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William Marrion Branham - 50 Años de su Partida

William Marrion Branham 50 Años de su Partida

El día de hoy 24 de Diciembre se cumplen 50 años de la partida del Profeta de Dios William Marrion Branham. El día 06 de Abril de 1909 Dios nos dio un regalo envuelto en piel kentukiana, nada más que el cumplimiento de su Eterna Palabra. Que gozo el saber que pudimos recibir a un Profeta! Que Honor poder pararnos en este día con la Luz Completa del Evangelio!. 50 años han pasado de su partida y aunque muchos creen que él y los santos de las 7 edades están muertos, la Esposa de Jesucristo sabe que están vivos:

Si les dicen a Uds., alguna vez: "El Hermano Branham murió", no crean eso. ¿Por qué? El Hermano Branham no puede morir. ¿Ven? Eso es cierto. Yo no puedo morir; ya morí. Ahora, William Branham murió hace mucho tiempo, hace como treinta años, o más; hace como treinta y dos años. Yo he estado predicando como treinta y dos años, así que él murió aun antes que eso. Pero, ahora, éste es una nueva criatura.
62-0531 (t) El Conflicto Entre Dios Y Satanás


II de Tesalonicenses, el capítulo 2, dice, este capítulo 5 dice: Los santos que están durmiendo en el polvo de la tierra despertarán. Y entonces nosotros nos uniremos con ellos (los que vivimos, con los que han estado muertos), nos uniremos antes que aun lleguemos allá arriba, porque la Novia estará completa cuando Ella llegue allá. Los que están viviendo se están uniendo con la Palabra, y aquellos que ya se han ido hicieron esto; y todo se junta, haciendo la más grande unión de las uniones, antes de irse allá arriba. ¡Amén!
63-0818 (t) El Tiempo De Union Y Señal 


Yo dije: “Mira, Billy, uno de estos días, no vas a tener un papá que cuide de ti. Papá se habrá ido, una de estas mañanas. Tú entrarás en el cuarto y mirarás, quizás. Papá estará acostado allí. Lo sacudirás, pero no despertará”. Yo dije: “Entonces ellos me transportarán, a esta iglesita, en una caja. Tú pasarás al lado, con tu pañuelo en tu mano, llorando; mirarás hacia abajo, dirás: ‘Ese es mi anciano papá. Desearía haberle prestado atención’”. Yo dije: “Pero recuerda, Billy, yo siempre he sido un madrugador”. ¡Aleluya! [Espacio en blanco en la cinta.-Editor]... bendita trompeta suene, yo saldré en la primera resurrección. Yo creo en madrugar, (aleluya), algún día glorioso, por la gracia de Dios
El Sonido Incierto  31-07-1955. 


Que Privilegio Saber que el Mensaje envuelto en un hombre se ha esparcido por toda la tierra buscando al predestinado através de hombres que no han agregado ni quitado al Mensaje traido por un Profeta. El Hermano Branham nos mostró al Señor Jesucristo resucitado y la Esposa del Cordero lo ha estado mostrando desde su partida. El mismo Espíritu Santo que estaba sobre William Branham está sobre la Esposa!. 50 años han pasado desde su partida, pero hemos tenido presente la advertencia de un Profeta todos los días de nuestra vida. ¡Gloria al Señor Jesucristo por su Gracia Bendita para nosotros! ¡Gloria a Dios en este día por no habernos apartado de las enseñanzas de un Moises del Siglo XX! ¡Aleluya por el Trabajo de miles y miles de Misioneros alrededor del Mundo llevando el Mensaje Puro! ¡Aleluya por el Alimento Espiritual almacenado en forma de cassettes, mp3, libros y videos! ¡Aleluya por el Espíritu Santo guiándonos y recordándonos la Verdad de su Escritura! ¡Alabado sea Dios por la Esposa Preparada del Cordero! ¡Alabado sea el Señor Jesucristo por el Rapto Secreto!

¡Gran Día de Resurreción donde seremos reunidos y Tranformados en un abrir y cerrar de ojos para recibirlo en el aire!

50 Años han pasado ya desde la partida del Profeta de Dios, juicios han caido, pero el Hijo de Dios encontró el refugio Eterno en el Señor Jesucristo y está sellado con el Espíritu Santo.

El día de hoy recuerden más que nunca la Advertencia de un Profeta.

Advertencia de un Profeta William Marrion Branham

A continuación mostraremos el Capitulo 15 del Libro los Hechos del Profeta, del Rev. Pearry Green, donde se narra los momentos de la partida del Hermano Branham:
A través del odio de una mujer y la necedad de su hija, Juan el Bautista fue decapitado. Aunque Jesús declaró, “Entre los que son nacidos de mujer, no se ha levantado uno mayor que Juan el Bautista,” con todo Dios, en Su soberanía, escogió permitir la forma más cruel y deshonrosa del hombre para quitar a Su profeta de la escena. Aquí estaba Emmanuel, “Dios con nosotros,” parado a unas millas de distancia al parecer son Sus brazos cruzados, mientras el plan malvado de una mujer se cumplía. Cuán rápido algunos dirían que esto sin duda era juicio sobre Juan el Bautista. Cuán necios sus pensamientos cuando se sabe que es simplemente una cuestión de que las maneras de Dios no son las nuestras. Nosotros quizás hubiéramos querido a Juan elevado a una posición de rey, o haber sido el que se sentara a la mano derecha de Jesús mientras él estaba sobre la tierra. Pero el mismo Juan dijo, “Yo tengo que menguar, él tiene que crecer.”

El Hermano Branham dijo que el día venía cuando él también tendría que caminar a través de la puerta de la muerte. Él lo llamó un “escape de esta casa pestilente.” En el tiempo de la muerte de la Hermana Hope, él susurró en su oído; “Querida, probablemente yo seré colocado a tu lado.”

A la edad de cincuenta años, comenzó a mencionar que él iba a pasar la marca de medio siglo y que si iba a hacer algo por Dios, tendría que ser ahora. Él sabía que su porción otorgada “setenta años” estaban ya avanzados y que si el Señor no viniera pronto, tendría que ser llevado a encontrarlo en Gloria a través de la puerta del escape de la muerte.

En su relato de la visión de los siete ángeles la cual precedió al acontecimiento actual en Arizona, en el cual había habido una explosión, se preguntó si ésta era Dios diciéndole que ya había terminado con su ministerio y estaba a punto de morir en una explosión o alguna otra acción violenta. Este sentir lo expresó en varios de sus sermones a principios de 1963.

