estudios Douglas, para que documentara el debate. Esa tarde, se tomaron fotografías del Hermano Bosworth parado modestamente mientras el escéptico posaba de maneras intimidantes; en una con su dedo apuntado hacia el rostro del humilde anciano.

Cuando el debate comenzó, el Reverendo Bosworth rápidamente probó con certeza y evidencia Escritural la sanidad Divina; y enseguida, para no dejar dudas, pidió que todos los que habían sido sanos de sus enfermedades se pusieran de pie. Después que tomaron sus asientos los que habían sido sanados, él hizo un llamado a todos aquellos sanados mediante la sanidad Divina, que eran miembros fieles de la denominación de este hombre, a ponerse de pie. Trescientos miembros de iglesia se pusieron de pie, orgullosamente honrando la misericordia que el Señor Jesús había mostrado con ellos.

El reto entonces vino de parte del escéptico: “Que ese sanador Divino pase adelante. Veámoslo a él actuar”. El Hermano Bosworth aclaró que Jesús era el único Sanador Divino, pero el escéptico continuó vociferando. Finalmente, el Hermano Bosworth invitó al Hermano Branham a la plataforma. Él aceptó la invitación en medio de los gritos de apoyo.

El profeta, lleno del Espíritu Santo, respondió de la siguiente manera:

    Yo no puedo sanar a nadie. Esto sí lo digo: Cuando yo era un bebé, nacido allá en el estado de Kentucky, de acuerdo a mi propia madre, y lo cual ha sido vindicado durante mi vida, una Luz entró a la habitación allí donde estaba el pequeño grupo, donde aconteció, no tenía piso, ni siquiera una ventana, sólo tenían una cosita allí como ventana, como una pequeña puerta, y la abrían a eso como de las cinco de la mañana, y esta Luz entró girando justamente cuando amanecía. Desde ese tiempo, me ha acompañado. Es un Ángel de Dios. Él se reunió conmigo en persona hace unos años. Él me habló de las cosas que sucedieron durante mi vida, y yo las he dicho como Él me las dijo. Y reto a cualquiera en cualquier lugar, a que vaya a la ciudad donde fui criado, o al lugar que sea, a ver si se ha llegado a hacer alguna declaración en el Nombre del Señor que no se haya cumplido exactamente como fue dicho.


Después de decir esas palabras, el Espíritu Santo bajó a la plataforma, y los fotógrafos emocionados tomaron una fotografía. El Hermano Branham dejó la plataforma con una declaración muy sencilla pero profética: “Dios testificará. Yo no diré más”.

El asociado del Sr. Kipperman rápidamente fue a revelar las fotografías para las noticias de la mañana siguiente. Él notó algo extraño mientras sacaba la primera foto de la solución para el revelado. Ésta y las próximas cinco fotografías, estaban en blanco. Llevándose las manos al corazón se fue hacia adelante cuando sacó la última impresión de la solución. Allí, en la última fotografía, estaba la Columna de Fuego de una forma visible sobre la cabeza del profeta de Dios, William Marrion Branham.

Profeta William Branham


Los hijos de Israel vieron la Columna de Fuego guiando a Moisés, y las personas de este día moderno han visto esa misma Columna de Fuego guiando a otro profeta.


La fotografía rápidamente fue entregada a George J. Lacy, Investigador Profesional de Documentos Dudosos del F.B.I de E.U.A., quien autenticó la fotografía según su opinión experta. El documento oficial entregado por el Sr. Lacy se encuentra en la siguiente página.




George J. Lacy reporte Columna de Fuego - William Branham Profeta


Esto aconteció mucho antes de los computadores y las cámaras digitales, y no tuvo explicación según los métodos conocidos por la ciencia, aparte de que en realidad hubo una Luz sobre la cabeza de William Branham. Hoy la misma fotografía se puede ver en la Biblioteca del Congreso de Los Estados Unidos, en la capital de la nación, Washington DC.


Aquí puede ver algunos Videos de William Branham

Los Misterios Revelados


Apocalipsis 10 7 - William Branham Profeta


Desde principios del ministerio del Hermano Branham, quedó en claro que el sistema denominacional fue establecido para promover las organizaciones religiosas, y no el verdadero Evangelio. El Hermano Branham creyó la Biblia Palabra por Palabra, y no cambió de idea, aun a cuestas de ser excluido de sus colegas, amistades o familia.

Cuando aún era miembro de la Iglesia Bautista Misionera, le fue dicho que ordenara mujeres ministros; sin embargo, él conocía las Escrituras demasiado bien. 1 de Timoteo 2:12 claramente dice: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” y 1 de Corintios 14:34 dice: “Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar…” No era que él tuviera algo en contra de las mujeres, pero la Biblia era clara en el tema. Cuando el ultimátum le fue dado, él no pudo ceder, así que dejó la iglesia.

Ésa no era la única Escritura que era totalmente ignorada por las denominaciones. El Señor le reveló la verdad del bautismo al Hermano Branham. ¿Cómo pudo Jesús dar la comisión: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, y, sin embargo, todo registro de bautismo en la Biblia ser en el Nombre de Jesús? El apóstol Pedro mandó en Hechos 2:38: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo. Las Escrituras funcionan perfectamente en unidad, pero se requirió de un profeta para revelar este secreto: “Padre” no es un nombre, “Hijo” no es un nombre, y “Espíritu Santo” no es un nombre. Así como un hombre es el padre de hijos, el hijo de sus padres, y hermano de sus hermanos, su nombre, no obstante, no es “padre”, “hijo”, ni “hermano”. Padre, Hijo, y Espíritu Santo son títulos para el Nombre de Jesucristo. Mateo 28:19 y Hechos 2:38 se alinearon perfectamente.

