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William Marrion Branham Profeta y Mensajero

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Billy Paul Branham cumple 82 Años

Billy Paul Branham cumple 82 Años 2017

MIERCOLES 13 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Hoy es un día muy especial. Recordamos el Cumpleaños número 82 de Nuestro Amado hermano BILLY PAUL BRANHAM

No ha habido testigo más íntimo de este Ministerio del tiempo del fin que el Hermano Billy Paul Branham —el hijo mayor del Hermano Branham—. Durante 14 años, siendo el compañero de viaje y secretario personal de su padre, vio personalmente un don profético en operación y la señal enviada para vindicar al hombre, el cargo y el ministerio. Presenció la sanidad de miles. Oyó al Hermano Branham contar cientos de visiones, y luego las vio cumplirse. Estas fueron palabras de su padre: “Dios honró a Billy Paul”. El Hermano Billy Paul les nació a William y Hope Branham el 13 de septiembre de 1935. A los dos años, su madre y su hermanita, Sharon Rose, murieron de tuberculosis con solo cinco días de diferencia.

Cuando él tenía 11 años, su padre inició las campañas de sanidad, por las cuales tuvo que recorrer el país de lado a lado y viajar por todo el mundo. Cuando no tenía que asistir a la escuela, viajaba con su padre, y hasta se le otorgaba un “cargo” oficial, en el que vendía libros y folletos antes de los servicios.

Una noche de junio de 1947 en Vandalia, Illinois, el Ángel del Señor apareció visiblemente en el cuarto del hotel donde el Hermano Branham se hospedaba con su hijo, Billy Paul, y su hermano menor, Donny. El profeta le pidió al Ángel permiso de despertar a los muchachos, para que pudieran ser testigos de la Presencia angelical que estaba frente a él.

El Ángel le respondió: “Puedes despertar a tu hijo, Billy”.

“Cuando crecí, le pregunté a mi papá: ‘¿Por qué me permitió el Ángel del Señor verlo esa noche?’.

Nunca olvidaré su respuesta. Él dijo: ‘Porque Dios te llamó a trabajar conmigo, hijo, y Él quería manifestarse ante ti’. Y yo sé que a partir de esa noche en Vandalia, sin importar en dónde estábamos, nunca tuve que esperar que papá dijera: ‘Él está aquí’. Siempre reconocía cuándo esa Presencia estaba cerca.

Y hoy, yo creo que ese mismo Ángel del Señor acampa alrededor de los que temen Su Nombre”.

A los 15 años, cuando asistía a una escuela Bíblica en Texas, su padre lo llamó a preguntarle si quería acompañarlo en un viaje a África. Se retiró de la escuela y jamás regresó. Durante los próximos 14 años permaneció junto a su padre. Asistía a cada reunión, en donde les entregaba tarjetas de oración a los enfermos. En cada servicio, él ayudaba a su padre a subir y bajar de la plataforma, muchas veces él apenas podía mantenerse de pie después de una larga línea de discernimiento. Él se encargó de la correspondencia personal del Hermano Branham. En 1961, se convirtió en el secretario-tesorero del Tabernáculo Branham y un miembro de la junta de síndicos.

El 18 de diciembre de 1965, mientras conducía inmediatamente delante del carro de su padre, ocurrió el accidente que se llevaría la vida del Hermano Branham. Él sostuvo a su padre en sus brazos mientras esperaban la ambulancia; luego, camino al hospital, oyó sus últimas palabras.

Después de la muerte del Hermano Branham, el Hermano Billy Paul ejerció la presidencia de la recién creada Asociación Evangélica de William Branham. Él ha permanecido en ese cargo, y por su dedicación a difundir el Evangelio y su compromiso a proclamar el Mensaje de la hora, los esfuerzos misioneros y evangélicos del Ministerio del Hermano Branham están alcanzando casi todos los países del mundo. En 1981 vino a la vicepresidencia de Grabaciones la Voz de Dios.

Él y su esposa, la Hermana Loyce, tienen dos hijos, William Paul Jr. y David; seis nietos; y cuatro bisnietos.

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Hermano Billy:
LA NOVIA DEL SEÑOR JESUCRISTO TE DICE GRACIAS, MUCHAS GRACIAS POR TU AMOR INCONDICIONAL.
TE DESEAMOS QUE TENGAS UN MUY FELIZ CUMPLEAÑOS
DIOS TE BENDIGA HNO. BILLY

Jehová Jireh MP3 61-0212m

Jehová Jireh MP3 - William Marrion Branham

Jehová Jireh MP3 - William Marrion Branham

61-0212m

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Cuando Dios le contesta la oración a Ud. una vez, entonces Ud. sabe que El es un Dios que contesta la oración. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.] Ahora, ¿cuántos aquí han recibido el Espíritu Santo?, levanten sus manos, todos los que tienen el Espíritu Santo. Ahora, ¿cómo pudieran dudar la sanidad? ¿A cuántos aquí alguna vez se les ha contestado la oración?, veamos sus manos. Seguro. Entonces El es un Padre que contesta la oración, ¿no es El? Ahí lo tienen. ¿Captaron la idea? Si Uds. necesitan algo, pidan. Si tienen falta de sabiduría, pídanla a Dios. ¿Ven? El se las dará a Uds. Ahora, Abraham supo que él se había aferrado a esa promesa, y que El la había cumplido. ¿Ven? Así que Uds. ven que el niñito nació. Así que el Señor dijo: “Ahora: Yo voy a hacer a esa gente allí en las Asambleas de Dios, allí en Long Beach, en dos mil quinientos años contando desde este momento, Yo les voy a dar una seguridad verdadera, y les voy a dar a saber a toda la Simiente de Abraham que–que Yo soy un Dios que contesta la oración, y que cumplo Mis promesas a Mi pueblo”.

Así que El dijo: “Yo voy a tomar a Abraham, porque Yo sé que él me cree, y Yo le voy a pedir... Yo le dije que lo haría un padre de naciones. El esperó veinticinco años, y ahora él tiene casi ciento cuarenta y cinco años de edad, o mejor dicho, ciento doce años de edad”, algo así. “Ahora, Yo le voy a decir que tome ese muchachito que él estuvo esperando, y que lo lleve al monte y lo mate. Abraham me obedecerá”. Ahora, ¡qué prueba fue esa para Abraham! Piensen de lo que fue eso. Ahora, estamos en Génesis 22. Ahora, como... El no, quizás, no le quiso decir a Sara. El no quiso ir y decirle: “Sara: voy a matar a Isaac esta mañana”. No, él no quiso hacer eso, así que él sólo se levantó temprano, cortó la leña, la cortó, dice la Escritura. La puso en un... probablemente en un pequeño morral de alguna clase, y la echó sobre el lomo de la mula, y tomó a los siervos y tomó a Isaac. Y ellos caminaron tres días de viaje.

Ahora, cualquier hombre... yo puedo caminar treinta millas [48 km.–Trad.] en un día. Yo solía patrullar; yo caminé por siete años, treinta o treinta y cinco millas cada día [48 km. y 56 km., respectivamente–Trad.] por lo desolado. Y ahora tenemos pies de gasolina. Y los hombres en aquellos días que tenían que caminar adondequiera que iban... Abraham probablemente podía, en su condición juvenil en ese entonces, probablemente podía fácilmente caminar cien millas [160 km.–Trad.] en tres días. Ahora, miren, él estaba a tres días de la civilización. Y entonces él alzó sus ojos y vio el monte de lejos, que el Señor le mostró. Ahora, fíjense bien adónde él se fue. Miren, entonces cuando él llegó cerca de allí, él detuvo la mulita, y la ató, tomó la leña, y la puso en el hombro de Isaac. Y él dijo... Ahora, escuchen esto. ¡Oh, esto es tan hermoso! Es un... Quisiera que tuviéramos mucho tiempo sobre esto. ¿Ven? ¡Es tan hermoso! El dijo: “Esperad aquí con la mula. El muchacho y yo iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos”.

¿Cómo va a volver él? El lo iba a matar. ¿Cómo es que va a volver él? Pero qué... Tomaríamos Hebreos si tuviéramos... mejor dicho, Romanos el capítulo 4, si tuviéramos tiempo de pasar por él. Pero Abraham dijo esto en su corazón: “Yo lo recibí como uno de entre los muertos, y estoy completamente convencido que Dios es poderoso para levantarlo de los muertos”, un tipo perfecto de Dios dando a Su Hijo unigénito. ¿Ven? Abraham ofreciendo a Isaac, Dios dando a Su Hijo, y dando una seguridad, porque Dios ya le había dicho: “Yo te he–Yo te he hecho un padre de naciones”. Ahora, El ya le había dado la promesa, y él supo sin una sombra de duda, que él iba a ser padre, él ya lo era. No “Yo te haré”, sino “Yo te he hecho. Yo ya te he hecho”.