El asunto de la compra y el amueblado de su casa en Arizona, me dijo que no era para él, pero era para que “Meda y los niños tuvieran un lugar bonito para vivir.” Él estaba feliz de que ellos pudieran vivir en el clima del desierto, tan relativamente saludable comparado al valle de Jeffersonville. Me dijo cuánto amaba el Oeste y cómo le gustaría quedarse aquí pero que si el Señor escogiera llevárselo, por lo menos Meda tendría un bonito lugar para vivir. Yo recuerdo haberle mencionado que en una reciente ida al cementerio había observado que donde Hope estaba sepultada no había lugar para él al lado de ella. “Hermano Branham,” le dije, “tendrás que vivir hasta el Rapto, pues ese árbol ha tomado tu lugar.” En eso se volteó y se fue de mí sin darme una respuesta.

Nosotros quizás miramos la muerte como algo que es temeroso y terrible, pero debemos recordar las palabras de Jesús que dijo, en Juan 5:24, “El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna…” Solo Dios puede decir esas palabras. Jesús habló concerniente a Lázaro, “Él duerme.” Los discípulos contestaron que si éste era el caso, él “estaba bien.” Pero cuando le explicó que Lázaro estaba muerto, entonces ellos temieron y temblaron, porque todavía no habían experimentado la resurrección. Es sólo en la seguridad de la resurrección que la muerte pierde su dominante poder sobre nosotros.

Los eventos relacionados al accidente comenzaron temprano un Sábado en la mañana, el 18 de Diciembre de 1965, cuando el Hermano Branham dejó Tucson con su familia, hacia Jeffersonville para las festividades de Navidad. Siguiendo su ruta de ese día fatal, encontramos que ellos pararon en el Restaurante Hank’s en Benson, Arizona, para almorzar. Para la comida del mediodía llegaron al comedor en Alamogordo, Nuevo México. Como a las seis esa tarde ellos estaban en el pueblo de Clovis, Nuevo México, estacionados en el Restaurante Denny’s, para la cena.

El Hermano Branham, la Hermana Meda, Sara, y José iban viajando en su camioneta, una Ford 1964. Billy Paul, la Hermana Loyce, y sus dos niños iban detrás en el carro de Billy. Como tantas cosas concernientes al Hermano Branham, aún el carro que conducía había sido reportado falsamente. Por esta razón, yo deseo asentar el registro exacto. El carro era un Ford 1964 como con cincuenta y cinco mil millas en el, el cual me iba a vender en Jeffersonville e iba a tomar posesión sobre uno nuevo 1966. Yo iba a volar a Jeffersonville para traer la camioneta de regreso.

En Clovis, su familia reporta, dos cosas raras sucedieron. Primero, dijo que él no iba a comer, que no sentía hacerlo, pero más tarde se unió al grupo de los dos carros en el restaurante y tomó una cena ligera. La siguiente cosa fue que cuando ellos salieron del restaurante, le pidió a José que se moviera con Billy Paul y su familia en el carro detrás. Él rara vez hizo esto, comprendiendo que un jovencito como José pudiera dar dificultades en un carro ya lleno con pertenencias y pasajeros.

Al Hermano Branham le gustaba manejar. Billy y él habían viajado en carro por miles de millas de una reunión a la otra. Los dos habían demostrado una extraordinaria habilidad al viajar en la carretera, seguido sin mapas. Rápidamente memorizaban los intrincados movimientos entre los dificultosos cambios de la carretera. Ellos conocían sus rutas bien, sabían en donde parar por sus alimentos y el nombre de los restaurantes en el camino. Yo observé esta habilidad y vigilancia en sus viajes cuando yo les acompañé a Columbia Británica en 1964. Esta característica es importante, yo creo, porque tiene relación al accidente.

Apenas al otro lado de Texaco, Texas, a la orilla de la ciudad, hay una rara vuelta que tiene que ser hecha en medio de la isla en el centro de la calle para dar vuelta a la izquierda hacia la carretera a Amarillo. Billy Paul, ahora guiando el camino en su carro, tomó esta dificultosa vuelta, pero el Hermano Branham se pasó la vuelta. Billy se paró al lado del camino, esperando para que su papá diera la vuelta, y regresara en la línea correcta, e hiciera la vuelta desde la dirección opuesta. La Hermana Branham recuerda que el Hermano Branham siguió hasta fuera de la ciudad, cruzó unas vías de tren, hizo una vuelta en U, y regresó hacia la intersección. Billy me dijo que tomó de tres a cinco minutos a su papá para regresar y alcanzarlo.

Tres millas al Este de Friona, Texas, Billy Paul rebasó un carro (determinado después que llevaba una familia con el nombre de Busby). Al pasar el carro, notó una sola luz acercándose, como de una motocicleta. Al llegar cerca, notó que pertenecía a un carro con la luz izquierda apagada y la luz derecha venía en el centro del camino. Esto colocó al automóvil más de la mitad dentro del carril de Billy, causando que se desviara hacia la zanja para evitar el choque. Cuando regresó al carril, turbado por esta experiencia, miró en el retrovisor para ver si el carro que había rebasado evitaría también este vehículo errante. ¡De repente se oyó repugnante sonido de un choque! Este carro, un Chevrolet 1959, conducido por un muchacho de diecisiete años cuya vida era una historia de crimen y castigo desde la edad de once, había encontrado el siguiente vehículo ¡de frente!

El muchacho había salido del Reformatorio Gainesville sólo treinta días antes del accidente. Lo soltaron en la custodia de su tío, un agricultor muy pobre con otros nueve hijos. El muchacho difícilmente había conocido sus propios padres. Por los últimos treinta días había trabajado y había logrado pagar un enganche de $100 en este carro apenas tres días antes. Sin necesidad de decirlo, el carro que compró estaba en malas condiciones y, en el momento del accidente, el joven conductor y sus acompañantes estaban bajo la influencia del alcohol. El hombre de quien el muchacho había comprado el carro se había asegurado que el seguro de colisión estaba incluido, para proteger su inversión, pero sin embargo, el conductor no traía seguro.
El accidente William Marrion Branham

El primer pensamiento del Hermano Billy Paul después del accidente fue que el carro que acababa de pasar era el involucrado. Pensando que su padre estaría siguiendo este carro, y hubiera parado para dar asistencia, Billy inmediatamente dio la vuelta en el camino y regresó a la escena del choque. Sólo cuando las luces alumbraron sobre los despojos, la terrible verdad lo sacudió, su padre también había pasado al carro así como él, y que era su padre quien es taba envuelto en el accidente.