Aun el pecado original en el Huerto del Edén fue revelado: no fue por haber comido una fruta, sino algo mucho más siniestro. ¿Cómo es posible que comerse un pedazo de fruta les revelara inmediatamente a Adán y a Eva que estaban desnudos? Simplemente no tiene sentido. ¿Qué tiene que ver una manzana con la desnudez? El profeta de Dios reveló claramente este secreto.

¿Quiénes eran los ángeles mencionados en Apocalipsis capítulo 2 y 3? Sus nombres tal vez suenen conocidos.

¿Quiénes son los jinetes misteriosos de Apocalipsis, capítulo 6? Ellos tienen una cosa muy importante en común.

¿Se menciona a los Estados Unidos en el Libro de Apocalipsis?


La Deidad de Jesucristo


¿Quiénes son los 144.000 que fueron salvos en el capítulo 7?


¿Se irá la Iglesia antes de la Tribulación?

¿Quién es la gran ramera del capítulo 17? Su identidad y todos los secretos fueron revelados en el Mensaje de este poderoso profeta enviado de Dios.


A este hombre no sólo lo siguieron milagros innumerables, sino que en su ministerio también le fueron revelados los misterios de la Biblia escondidos a través de las edades. Llegó a ser evidente que este profeta cumplió más Escrituras que Malaquías 4.

Apocalipsis 10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

Una voz está clamándole al mundo que salga de las denominaciones y regrese a la Palabra original de Dios. Cada uno de nosotros tiene la misma oportunidad que tuvieron Pedro, Santiago, y Juan. Tenemos la oportunidad de ser contados con los pocos escogidos de Dios que no se inclinaron ante las organizaciones religiosas del día.

La Santa Escritura registra la vida y los hechos de hombres que caminaron con Dios y que fueron tan ungidos con Su Espíritu que declararon ASÍ DICE EL SEÑOR, sus palabras fueron confirmadas por señales infalibles y maravillas. Ellos fueron profetas de Dios y la Voz de Dios para su generación.

¿Habrán cambiado hoy los tiempos desde cuando Jesús estaba aquí? Los líderes religiosos fueron los que lo crucificaron a Él. Los discípulos fueron una pequeña minoría en medio de un sistema religioso enorme. Ellos fueron excluidos, ridiculizados, y eventualmente asesinados por tomar una postura en contra del sistema denominacional establecido. Tal vez nosotros no seamos asesinados hoy por nuestras creencias, pero ciertamente somos perseguidos. Igual que los fariseos y los saduceos, ellos no pueden negar los milagros que siguieron el ministerio del Hermano Branham, por lo que recurren a otros ataques. Ud. tal vez haya oído que él es un falso profeta, líder de una secta, o cosas peores. En realidad, él fue un humilde hombre de Dios que se paró firmemente en contra del control inflexible que tienen las denominaciones y las sectas sobre el pueblo de Dios. Ellos atacaron a Jesús de la misma manera cuando Él se paró contra sus dogmas y tradiciones.

Dios honró la sencillez del Hermano Branham al creer toda Palabra de la Biblia y está usando su ministerio para llevar a millones de almas a Jesucristo. Hoy, la Voz del Séptimo Ángel está sonando fuerte como siempre lo ha hecho. Aproximadamente dos millones de personas alrededor del mundo creen el Mensaje del Hermano Branham. Esta pudiera ser una pequeña minoría comparada con los dos billones que profesan el Cristianismo, pero ¿cuándo el pueblo de Dios no ha sido una minoría?


William Branham 50 años desde su partida

Tenemos más de 1.200 sermones grabados con esa Voz de Apocalipsis 10:7, que fue profetizada que vendría. Cada uno de estos sermones abre más misterios de Dios. Esa Voz está disponible para Ud. si está dispuesto a oírla.

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LA DECISIÓN ES SUYA


Ni por un momento traigo yo un Mensaje a las gentes con la intención de que me sigan a mí, o que se unan a mi iglesia, o que vayan a comenzar algún compañerismo u organización. Nunca he hecho eso y no lo haré ahora. En esas cosas no tengo interés, pero sí tengo interés en las cosas de Dios y de Su pueblo, y si puedo lograr una sola cosa, entonces estaré satisfecho. Esa cosa es ver establecida una verdadera relación espiritual entre Dios y los hombres, por medio de la cual los hombres llegan a ser nuevas criaturas en Cristo, llenos de Su Espíritu, y viviendo de acuerdo a Su Palabra. Yo invito, ruego y aconsejo que todos oigan Su Voz en esta ocasión, y rindan sus vidas completamente a Él, aun como confío en mi corazón que le he entregado mi todo. Dios le bendiga, y que su corazón se regocije en Su venida.

Rev. William Marrion Branham


Para mayor información acerca del ministerio del Reverendo William Marrion Branham y cómo obtener sus sermones, por favor visite:
THEMESSAGE.COM

P.O. Box 950
Jeffersonville, IN 47131, USA
812-256-1177

Aqui puede encontrar Mensajes de William Branham en Mp3
Aquí Para Mensajes de William Branham en PDF

Revise aquí las demás enseñanzas del Profeta William Marrion Branham:

1. La Simiente de la Serpiente
2. El día de Reposo
3. La Trinidad
4. El Bautismo en Agua

Dios en Nosotros

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