Y de esa manera es su sanidad; El ya lo ha hecho. Unicamente hay una sola cosa que Uds. tienen que hacer: aceptarla. De esa manera es con su salvación; únicamente hay una sola cosa que tienen que hacer: aceptarla. Leyendo ese artículo esta mañana de ese escriba Bautista, que el hermano estaba repartiendo, me fijé que ese predicador Bautista se paró y miró eso; lo miró directamente en la cara, él dijo: “Yo quiero esa bendición Pentecostal”. Dios no hace acepción de personas, en otras palabras. Y él la recibió. Y él tuvo grandes reuniones en Chicago con Moody, y fue un ministro Bautista sobresaliente.

Porque si Dios se lo da a saber a Ud., que es para Ud., entonces es suyo; le pertenece a Ud. Si Ud. es un pecador y algo dice [Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]: “Yo soy el Señor que te salva”, esa es la Voz de Dios. Voltee, póngale atención, acéptela, y siga adelante. Si El nunca toca, bueno, Ud. sencillamente no lo puede hacer. “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Correcto. ¿Ve?, si Dios toca a su corazón, ese es el privilegio más grande que Ud. alguna vez tuvo en su vida, que cualquiera tuvo, es que Dios le dé a Uds. una invitación que venga a El. Ahora, nos damos cuenta que Abraham tenía fe, porque él había esperado veinticinco años por el hijo. Y ahora Dios le dice que tome al mismo hijo y que lo mate. Ahora, ¡qué prueba fue esa! Pero Abraham nunca dudó de la promesa de Dios. El dijo: “Si Dios me lo dio de entre los muertos, Dios es poderoso para levantarlo de entre los muertos. Yo seguiré adelante, porque El me dijo que yo era padre de naciones”.

Ahora, ¿ven?, el diablo trató de hablarle a su conciencia y decirle: “Abraham, si... Tú sabes que amas a Dios”. “Oh, sí, yo amo a Dios”. “Bueno entonces, si tú lo amas a El, ¿cómo vas a destruir la–la mismísima evidencia y la única cosa que puede probar que tú serás un padre de naciones?” ¿Ven? “¿Cómo vas a hacer eso? ¿Cómo vas a ser tú un padre de naciones si destruyes tu... la única simiente que tú tienes, es este muchacho que fue prometido venir por medio de esta mujer? Y ahora, ¿cómo lo vas a cumplir?” “Bueno, si Dios me dijo que yo era padre de naciones, depende de El que lo cumpla. Dios lo dijo, y eso lo concluye”.

¿Captan la idea? “¿Cómo voy a poner... ser sanado si el doctor me dice que voy a morir?” Dios así lo dijo, y eso lo concluye. Esa es la idea. “¿Cómo voy yo a hacer esto?” “¿Cómo puedo extender mi mano en medio del aire y encontrar algo que baje, un elemento, y me sane?” Yo–yo no sé. ¿Cómo pudieron Uds. extender su mano allá y encontrar algo que los salvó? Eso es. ¿Ven?, eso es más grande que la sanidad, mucho más grande que la sanidad, porque les cambia a Uds. toda su disposición, les cambia su mente, les cambia sus pensamientos, cambia todo en Uds. Así que es más grande en ese sentido. Miren, pero Abraham creyó a Dios. Ahora, fíjense bien lo que sucedió. ¡Oh, yo pienso que esto es hermoso! Ahora, fíjense bien. Abraham no cargó la leña; él puso la leña sobre la espalda de Isaac (¿ven?), sólo mostrando que en unos cuantos cientos de años después, que Cristo, la verdadera Simiente de Abraham, cargaría Su propio tajo de sacrificio subiendo el Gólgota. Cuando Uds. ven a Jesús subiendo el Gólgota, o quiero decir, a Abraham y–y su hijito Isaac subiendo, e Isaac cargando esa leña, eso era una sombra de Jesucristo subiendo el Gólgota, yendo a un sacri-... ¡Obediencia!

Y Uds. saben que el pequeño Isaac se empezó a poner sospechoso. Y él dijo: “Padre”, dijo él, “tenemos el fuego aquí; tenemos la leña aquí; tenemos todo listo, pero, ¿dónde está el cordero, para el holocausto? ¿Dónde está?” El empezó a mirar para todos lados: “Yo veo todo menos una cosa”. ¡Oh, hermanos! “¿Cómo va a ser?” Y miren la voz firme de Abraham, cómo él le contestó a su hijo. El no... Miren, quizás él no supo lo que él dijo; él dijo: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto”. Dios proveerá, Jehová-Jireh, el Señor se proveerá por Sí mismo de un sacrificio. ¡Oh, me gusta eso!, ¿a Uds. no?


Y Tu Descendencia Poseerá Las Puertas De Sus Enemigos MP3

 Y Tu Descendencia Poseerá Las Puertas De Sus Enemigos MP3 - William Marrion Branham

Y Tu Descendencia Poseerá Las Puertas De Sus Enemigos MP3 - William Marrion Branham

61-0212e

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Y ellos caminaron hacia allá. Y Uds. saben, nosotros somos los que nos ponemos nerviosos. ¿Qué de Uds. aceptando su sanidad noche tras noche? Bueno, Uds. piensan: “Oh, mañana... Yo–yo–yo todavía estoy tosiendo. Mi mano todavía está inválida”. Eso no tiene nada que ver con ello. Cuando Uds. verdaderamente, honestamente, de lo profundo de su corazón han aceptado eso como una obra terminada que Cristo hizo por Uds., entonces está consumada. Eso es todo de eso. Sí, señor. Sólo quédense allí con eso. Ahora, ellos continuaron caminando. Yo me puedo imaginar que Sadrac miró a Mesac, y dijo: “¿Estas seguro que estamos bien preparados en oración?” “Sí”. Continuaron caminando, el horno poniéndose más y más caliente al grado que la piel casi se les caía de su cara. Aun la Biblia dice que los hombres que los echaron allí, la intensidad del calor de ese horno mató a los hombres que los echaron allí. Parecía que era la hora más oscura. Ellos iban caminando hacia la orilla del horno. Pero Uds. saben, algunas veces Dios permite que Uds. lleguen a ese punto para probarlos a Uds. Uds. nunca pueden... Abraham nunca hubiera poseído las puertas del enemigo hasta que primero fuera probado. Y Uds. nunca poseerán las puertas de su enemigo hasta que pasen por las pruebas. “Algunos por las aguas, algunos por la inundación, otros por grandes pruebas, pero todos por la Sangre, Dios guía a Sus hijos”. ¿Ven?, Uds. primero deben ser probados. ¡Oh!, entonces el bastardo cae en la prueba, pero el verdadero hijo de Dios se mantiene verdadero. El sabe en dónde está su posesión. El sabe en dónde él está parado. El sabe lo que le ha sucedido. El sabe que él ha pasado de muerte a Vida. Y él sabe que Dios contesta la oración.

Ahora, los vemos subiendo. Sólo a un paso más para entrar al horno de fuego ardiendo, parecía que ellos estaban completamente derrotados. Pudiera ser... Yo he visto casos de cáncer casi llegar a su último aliento. Un hermano, recientemente que tenía artritis, tenía sus manos así. El Espíritu Santo le dijo, dijo: “ASI DICE EL SEÑOR, estás sanado”. El se fue a casa y se puso peor. El dijo: “No lo puedo evitar. Ese hombre no me conocía. El nunca me ha visto en su vida”. Vivía en Phoenix. El dijo: “El nunca me ha visto en su vida. ¿Cómo me pudo decir él quién era yo? Yo sé por la manera que él hablaba que no está instruido. Yo sé que había allí Algo sobrenatural. Y yo... Algo sucedió”. Ellos ni siquiera podían mover la almohada. Cuando ellos movían la almohada de sus manos, él decía: “¡Oh, esposa, esposa, ten cuidado!” ¡Oh!, sólo gritaba. Y ella dijo: “Cariño: ¿no tienes miedo de que estás trayendo un reproche sobre la mera religión que creemos?” El dijo: “No puedo traer reproche. Yo creo en mi corazón que va a suceder”. Y se puso muy grave. El se reclinó, y su niñita le estaba tratando de poner un trapo mojado en su rostro. El se sintió desmayar. Y él miró hacia arriba, y él dijo que vio delante de él a Cristo en la cruz. Y dijo que cuando él inclinó su rostro para morir... El pensó que su aliento se le iba, él ya no podía respirar más. La artritis estaba por todo su cuerpo. Y cuando él inclinó su rostro para morir, él vio a Cristo inclinar Su rostro allí. De repente él dio un gran salto, y salió de la silla, y dio vueltas y vueltas y vueltas en el lugar...?... ¿Por qué? El poseyó la puerta cuando El fue a la cruz. Pero primero, Uds. deben poseer... Uds. deben soportar la prueba.