Billy paró su carro al lado del camino, cerró las puertas al salirse, y les dijo a los niños que permanecieran en el carro. Él y Loyce corrieron hacia la carretera para mirar la espantosa escena. Su padre se había salido por el vidrio delantero y estaba sobre el cofre. Su codo izquierdo estaba trabado en la puerta, su pierna izquierda estaba complicadamente atrapada alrededor del volante, Sara estaba en el piso atrás, y la Hermana Meda estaba debajo del tablero al lado derecho. Billy habló a su padre, “¡Papá!” dijo él, “¡habla la palabra!”

El Hermano Branham respondió, una de dos, “no puedo” o “no lo haré” y volteó su cabeza de Billy.
Loyce gritó, “¡Meda está muerta! ¡Meda está muerta!”
Billy corrió hacia el otro lado del carro, encontró el brazo de la Hermana Meda y buscó su pulso. Él no encontró pulso. Regresando a su padre, le habló al Hermano Branham y aparentemente no tuvo respuesta.
Otro grito se oyó en la noche y penetró en la conciencia del Hermano Branham, la agonía de José, agonía y horror en la escena ante él, la de sus padres pudieran estar terriblemente heridos, o muertos. En esto, el Hermano Branham se movió, sacudió su cabeza, y dijo, “¿Qué fue eso?”

(Recuerde la visión que cuenta el Hermano Branham el 30 de Diciembre de 1962, en su sermón Señor ¿Es Esta la Señal del Fin? Donde José estaba con él y hubo un grito fuerte.-Editor)

Billy le dijo a su padre que su madre estaba muerta. Él respondió, simplemente, “¿Dónde está ella?”
“Ella está en el piso del carro,” le dijo Billy.
“Pon su mano en la mía,” fueron sus instrucciones mientras el Hermano Branham metió su mano hacia el carro donde Billy pudiera unir sus manos, su oración fue, “Oh Dios. No dejes que mamá muera, pero déjala con nosotros.”

La Hermana Meda y Sara fueron removidas y trasladadas al hospital en Friona, Texas. La tormentosa vida del joven conductor había terminado en el impacto. Su pasajero al lado derecho estaba muerto también y dos muchachos atrás estaban apenas vivos. Los vivos y los agonizantes iban camino al hospital, la fatigosa tarea de remover al Hermano Branham de entre los despojos comenzó. Iba a tomar como cuarenta y cinco angustiosos minutos.
El estaba atrapado tan difícilmente en los despojos, que fueron necesarias medidas drásticas para liberarlo. Mientras dos grúas literalmente jalaron el carro por los extremos, el Hermano Billy Paul arriesgó su propia vida para arrastrarse dentro de los despojos para liberar a su padre. Una falla aquí hubiera significado que el carro hubiera tenido otro estallido y poder fácilmente matar a Billy. En contra del consejo del patrullero de caminos y de la cuadrilla de grúas, Billy entró a los despojos y de hecho desenredó la pierna de su padre de alrededor del volante, empujó la puerta hacia fuera con sus pies, y sacó a su padre. Terriblemente herido, su padre fue puesto en la ambulancia y acompañado por su fiel hijo. Las palabras del Hermano Branham a Billy, aunque desproporcionadas, fueron firmes, “Billy, ¿tengo puesto mi bisoñé?”

Billy le contestó que sí, y las siguientes palabras de su padre fueron, “Quítala.” Billy la jaló para removerla, temeroso de lastimar a su padre más, dijo que no lo pudo hacer. Esta vez la petición fue una orden, “¡Quítala!” Billy jaló el bisoñé y se lo quitó.

Poco después de que llegaron al hospital, la increíble noticia salió que el Hermano Branham y su familia habían estado envueltos en un serio accidente automovilístico. La hija del Hermano Branham, Becky, y su novio George Smith, estaban de visita en nuestra casa en Tucson en esa terrible noche. Ellos apenas habían salido de la puerta cuando las noticias llegaron por teléfono. Una hora, después de que yo había hablado con Billy al hospital, y siendo incapaz de determinar cuan seria era la condición del Hermano Branham, yo abordé un avión de reacción hacia Phoenix, la primera escala en el viaje hacia el lecho de nuestro amado profeta. Yo estaba sin reservaciones, y no tenía idea de cómo iba a completar el viaje. En Alburquerque, supe por contacto telefónico con Billy, que el Hermano Branham había sido trasladado a Amarillo, Texas. Billy me pidió que recogiera a su familia en Clovis y los llevara hacia Amarillo. Como no había vuelos comerciales disponibles, contraté un avión privado.

Fue este hecho de contratar el avión privado, que me trajo una experiencia que nunca olvidaré. Fue al amanecer en la mañana del 19 de Diciembre, volando a una altitud de nueve mil quinientos pies[1], que yo observé una “señal en los cielos” de la cual la Palabra dice que podemos esperar en los tiempos cerca del fin. La luna estaba casi oscurecida completamente, como si estuviera de luto, excepto por un poco de luz, en forma de lágrima, en la parte más baja. El color era rojo-sangre. Miré hacia el piloto, un Mormón, y le pregunté si había visto lo que yo vi. Su respuesta fue impresionante: “Esa es una señal de la venida del Señor.” Más tarde, en Clovis, él rechazó mi invitación de seguir hacia Amarillo, que la experiencia había conmovido tanto su corazón que sintió que debía regresar a poner su propia casa en orden…

La única señal de vida que encontré en la solitaria pista a esa hora de la mañana fue una pequeña luz a la orilla del campo la cual resultó ser la luz de un timbre en un coche de habitación. Yo desperté al ocupante el cual estaba algo espantado por la visita a esta hora de la mañana, y le pregunté cómo podía yo seguir desde allí. El Señor había provisto una manera, lo supe pronto, en la forma de un carro por la agencia Nacional de Renta de Carros, el cual habían dejado allí para que la gente de la agencia Nacional lo recogiera más tarde ese día. Las llaves estaban en el carro. Temporalmente me convertí en un ladrón de carros, pues tomé el carro, recogí a Loyce y a los niños, y manejé hacia Amarillo. (Yo regresé el carro en la agencia Nacional de renta de Carros en Amarillo, quienes estuvieron felices al hacer la cuenta y recibir el carro.)

Llegué a la sala de espera del hospital como a las 8:00 a.m., apenas trece horas después que el accidente había ocurrido. Billy había estado despierto toda la noche. (A un tiempo, la presión de sangre del Hermano Branham había bajado a cero, y los registros médicos decían que habían tenido que pararlo sobre su cabeza con tal de darle una transfusión de sangre.) Si el Hermano Billy Paul vive hasta los sesenta años, yo estoy seguro que se mirará como esa mañana. Él estaba tan cansado, tan agotado completamente, que nunca ha sido capaz de recordar cuando entré en el cuarto, tomé el teléfono de él, pues había estado hablando larga distancia, y lo guié a un sofá donde cayó inmediatamente dormido.

Una enfermera vino a la puerta, me informó que el Hermano Branham había salido de operación, y preguntó si me gustaría verlo. Ella pensó que era mejor dejar a Billy dormir en esa hora, y me llevó hacia la Unidad de Cuidado Intensivo. Sara, herida menos críticamente, la habían movido a otra parte del hospital. Primero se me permitió ver a la Hermana Branham. Ella parecía inconsciente, su cara hinchada irreconocible. Mientras le hablé, ella parecía reconocerme desde un estado de semiconciencia.

Yo conté los pacientes en la sala. Había otras once personas en la Unidad de Cuidado Intensivo aparte del Hermano Branham. Tomé este hecho en mi memoria, ignorante en el momento del significado de esto, y caminé hacia la cama del Hermano Branham.

Su brazo izquierdo y pierna estaban en contracción. No había respuesta de él desde que lo habían sacado del cuarto de operaciones. Yo le hablé; no respondió.

Me parecía a mí que si tan sólo él pudiera hablar la palabra… yo se lo dije. Sin embargo, no respondió.

Yo lloré.

A través de la gris inundación de angustia que vino sobre mí, en el amargo alivio de las lágrimas, me encontré cantando Sobre Las Alas De Una Paloma Blanca.

De alguna forma los acordes de esta melodía, tan favorita para él, penetraron a una conciencia que había sufrido tanto en las últimas horas. Él volvió su cabeza, abrió sus ojos, y se sonrió.

Le habían hecho una traqueotomía para permitirle respirar y el tubo salía de su garganta, impidiéndole que hablara. Yo le dije a él de la señal que había visto en la luna. La noticia tuvo un efecto violento, pues él trató de sentarse en la cama y gritarme algo, pero las palabras, impedidas de la cámara de sonido de la laringe, se perdieron en el tubo de la traqueotomía. Yo no se qué era lo que él trató de decir, ni por qué este relato de lo que yo había visto produjo tan sobresaliente respuesta. Yo le sugiero a Ud. que escuche la Pregunta No. 24 de la cinta titulada Preguntas Sobre Los Sellos. Aquí el Hermano Branham habló de la señal que Juan el Bautista iba a ver. Bajo la unción él menciona algo acerca de la luna volviéndose sangre. Juan no tuvo una señal de la luna tornándose en sangre.

Al completarse los cinco minutos de visita, dejé la sala para llamar a otros quienes yo sabía que estarían ansiosamente esperando palabra sobre la condición del profeta. Otros comenzaron a llegar. Pusimos una vigilia todo el día Domingo… se pasó el Lunes… la vigilia continuó. El Martes, los doctores nos informaron que la pupila del ojo izquierdo del Hermano Branham estaba hinchándose, que esto era una señal de conmoción cerebral, y que iba a ser necesaria una operación para liberar la presión. La importante decisión de operar o no, fue sobre el Hermano Billy Paul. Era una terrible decisión, pero cada uno sintió que Dios lo guiaría al escogimiento correcto, pues era un asunto concerniente a la vida misma del profeta de Dios.

El Hermano Billy Paul reunió a los aproximadamente sesenta y cinco Hermanos que habían llegado de toda Norteamérica, les contó sobre el asunto y les pidió que oraran con él. Parecía la cosa natural para hacer; comenzamos a cantar otra vez, Sobre Las Alas De Una Paloma Blanca. Afuera de la ventana, un frió día gris reflejó la tristeza de esta solemne ocasión. La lluvia, la nieva, y el clima congelador habían prevalecido desde la hora que yo llegue a la ciudad. Ahora, con todo, la más estimulante señal nos fue dada, pues mientras cantamos las palabras, “Una señal desde arriba…”, cada uno atestiguó que el sol penetró a través de las nubes en ese preciso momento, iluminando el cuarto donde todos nos habíamos reunido. El Hermano Billy Paul tomó esto como una señal de que Dios estaba con nosotros y nos ayudaría a tomar la decisión. Poco después de esto, él firmó su autorización para la operación.

Conmoción y congoja fueron reveladas en las voces de aquéllos cuyas llamadas vinieron en procesión sin fin durante los días siguientes a la tragedia. Hubo voces de nombres bien conocidos, como el Hermano Oral Roberts, el Hermano Demos Shakarian, y el Hermano Tommy Osborn. El Hermano Oral habló de orar por el Hermano Branham, el Hermano Demos notó cuan increíble era que tal cosa le sucediera al profeta de Dios: (Qué poco entendemos nosotros los mortales la soberanía de Dios cuyas maneras no son las nuestras.) fue el Hermano Tommy Osborn cuya profunda desesperanza fue reflejada en las palabras que me dijo, “Este siendo el profeta de Dios, si Él lo quita de la escena, entonces ya no queda nada para el mundo sino juicio.”

Muchos rumores desenfrenados, engendrados quien sabe por qué razón en las mentes de los hombres, circularon a lo largo y ancho: el Hermano Branham se levantó de su cama y dejó el hospital; el Hermano Branham orando por la Hermana Branham que también sanó instantáneamente. Por esta razón, para colaborar donde yo podía, tomé las llamadas por el Hermano Billy Paul, a petición de él, y traté de ayudar en la divulgación de los hechos mientras se desarrollaban. De una cosa puedo testificar, las once personas que estaban en la Unidad de Cuidado Intensivo todas salieron de la unidad sin ocurrir ni una muerte. Cada uno que estaban en la unidad cuando el Hermano Branham entró allí, eventualmente fueron dados de alta del hospital, aún un hombre que estaba tan críticamente enfermo que su corazón se paró cinco veces en una noche. Algunas personas quizás no vean el significado en esto, pero para mí, indicó que la unción todavía estaba allí cerca de este profeta de Dios y las gentes estaban cosechando los beneficios. Por esto, yo le doy a Dios la gloria y la alabanza.