Los jóvenes hebreos estaban en esa situación. Algunas veces pensamos que está muy oscuro. Pero recuerden, que es en la hora más oscura cuando Jesús viene. María y Marta, eran las hermanitas de Lázaro, una familia Cristiana que había dejado su sinagoga para creer en el Señor Jesús; y esa fue la hora más oscura para ellos. Ellos se habían salido de su iglesia. Ellos ya no podían regresar. Todos los que profesaban ser un seguidor de Jesús eran excomulgados de la iglesia porque El era un–un radical, alguien que iba destrozando sus iglesias. Y ellos no querrían eso, así que ellos dijeron: “Cualquiera que trate de seguirlo, bueno, lo echaremos fuera del compañerismo”. Así que ellos estaban fuera del compañerismo. Y ellos no podían regresar a la iglesia. Ellos habían llegado a ser heréticos. Y entonces, el mismísimo Hombre por el cual ellos se habían salido, el Señor Jesús, el mismísimo Hombre por el cual ellos se habían salido, ellos lo mandaron llamar para que orara por el hermano de ellas cuando yacía muriéndose de hemorragias. Y ellos... El rehusó venir. Ellos enviaron por El la segunda vez, y El rehusó venir. ¡Oh, cuán oscura estaba la hora en ese entonces! Finalmente, la hora de la media noche llegó, azotó, y el muchacho murió. Ellos lo pusieron en el sepulcro. El estuvo allí por cuatro días. La corrupción ya se había establecido en su cuerpo. Los gusanos de la piel estaban en él. Insectos del suelo estaban arrastrándose sobre su carne. Era la hora más oscura que ellas alguna vez vieron. Fue en ese momento cuando Jesús llegó, justamente en esa hora oscura.

¡Oh!, una mujer que... dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham...” Yo estaba hablando tocante a la resurrección de Lázaro. Dijo: “Ud. no quiere decir... Ud. alardea mucho tocante a que Jesús era Divino”. Yo dije: “El sí era Divino. Sí”. Ella dijo: “Bueno, yo le probaré a Ud. por su propia Biblia que El no lo era”. Yo dije: “¡Hágalo!” Y ella dijo: “Bueno, el capítulo 11 de San Juan dice que El fue al sepulcro de Lázaro y lloró”. Yo dije: “Eso no–eso no tiene nada que ver con ello. El era ambos, ¡hombre y Dios!” Yo dije: “El sí era un hombre, es verdad, cuando estaba llorando. Pero cuando El se paró al lado del sepulcro de un hombre que había estado muerto ya cuatro días, y su nariz ya se le había hundido, los gusanos comiendo su cuerpo, y dijo: ‘¡Lázaro, sal fuera!’, eso se necesitó más que un hombre”. ¡Sí, señor!

El era un hombre cuando descendió del monte aquella noche, buscando algo para comer en esa higuera, y no encontró nada allí. El era un hombre cuando tenía hambre. Pero cuando El tomó cinco panes y dos peces y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre. ¡Sí, señor! Ese era Dios en ese hombre. Sí, señor. El era un hombre acostado allí en la parte de atrás de esa barca pequeña aquella noche. Los demonios, cuarenta mil de ellos en el mar, juraron que lo ahogarían en esa pequeña barca vieja que estaba como un tapón de corcho de botella, moviéndose de un lado para el otro. El diablo dijo: “Ahora lo tenemos. El está dormido. Lo ahogaremos”. El era un hombre, cansado y agotado, acostado allí en la parte de atrás de esa barca, con una almohada en algún lugar, dormido. Pero hermano, una vez que El se levantó, ¡oh, hermano!, puso Su pie sobre la cargadera de la barca, alzó Su vista, y dijo: “¡Calla, enmudece!”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ese era más que un hombre. Ese era Dios en ese hombre. Sí era un hombre cuando clamó por misericordia en la cruz. Eso es correcto. “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El murió clamando por misericordia. Eso es correcto. Pero en esa tercera mañana cuando El rompió el sello de la muerte y resucitó al tercer día y ascendió a lo alto, El era más que un hombre. Todos los que han alcanzado llegar a ser notables creen eso. Correcto. Poetas, autores, profetas, y todos los demás, creen eso.

Ahora, los jóvenes hebreos iban pasando por su prueba. Ellos estaban en el último momento, y ellos estaban listos para entrar al horno. ¿Saben qué? Algunas veces observamos las cosas sucediendo aquí en la tierra, pero hay algo que está sucediendo en el Cielo al mismo tiempo. Pudiéramos no ser capaces de verlo, pero está sucediendo de todas maneras. Volvamos nuestra cámara ahora hacia el Cielo. Yo puedo ver a Jesús sentado en el Trono, ya para amanecer. El humo del horno se está elevando muy alto en los cielos. Yo lo veo a El sentado allá mirando atentamente hacia abajo, viendo lo que ellos iban a hacer. Eso es lo que El hace con Uds. y conmigo cuando somos probados. El prometió que la Descendencia de Abraham poseería las puertas del enemigo. Yo creo eso.

Yo lo veo mirando atentamente. De repente un gran Angel Gabriel viene a Su lado derecho, se para en posición de atención, y pone Su mano en Su espada. El dijo: “Padre: ¿Has mirado allá abajo? Ellos son la Descendencia de Abraham. Ellos son... ellos creen en Ti. Han orado toda la noche. Y ellos van directo a su muerte. Permíteme ir allá, y Yo cambiaré la escena”. Yo creo que El lo hubiera podido hacer. Correcto. El dijo: “Correcto, Gabriel. Tú eres un buen Angel. Sólo párate allí”. Ahí viene otro. Su nombre es Ajenjo. El es el–El es el Angel sobre todas las aguas. Yo lo puedo ver pararse en posición de atención, dijo: “Padre: ¿has mirado allá abajo en Babilonia?” “Sí, Yo los he mirado atentamente toda la noche”. (¡Oh!, “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”). “Yo los he mirado atentamente toda la noche”. “Ellos se están preparando para quemar tres hombres allá esta mañana, de la Descendencia de Abraham que te han tomado a Tu Palabra, y se están parando valientemente sobre Ella. Tú sabes que en una ocasión Tú me dijiste que soltara todas las aguas. Yo tengo el control. Permíteme ir allá abajo, y Yo exterminaré a Babilonia del mapa con agua”. El lo hubiera podido hacer. Yo lo puedo oír a El decir: “Correcto, Ajenjo. Tú eres un Angel maravilloso. Tú–tú hiciste exactamente todo lo que Yo te ordené desde que te creé. Yo te creé. Tú también lo hiciste, Gabriel. Pero, ¿saben qué?, Yo mismo voy a ir allá. Este es Mi asunto”. ¡Oh!

Justo en el momento cuando ellos estaban listos para tomar su último paso, yo lo puedo ver a El ponerse de pie. Sus túnicas sacerdotales cayeron alrededor de El. Es en donde El está sentado esta noche (y están ensangrentadas), intercediendo sobre nuestra confesión, pues El murió para que se cumpla todo lo que pidiéramos. ¿Dónde está nuestra fe en El? Allí El se pone de pie, llama haciendo una señal en esa dirección, y ahí viene una grande nube blanca ante El. Se sube en ella, llama al viento del este, al viento del norte, al viento del sur, y al viento del oeste para que lo conduzcan como caballos. Estrechó Su mano y tomó el relámpago zigzagueando, y lo tronó a lo largo de los cielos. Antes que ellos pudieran entrar allí, El estaba con ellos en el horno de fuego ardiendo. El estaba allí adentro con una grande hoja de palma como abanico, de alguna parte del Arbol de Vida, abanicando de ellos las llamas de fuego de esa manera. Dijo: “Yo sólo lo quiero hablar con Uds., hijos. Yo sé que Uds. son de la Descendencia de Abraham. Yo les dí la promesa, y aquí estoy para contestarla”, quitando de ellos las llamas de fuego. ¡Oh, sí! Ellos lo abrieron. Dijo: “¿Cuántos echaron Uds. allí adentro?” Dijeron: “Tres”. El dijo: “Hay uno más allí adentro, y se parece al Hijo de Dios”. El sí lo era. ¿Por qué? Ellos... después que fueron probados, ellos poseyeron las puertas del enemigo. ¡Amén!

Daniel pasó por la misma cosa, después que fue puesto en una prueba para ver si él oraba o no. El levantó las cortinas, abrió las persianas, y se arrodilló y oró como siempre lo hacía. ¡Sí, señor! Oró como siempre lo hacía. Y, ¿qué sucedió? Ellos... El pasó por la prueba. Ellos dijeron: “Te daremos de comer a los leones”, y ellos habían estado sin comer por semanas. El dijo: “Mi Dios me puede librar de esos leones”. Pero después que él había pasado por la prueba, ¿qué sucedió? El poseyó las puertas del ene-... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Moisés, después que él había sido fiel a Dios, pasó por las pruebas, y llevó a los hijos de Israel por el sendero del deber. Toda la naturaleza clamó contra ello. Ahí estaban las montañas a un lado y los desiertos, el ejército de Faraón persiguiéndolos, y el Mar Rojo obstaculizándolos. Bueno, estaban atrapados. Parecía que Dios era un hombre militar sin experiencia, por haberlos empujado a esa esquina allí y dejarlos morir.