Yo tomé el turno en la sala de espera, desde como las 3 a.m. a las 6 de la mañana. Esta vigilia solitaria me proveyó una excelente oportunidad para pasar algunos momentos quietos cerca del profeta, orando, llorando, y buscando a Dios por una respuesta a esta tragedia. Una caja de dulces para las enfermeras cada día hizo esto posible, mientras que durante el día yo me hice a un lado para que otros tuvieran estos mismos momentos preciosos cerca de nuestro amado profeta. Yo no tuve ningún lugar especial,  privilegio especial, o palabra especial del profeta, como resultado de estas visitas nocturnas. Es mas, él nunca me habló ni una vez, pero yo continuamente le pregunté a Dios de qué iba a suceder con nosotros, si éste, Su profeta, se iba.

Eran apenas pasadas las 4:30 en la mañana del 24 de Diciembre, cuando la enfermera abrió la puerta de la sala de espera para decirme que el Hermano Branham había parado de respirar a las 4:37 a.m. y que ella lo había puesto en la máquina respiratoria. La máquina entonces estaba respirando por él; yo podía oír su sonido en el cuarto siguiente. Otro paso hacia lo peor, pero yo todavía creía que Dios sólo dejaría seguir esto hasta cierto punto antes que el Hermano Branham sanara. A pesar de los apresurados días contestando el teléfono, haciendo arreglos por un teléfono especial, permiso especial para aquéllos que querían orar por el Hermano Branham, muchas veces en las horas tempranas de la mañana cuando ellos llegaban a la ciudad, aún así mi fe se mantuvo. Si Ud. me hubiera dicho que él no iba a sanar, yo le hubiera dicho a Ud. que Ud. simplemente no sabía de lo que estaba hablando.

La hora era las 4:49 p.m. del viernes 24 de Diciembre. Otra vez, estaba solo en la sala de espera. Levanté la vista mientras la enfermera abrió la puerta. Su cara descubrió la dolorosa noticia que ella traía mientras me pidió si podía traer al “Señor Branham.”

“¿Terminó… todo?” pregunté yo.
Ella movió su cabeza (no confiando en su voz) “Sí.”

Yo estaba tranquilo, notablemente tranquilo, como sostenido por una fuerza fuera de mí, mientras caminé por el pasillo y bajé en el elevador hacia el comedor donde yo sabía que el Hermano Billy Paul estaba cenando. En la extraña manera que insignificantes hechos se marcan por si mismos en la memoria de uno en tiempo de pesar o gran tensión, yo recuerdo que Billy estaba allí, comiendo un pedazo de pastel de chocolate.

“Hermano Billy.” Le dije, “la enfermera me dice que el Doctor Hines quiere verte.”

El Doctor Hines era el doctor de osteología del Hermano Branham. Él había hecho un pequeño dibujo del codo del Hermano Branham y de los huesos del muslo para enseñar a algunos de nosotros la condición terriblemente torturada de esos huesos cuando el Hermano Branham fue internado. Yo todavía tengo este pequeño esquema. “Imposible reparar,” fueron sus palabras para describir el daño causado. Unos cuantos días después, sin embargo, él hizo nuevos esquemas para enseñarnos la manera milagrosa en que estos mismos huesos se habían vuelto a juntar por sí mismos. Él no dijo que el Hermano Branham estaba bien, pero él estaba sorprendido, y dijo que su estructura ósea estaba “diez mil veces mejor ahora, que cuando fue admitido en el hospital.” A esto se atribuye lo del rumor que muchos oyeron de que el profeta había sido sanado de todos sus huesos. Algo sobrenatural había acontecido lo que ni aún este especialista en estructura de los huesos pudo entender.

Billy me pidió que fuera con él a ver al Doctor Hines. Mientras entramos al cuarto de consulta, podíamos ver hacia la Unidad de Cuidado Intensivo donde la enfermera había cerrado las cortinas alrededor de la cama del Hermano Branham. En esto, Billy Paul me dijo y dijo, “Pearry, todo ha terminado.” Yo miré hacia otro lado para esconder las lágrimas y entonces, el Doctor Hines entró.

“Señor Branham,” dijo el Doctor Hines, “me pesa informarle que su padre falleció a las 4:49 p.m.”

Billy inclinó su cabeza, sollozando suavemente. Mirando hacia mí, dijo, patéticamente. “Pearry, lleva a Papá a casa.”

Tomado del Libro Los Hechos del Profeta escrito por nuestro hermano Pearry Green.
Rev. Pearry Green - William Marrion Branham 50 Años de su Partida 
Funeral de William Branham

Funeral William Marrion Branham

Lo miré, lo abracé entre mis brazos.  Yo dije: "Hermano Bosworth, quiero hacerle una pregunta. ¿Cuál fue el momento más feliz de su ... momento de su ... de todos los años que predicó?"

El dijo: "Ahora mismo, Hermano Branham".
Yo dije: "¿Sabe Ud. que está muriendo?"
El dijo: "Yo no puedo morir".
Yo dije: "¿Qué ... ? ¿Por qué diría Ud. que este es su momento más feliz?"

Allí había una puertita.  El dijo: "Yo estoy recostado aquí con mi rostro dirigido hacia esa puerta.  En cualquier momento, Aquel al que yo he amado, y Aquel por Quien he predicado y me he parado, todos estos ... mi vida, El vendrá a esa puerta por mí, y yo me iré con El".  Lo miré, pensé, yo-yo estaba mirando igual que si mirara a Abraham, Isaac, o Jacob.

Tomé su mano, yo dije: "Hermano Bosworth, ambos creemos al mismo Dios, creemos la misma cosa.  Por la gracia de Dios yo predicaré hasta que el último respiro deje mi cuerpo.  Yo permaneceré fiel a Dios como sé cómo permanecer fiel.  Yo no me comprometeré con el Evangelio en ningún lado o en ningún lugar.  Yo permaneceré tan fiel como sé permanecer fiel.  Hermano Bosworth, lo encontraré en una Tierra mejor donde Ud. no será joven ... o no será viejo ya, pero joven".

El dijo: "Tú vas a estar allá, Hermano Branham, no te preocupes".

Y una hora antes, dos horas antes de que él muriera... como dos meses después, yo pensé que se estaba muriendo en ese entonces, mi esposa entró y lo vio (él siempre tuvo un alto concepto de ella), y luego la Señora Bosworth.  Y como dos horas él había estado acostado, durmiendo.  El se levantó, miró, y saltó de su cama.  El dijo: "Mamá, vaya, ¡no te he visto por años! ¡Papá!  Hermano Jim, pues", dijo, "veamos, tú fuiste uno de mis convertidos para el Señor, en Joliet, Illinois".  El había estado muerto por cincuenta años. ¿Ven? ¡Sí!  El dijo: "Ud. es la Hermana Fulana de Tal.  Sí, yo la guié a Ud. al Señor en-en la reunión de Winnipeg.  Sí.  Pues, aquí está la Hermana Fulana de Tal.  No la he visto ... Sí, ¿ve?, Ud. vino al Señor en tal y tal".  Y por dos horas seguidas él se dio la mano con los que él había guiado al Señor.  Caminó de regreso a su lugar, y se acostó, cruzó sus manos, y eso fue todo. ¿Entró el Hermano F. F. Bosworth en esa Tierra que Jesús me permitió ver la otra noche?  Si es así, él está allá siendo un hombre joven esta noche.  Dios le de descanso a su alma.  Y que yo siempre viva tan fiel que yo entre en esa Tierra. ¡Y que yo sea un-un siervo muy fiel para Cristo!

60-0518 Adopción Parte II

William Branham y Hno. F.F. Bosworth

Grabaciones la Voz de Dios

Apocalipsis Capítulo Cuatro (Parte 1) MP3

Apocalipsis Capítulo Cuatro (Parte 1) William Marrion Branham

Apocalipsis Capítulo Cuatro (Parte 1) MP3 - William Marrion Branham

60-1231

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Cuando un Cristiano es salvado al principio, su fe es vuelta hacia Cristo, entonces él mismo tiene algo que hacer. La siguiente cosa, él tiene que santificarse a sí mismo de todo hábito inmundo: "despojándose de todo peso, preparándose Ella misma. ¡La Novia se ha preparado!"

Me hace recordar una pequeña historia, debo contarla antes de continuar. Aquí en el oeste, hace algún tiempo, muchos años, había esta gran Compañía Empacadora Armour y Swift. Como lo hacen ellos, ellos llegan allá y compran ganado y compran ranchos. Y ellos tienen mucho dinero, y compran todos los ranchitos, y tienen millones de acres de terrenos de esa manera, reúnen ese gran y buen ganado Hereford en secciones. Sus propios ... son dueños de sus propios ferrocarriles y cosas, que llevan ese ganado de un pastizal a otro.

Y la Armour y Swift tenía un rancho grande, y un día ellos tenían un capataz, allí, el superintendente, era, del rancho, él tenía como cuatro o cinco hijas. Y se dieron cuenta que uno de los grandes hermanos Armour iba ... no hermanos, sino hijos, iban a visitar el rancho. Y él era un-un joven soltero. Y todas estas muchachas estaban seguras que iban a atrapar a este muchacho tan pronto como él-él llegara. Y así que todas ellas estaban preparándose y arreglándolo todo para que llegara.

Cuando él llegó allí, ellas iban a ir a recibirle y celebrar una fiesta de vaqueros, con sus vestiditos, con sus flecos en ellos, y pistolas .44 en cada cadera, y esos sombreros en la parte trasera de sus cabezas, Uds. saben. Y ellas iban a ser como las personas del oeste, y cada una de las muchachas iba a conquistar ... Una de ellas iba a conquistar a este muchacho.

Y ellas tenían una-una primita allí cuya madre estaba muerta y su padre estaba muerto. Ella era una prima, y era casi la esclava de todos los que estaban allí. Y todos los trabajos sucios, ella tenía que hacerlos, lavar los platos y todo. Y no tenía ropa, tenía que tomar ropa de segunda mano.

Y así que cuando llegó el tiempo en que el muchacho habría de llegar, todas ellas se montaron en sus carruajes, y ellas se fueron a la estación para recibirle. Y ellas estaban disparando sus pistolas, y los caballos relinchando, y de todo. Y ellas lo trajeron al rancho. Y esa noche tuvieron una gran fiesta. Y ellas se sentaron sobre el montón de paja y en la cerca del corral, y ellos-ellos cantaron y bailaron, y durante toda la noche. El estuvo allí por dos o tres días.

Esta pequeña prima...

Ahora, yo voy a comparar esto con algo ahora. Nuestras primas que están muy bien vestidas, con grandes torres y finas iglesias, y parece que si hay algún nombre sucio tiene que ser dado a los pentecostales, algo que está errado. Ellos también hacen las cosas erróneas, pero no se oye al respecto, ¿ven Uds.? Ellos son algo más o menos de alta categoría, así que ellos no oyen acerca de eso. Pero dejen que algún ministro Pentecostal cometa un error una vez, y, hermano, les digo, ellos lo pondrán a través del país en todo periódico. Sí, señor. Dejen que algún hermano pentecostal ore por un niño, y muera, todo periódico en el país lo sacará: "Sanidad Divina Es Fanatismo'.

Pues, ¿entonces por qué no ponen en el periódico todo caso que pierde el médico? "Lo que es bueno para uno, es bueno para el otro". ¿Ven? Así que, si ellos hicieran eso, no tendrían suficiente espacio en las columnas de los periódicos para escribir todos los muertos. Si yo fuera allá al cementerio y dijera: "Todo el que haya muerto bajo sanidad Divina póngase de pie", y luego dijera, "Todo el que haya muerto bajo tratamiento médico póngase de pie", los excederían en un millón contra uno. Y eso es exactamente correcto. Así que si ellos van a criticar a uno, que critiquen al otro. Eso es correcto. Pero ellos matan millones al año con medicinas y operaciones, y Uds. nunca oyen una palabra al respecto. ¿Ven?

Así que, esta muchachita, tenía que hacer todo el trabajo duro. Así que cuando, de repente, el muchacho ... una noche después de terminar la cena y habían tenido bailes y cada una de estas muchachas se habían embellecido, Uds. saben. Y esta pobre muchachita tenía que tener puesto un viejo vestidito harapiento. Y una noche ella estaba sentada en el comedor después de que la cena había terminado, y ella había lavado los platos y salió afuera por el patio de atrás para tirar el agua de lavar platos. Ella ... Cuando ella dio la vuelta por la cerca del corral, allí estaba él parado, apoyándose en la cerca del corral. El dijo: "Hola".

Ella estaba tan avergonzada, porque ese era el hijo del superintendente, el hijo del dueño del rancho. Ella bajó el plato, la cacerola. Para que él no se fijara que estaba tan harapienta, empezó a retroceder, con sus pies descalzos; mirando hacia atrás, de esta manera.