A Dios le gusta hacer eso. A Dios le gusta mostrar Su mano poderosamente. Sí, a El le gusta. A El le gusta mostrar Su poder. El está esperando esta noche mostrarlo en Uds.: tomar a ese pecador y cambiarlo completamente; tomar a esa mujer de mala fama y cambiarla a una mujer piadosa y santa; tomar a esa muchacha que ha tomado el camino incorrecto, a ese muchacho que ha tomado el camino incorrecto, y regresarlos a ese lugar para hacer de ellos hijos e hijas de Dios. El está listo para tomar a ese hombre muriéndose de cáncer, aquel con problema de corazón, aquel que está ciego, ese que está afligido; si él sólo pone su fe allí, lo cambiará de muerte a Vida, y lo empezará con un testimonio. El está esperando para hacerlo. El los mete a Uds. en una trampa para ver lo que Uds. harán. El los metió allí en esa trampa. Parecía que la misma naturaleza estaba escondiendo su rostro. Sí. Un escritor dijo en una ocasión, que cuando ellos entraron a ese lugar, se preguntaban lo que Moisés haría. El tenía una sola orden: “Sigue adelante”. Si Uds. están en el puesto del deber, no importa lo que esté en el camino... Las experiencias más grandes que yo he tenido alguna vez han sido cuando he topado contra algo que yo no podía pasar por encima, o debajo de ello, y sólo me quedaba allí y observaba a Dios abrir camino. Esa es la manera de hacerlo. Sólo caminen, continúen caminando. Presionen su nariz contra ello. Sólo continúen caminando hacia adelante. Sólo continúen caminando hacia adelante. Dios abrirá un camino.


Escuche tambien el Mensaje Abraham Restaurado MP3

Abraham Restaurado MP3

Abraham Restaurado MP3 - William Marrion Branham

Abraham Restaurado MP3 - William Marrion Branham

61-0211

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Y ahora, nosotros sabemos que todo el tiempo hay tres clases de gente. Nos fijamos en eso hoy en día. Ha habido Luteranos, Metodistas, Pentecostales. Está el pecador (el impío), la virgen fatua, y la Virgen verdadera. Siempre hay. Ahora, nos damos cuenta que estaban los sodomitas, allí estaba Lot (la iglesia tibia), y ahí estaba Abraham que se había separado de ellos y que estaba viviendo aparte. Ahora, la mismísima palabra iglesia significa: “separación”. Israel era el pueblo de Dios hasta que ellos salieron al desierto, y al ser llamados a salir fuera fueron entonces la iglesia de Dios. Iglesia significa: “llamado a salir fuera, puestos aparte”. Y Abraham era la Iglesia Elegida. Lot era la virgen fatua o la iglesia formal. Y luego estaba el pecador, el sodomita.

Ahora, fíjense bien, el sodomita, y los formales allá, Lot en su condición formal... Ahora, él era un buen hombre, sin duda. La Biblia dice que “los pecados de la ciudad afligían su alma justa”. Pero allá estaba la Iglesia Elegida, llamada, predestinada por Dios, Abraham, llamado cuando él tenía setenta y cinco años de edad, se le dio una promesa, dejando que la prueba la asegurara. Esperen hasta que lleguemos un poquito más adelante aquí en donde El la aseguró completamente. Muy bien. Le dijo tocante al hijo que él iba a tener. Y Abraham no dudó de la promesa de Dios. No importaba cuántos dólares extra hubiera allá, y cuán rico él pudiera ser en Sodoma, y lo que él pudiera hacer, él se quedó con Dios, guardó la promesa. Esa es la Iglesia Elegida. Hay algunos de ellos en los Metodistas, algunos en los Bautistas, algunos en los Pentecostales. La Iglesia Elegida será llamada a salir fuera de todos los grupos. Correcto. Esa es la que oye la Voz.

Cuando Jesús vino, el Señor Jesucristo, ¿por qué no lo reconocieron? Ellos no lo reconocieron hasta que ya era muy tarde. Ellos nunca conocieron que Eliseo era el profeta de Dios. Bueno, ellos enviaron a sus hijos allá para molestarlo, le llamaron calvo, porque él perdió su cabello cuando era joven. Ellos no sabían nada. Ellos no creían que él era profeta. Seguro que ellos no lo creían. Nunca lo creen. ¿No dijo Jesús: “Uds. paredes blanqueadas, Uds.–Uds. pulen las tumbas de los profetas y Uds. son los que los pusieron allí”? Miren a Jeremías, a Isaías, a cualquiera de los profetas. Ellos no lo reconocieron hasta que todo había terminado. Y cuando Juan vino, ellos no sabían lo que... Jesús mismo dijo: “Ese fue el Elías del que se habló, y ellos hicieron con él todo lo que quisieron hacer”. Y aun los discípulos no sabían que era... que Juan era ese Elías. Y cuando vino Jesús, ellos no sabían que El era Jesús; ellos no reconocieron que El era el Cristo. Pero aquellos que fueron ordenados a Vida Eterna (“Mis ovejas oyen Mi Voz”), ellos lo reconocieron.

Sigamos adelante: San Patricio. Uds. gente Católica que lo llaman un Católico, yo quisiera que Uds. me lo pudieran probar por la historia. El no era Católico; él protestó al obispo de Roma. Eso es exactamente correcto. Su escuela está allá en el Norte de Irlanda. El no creía en eso de que un hombre controlara. El creía en que el Espíritu Santo controlara. Sí, señor. El también creía en el Bautismo del Espíritu Santo, y en hablar en lenguas, y–y en el poder del Espíritu. San Ag-... San... ¿Qué estaba tratando de decir yo? Colombo hizo la misma cosa. San Martín hizo la misma cosa; Ireneo, la misma cosa. Todos ellos creían en el poder de Dios, en sanidad Divina, y en el poder del Espíritu Santo, todos esos santos de las edades tempranas. Luego ellos tuvieron un montón de obispos que eran “almidonados” y que querían formar una organización, y ellos organizaron la iglesia, y conglomeraron junto el pecado y algunas supersticiones de la iglesia, y formaron su organización. De eso provino la madre organización. De eso provino cada una de las demás. Lean Apocalipsis 17 y vean si no es así: la madre ramera, y sus hijas eran prostitutas. ¿Qué es un ramera sino una prostituta? Es la misma cosa. ¿Cómo sucede eso? Cometiendo fornicaciones espirituales contra el Padre Verdadero, el Esposo Verdadero; tomando doctrinas hechas por el hombre y credos, tomando a la gente, haciéndola formal, metiéndola en una adoración formal. Nosotros adoramos a Dios en Espíritu y en Verdad, Dios busca a tales adoradores. Sí. Seguro que así es.

Ahora, nos damos cuenta que Abraham, que Abraham se quedó allá; él era elegido, una Iglesia llamada a salir fuera. Y recuerden: el Hombre que estaba en carne humana, el Hombre comió la carne de un becerro, bebió la leche de la vaca. El bebió pan y comió... mejor dicho, comió pan con mantequilla, bebió la leche de la vaca. Y Abraham lo llamó Dios. Miren, tomen... Miren las traducciones y síganlas, dense cuenta si eso es correcto: Elohim, Dios. Ahora, yo quiero que Uds. se fijen que eso estaba representando algo, algo que queremos estar seguros que Uds. lo vean. Ahora, fíjense. Entonces nos damos cuenta que cuando los dos Hombres fueron allá, los Predicadores fueron allá a predicar, los dos Angeles fueron allá a predicar a Sodoma. Ellos nunca hicieron esto, esta cosa, esta señal; Ellos fueron allá y mostraron la señal de ellos, de que habían llegado para sacarlos a ellos fuera. Pero no era la misma señal que recibió la Iglesia Elegida. La Iglesia Elegida recibió otra señal. Y ahora, fíjense lo que recibió la Iglesia allí, del que se quedó allá con la Iglesia Elegida. ¿Recuerdan Uds. cuando El estaba hablando? El dijo: “Abraham...” Lo llamó por su nuevo nombre que Dios le acababa de dar. “Abraham: ¿dónde está Sara (S-a-r-a, su nuevo nombre)?” Bueno, El era el que se los dio a ellos. Sí.

Alguien dijo (yo he hecho esta declaración en muchas ocasiones), me dijo: “Hermano Branham: no cree Ud. que ese hombre era Dios”. Yo dije: “La Biblia dice que era Dios”. ¿Ven? El lo era. El es el Creador. El puede hacer todo lo que El quiera. El sólo recogió algo de petróleo, y luz cósmica, y calcio, y potasio y [el Hermano Branham sopla–Ed.] sopló en eso, y entró en el cuerpo y fue allá. Eso es exactamente de la manera que El lo hizo. El creó Angeles allí de la misma manera. El puede hacer la misma cosa. ¿De dónde provenimos? ¿Quién hizo la tierra? ¿En dónde consiguió El la materia para hacer la tierra? Díganme adónde fue El y la consiguió. La mismísima tierra en la que estamos sentados es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Este púlpito es la Palabra de Dios. Esta es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Dios lo habló, y El es un Creador, y El la hizo de cosas que no estaban aquí con qué hacerla. El la creó. El tiene un propósito; El puede crear. El puede hacer lo que El quiera hacer; ¡El es Dios!