Y él caminó hacia ella, dijo: "No tengas miedo de mí". Dijo: "Quiero decirte algo". El dijo: "Vine aquí con un propósito, vine a buscar una esposa". Y dijo: "He estado buscando por todas partes". Dijo: "No quise casarme con ninguna de las muchachas allá en la ciudad, deseo obtener lo que pensé que es una verdadera esposa". Y dijo: "De todas las que he visto, te he estado observando por aquí. Y he averiguado por medio de algunos de los peones que tú eres una prima". Dijo: "Eso es cierto, señor".

Dijo: "Quiero preguntarte algo. ¿Te casarías conmigo?" Pues, ella no sabía qué hacer. Estaba tan turbada, que ella no-ella no sabía cómo contestarle al hombre.

Oh, yo sólo me imagino cómo se sintió ella. ¿Y Uds.? Cuando yo, una vez pecador, bueno para nada, hijo de un borracho, Jesucristo dijo: "Te quiero para Mí". ¿Cómo pudo haber venido El alguna vez a alguien como yo? ¿Cómo pudo El decir alguna vez: "Yo te daré un hogar en el Cielo?" ¿Cómo pudo El decir alguna vez: "Yo te salvaré"? A un miserable como yo, ¿cómo pudo ser? ¡Pero El lo hizo!

Ella dijo: "Señor, yo-yo no ... Yo-yo no soy digna. Yo no calificaría como esposa para un hombre como Ud.", dijo, "porque Ud. está acostumbrado a grandes cosas. Y yo no sé nada acerca de ellas, yo soy pobre".

El dijo: "Pero tú eres mi elección".

¿Y no fue agradable cuando Jesús les dijo a Uds. eso? Uds. sabían que no eran dignos de ser Cristianos. Uds., no había nada que Uds. pudieran hacer alguna vez, pero El ... No es nada ... El-El los escogió. El-El ... es Su bondad, Su misericordia que El los escogió a Uds. Uds. no lo escogieron a El, Uds. saben, El los escogió a Uds. Eso es correcto.

Ella dijo: "Yo-yo no. . ." Ella dijo...

"No mires tus ropas. Yo no me fijo en tus ropas, yo miro lo que tú eres". El dijo: "¿Te casarías conmigo?" Y finalmente llegaron a un acuerdo. El dijo: "En un año, a partir de este día, yo volveré. Estate lista. Ten puesto el traje de boda, porque volveré y me casaré contigo aquí mismo en estos terrenos. Y te llevaré a Chicago a Outer Drive, allá donde tendrás un castillo en donde vivir. Y todo este lavar platos, y cosas, habrá terminado entonces".

Cuando las hermanas, o las primas, oyeron acerca de eso, dijeron: "¡Tú pobre pequeña tonta ignorante! ¡Pues, tú sabes que ese hombre no quiso decir eso!"

¿Y no es eso exactamente lo que ellos dicen hoy? "¿Cómo podría un montón de santos rodadores, un montón de gente que apenas puede escribir su propio nombre, cómo podrían ellos ser la Iglesia? ¿Cómo podría ser un grupo como ese?" Pero eso está muy bien, cuando nos comprometimos y sentimos ese beso de compromiso de Jesucristo en nuestros corazones para quitarnos nuestros pecados, Algo nos dice que El va a regresar de nuevo... ? ... Algún día El va a regresar.

Ella trabajó todo el año, trabajando duramente, ahorrando sus setenta y cinco centavitos, todo lo que le daban a ella por su salario diario. Y ella estaba ahorrando su dinero para comprar su vestido de bodas, para preparar todo. Oh, esos eran todos sus pensamientos, prepararse. Y él ha... ("Ella se ha preparado"). Ella consiguió su ropa, su ropa de bodas, mientras sus primas se reían y se burlaban de ella.

Finalmente llegó el día final. Se puso su traje de bodas (¡Oh!), se aseó y se alistó. Y sus primitas la rodearon y se inclinaron junto a ella, diciendo: "Bueno, pequeña tonta. Pues, tú sabes que él no dijo eso en serio. El no le hablaría a una ... no se casaría con una muchacha como tú". Pero, de todas maneras ella se preparó.

Así que haciéndose tarde en la noche, ellas empezaron a burlarse y a reírse de ella. De todas maneras ella estuvo de pie a la puerta, esperando. Y así que ella ... Ellas dijeron: "¿A qué hora dijo él que estaría aquí?"

Dijo: "El no lo dijo". Pero dijo: "Ella les dijo a Uds.. . El me dijo la noche que él se casaría ... o que él me dio el anillo de compromiso. El dijo, él me dijo: 'Será como de aquí a un año'. Por lo tanto me queda una hora". Amén, siguió esperando. "Me queda una hora, me quedan treinta minutos, me quedan diez minutos". Y ellas se rieron y se burlaron de ella, y la llamaron de todo.

Pero, finalmente, exactamente en esa hora crucial, ellas oyeron el sonido de la arena bajo las ruedas, los caballos que se acercaban. Qué cosa fue ver a esa noviecita que se había preparado, saltar fuera de la puerta, y correr por aquellos enrejados cubiertos de rosas ahí afuera, para volar a los brazos del hombre que ella amaba; y que iba a ser su esposo, que la metiera recogiéndola de esa manera, y se casaran y se fueran a caballo.

Uno de estos días, hermano, aquellos que se están burlando y diciendo: "santo rodador y pentecostal", y cosas como esas. . Estamos esperando, todavía tenemos un poco de tiempo. Ellos dicen: "Ah, no hay ninguna diferencia en lo que haya sido". No se preocupen, nos queda un poquito de tiempo. Y en ese momento que El prometió, El va a estar aquí. Y uno de estos días tomaremos un vuelo y nos iremos. ¡Sólo estén preparados! ¡Mantengan puesto el Traje de Bodas! Mantengan toda crueldad fuera de sus corazones.

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El Sonido Incierto MP3

El Sonido Incierto William Marrion Branham

El Sonido Incierto MP3 - William Marrion Branham

60-1218

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Pero recuerden: antes que eso suceda, Dios ha prometido venir por Su Iglesia. El prometió venir; así que no sabemos exactamente a qué hora El vendrá. ¡Qué cosa gloriosa! Y a todos esos que aman Su aparición, El les aparecerá. ¿No quieren...? ¿No les gustaría verlo a El esta mañana? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Como nosotros cantamos esa alabancita: “Quiero verlo, ver al Salvador, quiero ver Su rostro, lleno de amor”. Cuando toda la vida se termine, y las dificultades, y pesares hayan venido por última vez, y lo veamos a El, y allí nos paremos, jóvenes, inmortales, para siempre en Su Presencia, en donde nunca habrá pecado, enfermedades, angustias, pesares, cuando todo el tiempo se desvanezca en Eternidad, ¡qué–qué cosa gloriosa!