Abraham lo llamó Dios. Eso es lo que El era. Abraham debió saber, él habló con El; toda su vida había estado hablando con El. Me imagino que él debía saber quién era El. Seguro. Le dijo: “Yo–Yo voy a cumplir esta promesa que te hice”. ¿Quién era el que le habló a él allá en el pasado? “Yo, Yo soy El”, El dijo. Y fíjense: entonces cuando... El dijo: “Abraham: ¿dónde está Sara tu mujer?” Abraham; no Abram, sino Abraham. Y Dios en el capítulo anterior le acababa de dar ese nombre de Abraham. Ellos no tenían periódicos y televisiones y–y cosas en ese día. Abraham estaba allá solo, allá, él y su esposa y su–su gente, sus siervos. Y así que Dios le había aparecido a él y le cambió su nombre, y el Angel lo llamó Abraham. Dios cambió el nombre de Sarai a Sara, y la llamó Sara. “¿Dónde está Sara tu mujer?” ¿Cómo supo El que aun él estaba casado? ¿Cómo supo El, siendo un Extranjero, que su nombre era Abraham? ¿Cómo supo El que El cambió su nombre de Abram a Abraham? ¿Cómo supo El que El cambió Sara a Sara? Y, ¿cómo... o... de Sarai a Sara? ¿Cómo supo El estas cosas?

Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti, allá atrás”. El dijo: “Te voy a visitar, Abraham”. En otras palabras: “Yo te prometí que te iba a dar ese hijo, y tú has creído Mi Palabra; ahora Yo te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida y tú vas a tener ese bebé”. Y miren, Sara, escuchando a escondidas allá atrás, ella dijo entre sí, ella dijo entre sí (ahora recuerden: dentro de su corazón): “¿Tendría yo deleite, siendo yo una mujer vieja de noventa años, una abuela, una tatarabuela, y mi esposo siendo viejo? Mi señor allá afuera, él está viejo, tiene cien años de edad, y yo tengo noventa años de edad, ¿y yo seré como una mujer joven otra vez?” Ella pensó: “Eso es chistoso”, y se rió. Y el Angel dijo: “¿Por qué se rió Sara?” Y no sólo eso, sino que El dijo, repitió las palabras a Abraham de lo que Sara pensó en su corazón. El dijo: “Dijo: ‘¿Cómo será?’” ¡Amén! Ahí lo tienen Uds. ¡Sentado con Su espalda vuelta hacia la tienda! Entonces Sara verdaderamente se asustó. Ella vio lo que ella había hecho. “¿Por qué se rió Sara diciendo en su corazón: ‘Cómo podré tener deleite con mi esposo otra vez?’” Pero Sus palabras fueron confirmadas; El era Dios.

Ahora, ¿qué era eso? Ahora, Jesús se refirió a esa misma cosa. Y El dijo: “Como fue en los días de Lot, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Ahora, fíjense. “¿Por qué no sales y vas a esos grandes centros importantes?” No fue enviado a esos centros importantes. A la Iglesia Elegida, allí es adónde fue enviado. Aquellos nunca lo van a creer. Yo lo supe, estando parado aquí la noche cuando yo estaba teniendo ese discernimiento la otra noche, y siento ahorita, que hay muchos aquí que no creen eso. No me digan que no; yo los puedo nombrar. Correcto. No me digan que no. Correcto. Correcto; yo sé sus enfermedades. Dios me puede decir aquí mismo sus enfermedades. Seguro que sí. Y yo lo siento. ¿Por qué están tratando de jugar el papel de un hipócrita al respecto? ¿Por qué no son lo que Uds. verdaderamente son? Una cosa tienen: Uds. tienen miedo. Y no los culpo. “Si dijere alguna palabra contra El, nunca será perdonado”. Pero yo quiero que Uds. sepan que las Escrituras “no es misticismo”, como algunos de Uds. predicadores piensan que es. No es telepatía. ¡Dios tenga misericordia del alma pecaminosa de Uds.! Uds. no necesitan un púlpito; Uds. necesitan un altar. Correcto. Enmiéndense con Dios. Recuerden: “Si dijere alguna palabra contra El, nunca será perdonado ni en este siglo ni en el venidero”. Ahora, Uds. dicen: “Yo no soy”. No me digan quiénes son Uds.; yo sé. ¿Ven? Sí, señor. Así que escuchen: yo sólo los estoy advirtiendo. Recuerden: Dios prometió que eso sucedería. ¡Amén!

Fíjense, El dijo... Fíjense bien, ¿qué era eso? Dios en carne humana. Y Dios mismo se iba a representar otra vez en forma humana justo antes de la Venida del Hijo del Hombre. ¿En cuál carne? ¡En la carne de Uds., en la carne mía! Dios descendiendo del Cielo, Dios anhelando compañerismo. ¡Cómo la gente...! Parece ser que hay tanta teología mental tocante a ello, que Uds. fallan en captar el discernimiento del Espíritu. Como un hombre me estaba tratando de decir el otro día tocante a que eran tres Dioses: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. El Padre es una dispensación del Padre. No eran tres Dioses; son tres oficios del mismo Padre: el oficio del Padre, el oficio del Hijo, el oficio del Espíritu Santo, el mismo Dios en cada uno. Uds. no tienen que tener un Concilio de Nicea para eso. Es Dios, el mismo Dios siempre, ¡un solo Dios! El estaba en el oficio del Padre; esa es la razón que Mateo dice: “Bautízalos en el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. No son tres Dioses; es un Dios en tres oficios: Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres atributos. Seguro que sí.


Pacto De Abraham Confirmado MP3

Pacto De Abraham Confirmado MP3 - William Marrion Branham

 Pacto De Abraham Confirmado MP3 - William Marrion Branham

61-0210

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Y así que, eso es; es amor. Aunque yo sé que si yo hiciera algo mal, yo creo que Dios me perdonaría por eso. Pero, ¡oh, hermanos!, yo no lo querría lastimar a El. Yo no querría hacer nada para lastimarlo. Yo lo amo muchísimo. Bueno, de esa manera debemos vivir por Dios: enamorados de El. Amar, amar tanto que se amen los unos a los otros. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. No porque Uds. son Metodistas, o Bautistas, o Luteranos, o Pentecostales, sino porque se aman los unos a los otros. Y eso es lo que yo siempre he tratado de hacer, es derrumbar estas pequeñas paredes de separación y hacerlas a un lado para que yo pueda decir: “Nos amamos los unos a los otros”. ¿Ven? Pero, ¿ven?, mientras hagamos las cosas que estamos haciendo... Las encontramos en sombras allí en la Biblia en donde ellos lo hicieron en el principio. Y Uds. ven lo que les sucedió a ellos. “Y todo esto sucedió como ejemplos”, dice Hebreos. Ahora, nos damos cuenta, que es la misma cosa hoy. Nos aislamos y nos ponemos fríos e indiferentes, y nos establecimos en este monte por cuarenta años en lugar de entrar a la tierra prometida.

Así que ¡el polvo!, del polvo hasta las estrellas. Del polvo de la tierra, de lo que estamos hechos, hasta las estrellas resplandecientes en Gloria. “Mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará, y ellos resplandecerán como las estrellas a perpetua eternidad”. Daniel 12. Sí, ellos lo harán. Sólo piensen: esa estrella de la mañana no ha perdido nada de su belleza desde que Dios la colgó allí en el–en el sistema solar. No ha perdido nada de su belleza. Pasarán billones y billones de años, y todavía estaremos resplandeciendo en Gloria. Sí, señor. Es sólo una muestra, es sólo un ejemplo.

Yo quiero decir algo aquí, y yo tengo miedo decirlo. Y yo... ¿Está bien, hermano? ¡Oh! Ahora, uno tiene que tener cuidado cuando está... especialmente con la gente; ellos lo mal entienden. Ahora, yo creo que los tres de una trinidad, son uno, como sabemos. Ahora, yo creo que Dios tuvo tres Biblias, si Uds. se fijan bien. Ahora, la primera Biblia que El escribió fue en los cielos, el zodíaco. Ahora, yo sé que Uds. se pueden ir a un extremo con eso, y se pueden ir a un extremo con cualquier otra cosa. Pero verdaderamente, si Uds. se fijan en el zodíaco, ¿cómo empieza? Empieza... lo primero en el zodíaco es la virgen; lo último en el zodíaco es Leo el león: la primera y la segunda Venida de Cristo. La primera vez por medio de la virgen, la siguiente vez como el león de la tribu de Judá. Uds. ven los peces cruzados en eso; esa es la edad de cáncer por la que estamos pasando. Todo en los cielos declara a Dios. Ciertamente que lo declara. Y el pueblo de Dios debe mirar hacia arriba, comprendiendo que Dios no está en la tierra, sino que El está en el Cielo. El escribió la primera Biblia.

Ahora, la segunda Biblia que El escribió, fue con Enoc, en los tiempos de la pirámide, allá en Egipto. Yo he estado allí, y tal vez muchos hombres y mujeres aquí han estado allí. Si Uds. se fijan en esas pirámides, no las pudiéramos reproducir. Son muy grandes, muy gigantescas. Geográficamente están tan perfectamente en el centro de la tierra, que no importa en dónde esté el sol, nunca hay una sombra alrededor de ellas. Y ellas tienen toneladas y toneladas y toneladas de rocas allá arriba, que... ellos argumentaron tocante a eso en una ocasión. Nosotros lo solíamos discutir en la escuela, de cómo ellos la edificaron. Bueno, el muchacho, mi oponente, dijo: “Ellos las subieron rodando”. “Bueno”, yo dije: “Eso–eso... Bueno, no lo pudieron haber hecho”. Yo sé que uno no puede coger un vagón y descargarlo y ponerlo en la vía del ferrocarril y poner bastantes hombres alrededor para empujarlo. Aun si está descargado, uno no lo puede empujar. Yo los he visto intentarlo muchas veces. Uno únicamente puede poner allí un solo grupo de hombres. El siguiente grupo tiene que empujar contra la espalda del siguiente hombre. ¿Cómo va uno a empujar una–una roca hasta allá arriba en el aire, como de una media manzana de ciudad, que pesaría mil toneladas? Lo que ellos tenían entonces era poder atómico (así como ellos lo tienen ahora), y ellos la edificaron. Y con eso ellos sacaron a la tierra de su órbita; pues siendo alejada del sol en esa posición inclinada, trajo las lluvias y–y destruyó la tierra con agua. En esta ocasión, la van a arrojar directamente hacia el sol y la van a quemar otra vez. Es tan perfecto como puede ser.

Pero fíjense en la edificación de la pirámide; miren, observen esto. ¿Tienen un billete de un dólar en su bolsillo? Yo–yo pienso que yo tengo uno. Así que, si Uds. se fijan en la parte de atrás de su billete de un dólar, ¿por qué ellos tienen la pirámide allí que dice: “El gran sello”? ¿Se han fijado alguna vez en su dólar americano? “El gran sello”. Fíjense en esa pirámide también, cómo empieza en la base y continúa subiendo así, llegando a la minoría, a la minoría. Y ¿se fijaron? La piedra de corona ni siquiera está sobre ella; ni tampoco la pirámide está coronada. ¿Por qué? La Piedra de Corona fue rechazada, Jesucristo, la Cabeza de ello; exactamente correcto. Ahora, fíjense, en la edad Luterana, ¿qué vivimos? Justificación muy aquí abajo, colocando las piedras del fundamento; Lutero. En Wesley, creímos en santificación; llegamos a ser la minoría. Pentecostés, el Bautismo del Espíritu Santo, más arriba, todavía en la minoría. Pero fíjense bien: la Iglesia que sigue hasta el fin de ello, sigue hasta el fin de eso, esa Iglesia va a tener que ser tan perfectamente igual que el ministerio de Jesucristo, para que cuando esa Piedra venga, se asiente perfectamente en la ranura. ¡Oh, aleluya! ¡Oh!

Si Uds. lo pueden captar, y saber de lo que estoy hablando... El mismísimo ministerio que Jesucristo tenía aquí en la tierra, cuando regrese, el mismísimo ministerio de Pentecostés, no se tendrá que ensanchar en una organización, sino que se tendrá que moldear en Cristo, al grado que la Piedra Principal y la Iglesia encajará una con la otra. Y esas piedras están tan unidas, que Ud. ni aun puede tomar una navaja de rasurar e ir alrededor y encontrar una hendidura en donde fueron puestas una sobre la otra. Y a eso es a lo que la Iglesia tiene que llegar, a ser tan parecida a Cristo. Y miren lo que tenemos que hacer entonces: ser cortados y circuncidados y partidos en pedazos, y formados y moldeados a la imagen de Jesucristo hasta que esa Iglesia y la Corona se unan perfectamente. Miren la sombra de mi mano en la pared. Cuando está lejos de mí, está extendida. A medida que se acerca, se junta más. Ya no son dedos grandes; se está haciendo más pequeña y pequeña y pequeña; se está haciendo más oscura, y oscura, y oscura, hasta que la sombra, el negativo, y el positivo llegan a ser uno. Y de esa manera es en la Venida; la Iglesia se tiene que moldear Ella misma al grado que no tenga una mancha, ni arruga en Ella. ¡Amén! Ahí está esa segunda Biblia.

La tercera fue escrita en papel, porque ésta es esa gran edad educacional en la que estamos viviendo. Y ni una... ninguna de ellas se contradice una a la otra. Así que ¿ven Uds.?, el gran sistema solar habla de Cristo. Todo lo que Uds. ven habla de Cristo, si tan sólo lo miran. Miren a la iglesia hoy en su condición: débil, descarriada, ha regresado al mundo. Eso habla de Cristo, de exactamente lo que El dijo, que El estaría a la puerta y tocaría. Y que... fue echado afuera; lo echaron fuera a El al organizarse, y lo echaron afuera; sus credos y demás lo echaron fuera a El. Pero El todavía se para a la puerta, y está tocando y dice: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo”. Correcto. Los está tratando de cortar y llevar a un punto para que cuando venga la gran Piedra de Corona, el ministerio que está en la Iglesia y la Piedra de Corona se unan como un imán. Se sellarán juntas. ¡Oh, Dios!, ayúdanos a tener... Estará allí. No se preocupen; estará allí. El dijo que estaría allí. Así que preparémonos para encontrarnos con esa Piedra de Corona. Amémonos y proyectemos nuestras vidas en Cristo y seamos sinceros y quedémonos con la Palabra, para que cuando El venga encajemos con El, como cuando un guante le queda justo a una mano, de esa manera, con El. ¡Oh, esa es la Iglesia por la que Dios está esperando! Sí, señor.

Ahora, El era... Comprendemos que fue desde el polvo ahora, en el capítulo 13, hasta el capítulo 15. Ahora, nos damos cuenta... Lo dejamos anoche en donde él había hecho una cosa hermosa, Abraham. Su hermano descarriado, Lot, se fue a Sodoma y llegó a ser un gran hombre allí y se salió de la voluntad del Señor. Entonces, ¿deberíamos buscar un lecho de rosas? ¿Deberíamos pedir el camino fácil? No. El escritor antiguo solía escribir... escribió una alabanza: “¿Debo yo ser llevado al Cielo en un lecho de rosas, mientras otros pelearon para ganar el precio y navegaron a través de mares sangrientos? No, yo debo pelear si debo reinar. Aumenta mi valor, Señor”. Eso es. Nosotros no pedimos cosas fáciles. Hoy la iglesia está queriendo sólo dormirse y alejarlo al abanicarse con alguna clase de teología, Uds. saben: “Sí, nosotros lo creemos. Sí, Uds. están bien; únanse a la iglesia, eso es todo lo que Uds. tienen que hacer. Traigan su carta de la Metodista a nosotros Bautistas. Y–y si los Unitarios no los quieren, nosotros Trinitarios los queremos. Así que, aquí estamos, que Dios bendiga su corazoncito”. ¡Oh, hermanos! ¡Mmm! Esos no son Cristianos. Eso es hibridez, religión híbrida. Yo prediqué sobre eso no hace mucho tiempo.

Todo lo que es híbrido, está contaminado. Y la religión se ha cruzado al alejarse de esta Biblia para entrar en organización o en denominación, o en credos de iglesia, se ha hibridado. Ahora, miren: un híbrido produce arte más her-... hermoso, un producto más hermoso. Uds. por ejemplo tomen el trigo... Nosotros tenemos maíz, maíz híbrido, es el mejor maíz que hemos tenido, pero no es bueno. Uds. tomen ese maíz híbrido y plántenlo de nuevo; no se puede reproducir otra vez. El mejor trabajador que tienen, es un mulo. Su–su madre era una–una yegua; su padre era un asnito, o mejor dicho, un burrito. Y ellos... ese mulo no puede producir otro mulo; no se puede reproducir. Y lo que tenemos hoy es un montón de religión híbrida de mulo. Exactamente correcto. Cruzados de la Metodista a la Bautista y a la Pentecostal y a credos Presbiterianos y a denominaciones, al grado que no tenemos nada. Si hay alguna cosa que yo aborrezco mirar, es a un mulo. El–él no tiene afectos en lo absoluto. El hace para atrás esa cabeza grande y larga, Uds. saben. Y uno le habla, le dice: “Andale, mulito, ándale, mulito”, y él hace: “¡Ji-ja!, ¡ji-ja!, ¡ji-ja!, los días de los milagros ya pasaron; aprendimos eso en el seminario, ¡ji-ja! No hay tal cosa como el Bautismo del Espíritu Santo, ¡ji-ja!, ¡ji-ja!”, no tiene afectos en lo absoluto. El no sabe quién era su papá, él no sabe quién era su mamá, y él no puede avanzar, sino hasta allí.


Escuche tambien el Mensaje Jehová Jireh MP3

Jehová Jireh MP3

 Jehová Jireh MP3 - William Marrion Branham

61-0209
Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Si pueden creer por Uds. mismos, pueden creer por su casa también. Tengan bastante fe en Dios para creer por Uds. mismos, entonces crean por sus hijos también. Esa misma fe que los salvó a Uds. salvará a sus hijos. Sólo sigan orando. Dios contestará la oración, no se preocupen. Sólo pídanle a El, y créanlo, y que se ancle en su corazón, y sólo continúen caminando hacia adelante. De esa manera se hace. Sí, señor.

Miren, nos damos cuenta que Abraham sólo era un hombre común. Y Dios lo llamó y le dijo que por medio de él, El lo iba a hacer un padre de naciones. “No importa lo que tú hagas, Abraham... Tú no tienes que hacer una sola cosa; ¡Yo lo he hecho!” ¡Oh, me gusta eso! ¡Oh, amo tanto eso, que yo... que me conmueve mi corazón al pensar que no es algo que yo pudiera hacer! Si hay algo que yo pudiera hacer, no lo lograría; pero es lo que El hizo por mí. No es lo que yo soy; es lo que El es. No es lo que sea mi promesa; es lo que es Su promesa.

De esa manera es la gente hoy día; ella tiene que tener... Miren, muchos de los hermanos ponen manos sobre los enfermos. Eso está bien, pero eso es una tradición judía. Eso nunca fue para los gentiles. El judío dijo: “Ven, pon tu mano sobre mi hija y sanará”.

Pero el gentil dijo: “Sólo dí la palabra y mi siervo vivirá”. Esa es la diferencia. “Sólo dí la palabra”.

Jesús se volvió hacia los judíos, dijo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe”.

¿Ven? En las reuniones, todos los que vienen a las reuniones se supone que creen en el Señor Jesucristo. Y si Jesús ya los ha sanado a Uds.... “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Eso es tiempo pasado, ya está concluido. Uds. sólo... “La fe es por el oír, y el oír, por la Palabra”.

Uds. dicen: “¿Qué tocante a esos discernimientos y cosas que Ud. estaba haciendo, Hermano Branham?” Eso es una confirmación. Eso prueba que El cumple Su Palabra. El prometió que El haría esas cosas. Aquí El las está haciendo. Si El cumple una sola Palabra, El cumple toda Su Palabra. Si El no guarda una sola Palabra, El no cumple ninguna de Ella. El cumple toda Su Palabra.

El no los puede sanar a Uds. Si El estuviera caminando aquí mismo ahorita en este edificio, El no los pudiera sanar a Uds. Si Uds. lo pudieran ver visiblemente, como Uds. me ven a mí o al pastor, o a alguien más, El no los pudiera sanar. El ya lo ha hecho. Pero El sí les pudiera mostrar a Uds. alguna razón, para probar que El era Señor de Uds., porque El haría algo como lo que hizo allá en el pasado para probar que El era Señor de Uds.

Ahora fíjense, nos damos cuenta que a Abraham, Dios le dijo, le dijo: “Mira, sepárate de tu parentela. Sepárate de toda tu parentela. Sal, sé Conmigo, y Yo te bendeciré. (¡Oh!, ¿no es eso maravilloso?) Yo te bendeciré si tú te separas”. Pero allí es en donde está el problema.

Allí es en dónde está el problema. La gente no se quiere separar. Ella no se quiere separar de sus fiestas de baraja, de las cosas del mundo. Uds. tratan de traer eso dentro de la iglesia. Uds. se tienen que separar de los incrédulos. “No os unáis con los incrédulos”. “‘Salid, y apartaos’, dice el Señor”.

Miren, el mundo está buscando personas sociables. Uds. saben, muchas veces, cuando yo estuve en otra iglesia denominacional, ellos me solían decir: “Mira...” Decían: “Ellos–ellos... El es una persona muy sociable. Yo creo que si lo enviamos allá...” Y seguro, él lleva a todas las señoras y a sus esposos a nadar; él–él juega “lotería” con ellos, y bailan en el sótano, y, ¡oh!, es una persona muy sociable. Dios no quiere personas sociables; El quiere separadores. “¡Apartadme a Pablo y a Bernabé!”

Dios quiere separadores. El mundo quiere personas sociables: algún tipito de Hollywood, con pelo encrespado y lo demás de esa manera, que se pueda parar y ser sociable con las multitudes. Y ellos quieren jóvenes. Quieren algún tipito que acaba de graduar del colegio, que sabe todas las respuestas y todo. Toman a un tipito como ese. Pero deje que vayan a ser operados una vez, y vean si ellos toman a un doctor joven que acaba de graduar, y que es su primera experiencia. ¡Oh, no! Para que les opere su cuerpo, quieren un cirujano veterano que sabe lo qué está haciendo, que ha practicado por bastante tiempo. Correcto. Porque Uds. son muy particulares tocante a este cuerpo. Pero, ¿qué de su alma, cuando Uds. permiten que alguien corte en ella? Su cuerpo morirá; perecerá. Correcto. Pero Uds. tienen un alma que es Eterna.


Quisiéramos Ver A Jesús MP3

Quisiéramos Ver A Jesús MP3 - William Marrion Branham

Quisiéramos Ver A Jesús MP3 - William Marrion Branham

61-0208

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Ahora, nos damos cuenta que cuando... Lo vemos a El allí, parado allí; luego va a Samaria. Ahora, los samaritanos eran también mitad judío y gentil, que adoraban a Dios. Ahora, nos damos cuenta que El fue allá, y eran como las once o doce del día. El envió a Sus discípulos para comprar alimentos, comida; habían ido a Samaria. El se sentó al lado del pozo; probablemente era un panorama, algo como este cuadro hermoso que está aquí detrás, sentado allí al lado del pozo. Si Uds. alguna vez fueran a Samaria, se fijarían que el pozo público de la ciudad; todavía está allí. Y eran como las once del día. Hubo una mujer que salió para abastecerse de agua. Pensemos que ella era hermosa, como algunas de las mujeres de hoy día, únicamente que era un poco diferente. Entonces nos damos cuenta que ella... Sí. Estaba pensando tocante a ella, que tenía cabello largo. Estaba pensando tocante a esa mujer que lavó los pies de Jesús, Uds. saben, con sus lágrimas, y los secó con su cabello. Ella hubiera tenido mucha dificultad... Ella se hubiera tenido que parar de cabeza hoy día para tener bastante cabello con el cual secar Sus pies. Ellas se lo han cortado todo. La Biblia dice que es su gloria, así que ella se cortó su gloria. Yo no sé por qué. Quizás ella miró a alguien por allí de quien tenía buen concepto, en Hollywood. Pero de todas maneras....

Uds.–Uds. me llamarán un fanático. Uds. me llamarán un excéntrico, si Uds. quieren, pero en el Día del Juicio se darán cuenta que es ASI DICE EL SEÑOR. Correcto. Con razón tenemos una iglesia que se está muriendo; no se está muriendo, sino que está muerta. Correcto. El Espíritu de Dios está contristado y se ha ido de ella. Nuestras maneras lo han contristado. Nuestras diferencias e indiferencias hacia El, es lo que lo ha hecho. Yo no los quiero lastimar. No estoy aquí para lastimarlos. Yo estoy aquí para despertarlos. ¡Dios tenga misericordia! Danos fuerza y valor para quedarnos con la Palabra de Dios, presentarla sin importar si ofende lo que Ella dice. Por ejemplo ministros recibiendo dinero, y comprometiéndose en administrar grandes programas de televisión, y cosas así, comprometiéndose con la gente. ¡Yo no! Yo prefería ponerme de estómago y beber agua del río, y comer galletas saladas, y predicar la verdad, que tener que pararme allá delante de la Iglesia en el Día del Juicio y ser condenado con ellos. Mi Reino no es de este mundo. Mis tesoros no están en este mundo. Mis tesoros están en el Cielo, y mi interés es el pueblo de Dios, Su Iglesia. No se moldeen Uds. conforme a alguna esposa de pastor, o a alguna esposa de ministro, o a la esposa de algún evangelista. Uds. moldéense conforme a la Biblia. Correcto.

Hoy día tenemos que competir. Una mujer usa un cierto vestido a la iglesia, o un cierto estilo de peinado, y toda mujer quiere usar la misma cosa. Es lo mismo entre ambos sexos. A mí no me importa si mi saco combina con mis pantalones o mi corbata combina con mi camisa. Yo quiero que mi experiencia combine con la Biblia de Dios. Esa es la clase de combinación que necesitamos hoy día, un avivamiento de esa clase de combinación, con el Espíritu de Jesucristo viviendo entre nosotros. Eso es... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Ellas no se podían mezclar como lo hacen aquí en Los Angeles, y alrededor de aquí. Ellas no se podían mezclar. Uds. no pueden diferenciar una de la otra ahora. Todas ellas se miran igual. En aquellos días era diferente. Si una mujer era mala, ella era marcada como mala. Ella se quedaba en su propia compañía. Ella no se asociaba con el resto de ellas. Miren, es como tomar un– un huevo y empezar a picar lo de en medio. Toda la cosa se pone amarilla. ¿Ven? Así que, así es como es ahora. Miren, yo estaba leyendo aquí de un proverbio... de los pervertidos, mejor dicho, en toda la nación, y en Los Angeles, cómo es... ¡Oh, es terrible! El incremento aquí es como de un treinta por ciento en comparación al año pasado. Qué... Bueno, ¡es una Sodoma! ¡Oh!, que Dios sacuda aquí a la gente, envíe un avivamiento en alguna parte que sacudirá a la iglesia Pentecostal, para regresarla otra vez a sus sentidos, arrojando el fuego sobre las audiencias para que la gente pueda entender esta hora en la que estamos viviendo; están sentados durmiendo. Por supuesto la Biblia dice que ellos lo harían, me imagino. Bueno, ahí lo tienen.

Ahora, esta mujer sale. Y ella, quizás salió a esa hora, quizás porque había estado fuera toda la noche y durmió hasta esa hora. Pero de todas maneras, ella llegó con un cántaro. Ella le puso las cuerdas con los ganchos y lo bajó con la polea para sacar agua. Y cuando ella casi había sacado su agua, oyó a alguien decir: “Mujer, dame de beber”. Ahora, recuerden que ella era una samaritana. Ahora, El le había mostrado esta señal del Mesías a los judíos. Ahora, aquí están los samaritanos. “Mujer, dame de beber”. Ella dijo... ella volteó, y dijo: “Bueno, mira (yo lo haré más sencillo), nosotros tenemos segregación aquí. No es costumbre que tú siendo un judío, me pidas a mí, una mujer de Samaria, tal cosa”. Y ella dijo....

El probablemente estaba sentado allí. El–El no tenía más que treinta y algo años de edad, pero la Escritura dijo (San Juan 8), que parecía de cincuenta. Dijo: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?” El dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Correcto. ¿Ven? Probablemente Su obra lo avejentó, pudiera haber estado un poco canoso, o algo. Mientras El estaba sentado allí, ella lo estaba mirando a El, un hombre que parecía como de unos cincuenta años de edad reclinado contra el lado de esa pared. Dijo: “No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a nosotros los samaritanos”. El dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías de beber”. ¿Qué estaba haciendo El? Ahora, Uds. van a tener que tomar mi palabra para esto. El estaba tratando de contactar su espíritu. Dios lo había enviado allá. Dios me envió a esta iglesia. Yo no los conozco. ¿Ven? Yo no conozco a ninguno de Uds. Pero Dios lo había enviado a El allí. Le era necesario pasar por Samaria. ¿Por qué? Ellos estaban esperando un Mesías. El tenía que ir y mostrarles a ellos que El era el Mesías. Así que El se sentó allí. Esta mujer dijo... habló con El, dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”. Dijo: “Nuestros padres adoraron en este monte (y demás), y vosotros decís que en Jerusalén...” Y la conversación continuó.

¿Qué estaba tratando El de hacer? Encontrar en dónde estaba su problema (ahora, escuchen atentamente ahora), encontrar dónde estaba su problema. Ahora, ¿qué era? El Mesías se iba a dar a conocer a lo Suyo en Samaria (¿ven?), a los samaritanos. Como El lo hizo a los judíos, El tenía que hacer la misma cosa a los samaritanos. Seguro. El tenía que llamar a lo Suyo por medio de la misma.... ¿Recuerdan lo que yo dije anoche? Si Dios alguna vez hace una decisión para hacer una cosa de cierta manera, El la tiene que hacer cada vez de la misma manera. Si El no lo hace, El cometió un error cuando la hizo la primera vez. ¿Ven? Uds. no le dan a uno un pedazo de pan de maíz y al otro un pedazo de pastel. Todo es lo mismo, exactamente. ¿Ven? Ahora, fíjense, El–El–El es infinito, perfecto, omnipotente, omnipresente. Ahora, vimos que esta samaritana... Ahora, ¿cómo El se iba dar a conocer a Samaria? La pregunta está entre El y la mujer.

Y después que El la miró unos cuantos minutos (el Padre lo había enviado a El allá), El–El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”. “Bueno”, El dijo: “Eso es correcto. Cinco has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido. Así que tú dijiste bien”. Yo puedo ver ese montón de cabello hermoso y ondulado caerle sobre sus hombros, y sus grandes ojos cafés, y las lágrimas rodando por sus mejillas. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. ¡Cuánta diferencia había entre esa prostituta y esos predicadores! Ella sabía más tocante a Dios que la mitad de ellos. Es muy similar a eso hoy día también. Correcto. Sí. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Ella dijo: “Nosotros sabemos, nosotros–nosotros los samaritanos, nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, que esa será la señal que El hará. Así que Tú debes ser Su profeta. Sabemos que cuando venga el Mesías, El nos declarará estas cosas; pero, ¿quién eres Tú?” ¡Oh, hermanos! Nunca hubo sino Uno que pudiera decir esto. El dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.

Ella lo reconoció. Ese era el Mesías que ella había sido enseñada que iba a venir. Ella sabía que El sería Profeta, un Dios-Profeta. Así que ella dijo... Ella dejó su cántaro de agua, mejor dicho, lo bajó, o lo que haya hecho, y ella entró corriendo a la ciudad. Y observen su mensaje. Ella entró corriendo, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No es esta la mismísima señal del Mesías? ¿No es éste el mismísimo Mesías? ¿No dicen nuestras Escrituras que cuando El venga, eso es lo que El hará?” Y la Biblia dice que los hombres de esa ciudad creyeron que El era el Mesías debido al testimonio de la mujer, que El le había dicho todo cuanto ella había hecho. ¿Es esa la Escritura? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. San Juan 4.

Ahora, veo que mi tiempo se está terminando, así que me voy a tener que apurar ahora, y formar la fila de oración. Yo no los quiero retener mucho tiempo. ¿Ven? Pero este será el último servicio de sanidad, hasta dónde yo sé, hasta el domingo en la noche. Pero, miren, esperen. Permítanme decir una–una cosita más aquí para clavar el clavo, y no se mueva.

Ahora, allí estaban los judíos... ¿Cómo se dio El a conocer a los judíos como Mesías? Mostrando que El era el Dios-Profeta. ¿Es correcto eso? ¿Todos Uds. están de acuerdo en eso? Ahora, recuerden: lo Suyo, lo Suyo. Los otros judíos, los judíos comunes, esos ministros clásicos, y clérigos parados allí con un D.D.D., Ph.D., L.L.D. [títulos de doctorados–Trad.], parados allí, Uds. saben, con sus cuellos volteados al revés, por así decirlo, y con sus turbantes puestos, y todos así, ellos dijeron: “Es–es telepatía. No... Miren a Su compañía. Miren de dónde El viene. ¿Qué es El para empezar? ¿De qué escuela proviene El? ¿Dónde aprendió esto? Nosotros no tenemos registro de que El aun asistió a nuestros seminarios, así que, Uds. saben que El no puede estar correcto. El no pertenece a las Asambleas. El no pertenece a los Unitarios. El no pertenece a la Iglesia de Dios, a la Bautista, a la Presbiteriana, o a la Católica. Nosotros no tenemos registro que El estuvo en nuestras escuelas”.

Yo sé que los estoy lastimando, pero mi mamá me solía decir... Cuando éramos niñitos, vivíamos... Eramos tan pobres, allá en las montañas, que teníamos que–que comer pan de maíz, Uds. saben, y obteníamos la manteca de los pellejos del tocino que nos daban y hacíamos pan de maíz. Y cada sábado en la noche nos teníamos que bañar y tomar una dosis de aceite de ricino, para así estar listos para ir a la escuela el lunes en la mañana. Era tan mala nuestra– nuestra comida, que sufríamos de pelagra y todo lo demás. Nabos, y frijol de carita, pan de maíz, y melaza de sorgo, eso es con lo que fuimos criados. Así que teníamos que tomar ese aceite de ricino, y mamá solía... Al empezar a tomarlo, yo decía: “¡Oh, mamá, por favor, por favor, me provoca mucho asco!” Y ella decía: “Si no te provoca asco, no te hará nada de bien”. Así que quizás esto les estimulará su gastronomía espiritual en alguna parte, que les hará revolver mucho el estómago, que hará a la gente escudriñar las Escrituras, porque Ellas son la Verdad. Ellas son la Palabra de Dios. Ellas son infalibles. Ellas son las que testifican del Mesías. ¡Amén! El permanece fiel a Su Palabra. ¡Amén! Yo no me estoy diciendo “amén” a mí mismo, sino que amén significa: “así sea”. Yo–yo lo creo con todo mi corazón, que cielos y tierra pasarán, pero esa Palabra nunca pasará.



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