Y, ¿qué es entonces lo que lo hace a Ud. querer hacer eso? Querer obrar ahora para poner a cada uno en esa posición que Ud. pueda para ese rapto. Yo quiero....

Yo mismo me he consagrado de nuevo, y yo le he–yo le he prometido a Dios que trataré de hacer una doble porción. Yo–yo hice todo lo que yo pude hacer. Y quisiera que fuera–que fuera un joven otra vez, de dieciocho, viente años de edad, y saber lo que yo sé; quizás yo pudiera pararme un poquito más tiempo, o visitar a unos pocos más, o algo como eso, para la causa del Reino de Dios.

Uds. gente joven esta mañana, que están jóvenes, que todavía tienen mucha juventud en Uds., y sin ataduras de familia y cosas, que Dios les permita ver la visión...?... para ver en qué hora estamos viviendo.

La incertidumbre; sólo miremos unas cuantas cosas inciertas ahora en este tiempo incierto. Hay incertidumbre tocante a... Siendo que hablamos de la guerra, hay incertidumbre en la voz de los principales de la guerra. “Nosotros no podemos entender”. Ellos no saben. Uno va, y ellos tienen grandes reuniones, y demás, y ellos sencillamente no pueden estar de acuerdo. Hay incertidumbre. Ellos no saben. Ellos–ellos no saben qué es lo que va a suceder. Todos los grandes hombres de estrategias, y demás, que estudian guerra, y las posibilidades, y cómo esto saldría, ellos no tienen la respuesta esta mañana. Nadie la tiene. Ellos sencillamente no la pueden dar.

Bueno, la ciencia, después de todas las grandes cosas de las que ellos pudieran pensar, todas las grandes estrategias por las cuales ellos pudieran pasar, todas las tácticas científicas y los interruptores que ellos pudieran presionar de sus máquinas científicas, y–y las grandes mentes maestras, y mentes que piensan por otras mentes; y cuando todos ellos se reunieron en esta hora, ellos dijeron una cosa: “Son tres minutos antes de la medianoche”. Esa es la respuesta de ellos.

Ahora, ¿lo podemos sobrevivir? ¿Pudiéramos excavar y llegar lo suficientemente profundo en la tierra para evitar que esas bombas nos toquen, y sobrevivir como una nación? Seguramente que Uds. no pudieran. La bomba explotaría a una–una milla de profundidad [1.609 km.–Trad.] dentro de la tierra. ¿Qué si Uds. estuvieran a diez millas [16 km.–Trad.] de profundidad? Si Uds. estarían, Uds. estarían en la lava. Pero, ¿qué si Uds....? Si Uds. pudieran llegar así de profundo, el impulso les quebraría todo hueso de su cuerpo. No hay manera de escapar para abajo.

La manera es para arriba. ¡Oh!, estoy tan contento de tener la respuesta. ¿Uds. no? ¡Un Sonido que es cierto!

Las Diez Vírgenes Y Los 144,000 MP3

Las Diez Vírgenes Y Los 144,000 William Marrion Branham

Las Diez Vírgenes Y Los 144,000 MP3 - William Marrion Branham

60-1211

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Y la Mezquita de Omar fue levantada donde estaba el templo. Y Jesús habló de eso en Mateo 24, El dijo: "Cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora, de que habló el profeta Daniel, dijo sobre eso", después está entre paréntesis, dice, "(el que lee, entienda)". ¿Ven? "Cuando vean esta abominación, la inmundicia de la Mezquita de Omar parada allí donde una vez estuvo el lugar santo". Y hoy en día la Mezquita está exactamente allí donde estaba el lugar santo, en el mismo sitio del templo. La Mezquita Mahometana está así como dijo Jesús que sería, como Daniel dijo que sería, y Jesús confirmó que así sería.

Observen a esos profetas y a Dios allí prediciendo esas cosas, hermano, el saber que estamos en el tiempo del fin debería de hacer que el pelo que está detrás de nuestro cuello se erice. ¡Estamos en el fin! No queda nada. Todas estas cosas sucediendo tal y como El dijo que serían, pues, eso debería de animarnos, hacer que nos preparemos. El dijo, Jesús nos advirtió, dijo: "Cuando veáis que suceden estas cosas", como de las que estamos hablando, dijo, "levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca".

¿Y qué bien nos hace si ganamos todo el mundo? De todas maneras lo vamos a perder. Nosotros - nosotros no podemos ganar de esa manera. Solamente hay una forma de ganar, eso es por medio de Cristo. Tomen a Cristo, entonces Uds. están destinados a ganar. Uds. tienen que partir de aquí; quizás Uds. partan antes de que se termine este servicio, Uds. pueden partir antes de que se ponga el sol esta noche, Uds. pueden partir antes de que amanezca, antes del siguiente domingo Uds. pueden haber partido, todos nosotros. Nosotros no sabemos cuándo nos vamos a ir, pero uno sabe que tiene que partir. Así que, ¿no es una cosa insensata retrasarlo? Uds. están - Uds. están pisoteando, Uds. están - Uds. están coqueteando con la muerte.

Como el antiguo tobogán para deslizarse. Uno solía subirse en un tobogán y se deslizaban alrededor de esta cosa, para ver qué tan cerca llegaban; y de repente, cuando menos lo pensaban, se deslizaban para abajo. Y de esa manera lo está haciendo Ud., resbalándose alrededor. Ud. no sabe en qué momento algo lo va a volcar, y Ud. muere; se le para el corazón, un accidente automovilístico, cualquier cosa sucede, y Ud. muere. Y después su destino Eterno está frente a Ud. Piense en eso, amigo.

"Ahora, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora". Ahora, luego, en los días de la venida de Tito después de que se fue Jesús, el Espíritu Santo era ese hombre con el tintero a Su cintura. Y El pasó por Jerusalén y puso una señal sobre el pueblo. Y ahora quiero que se fije en algo, miembro de iglesia. ¿Y Ud. afirma tener el Espíritu Santo? El dijo: "No selles a ninguno de ellos sino a aquellos que gimen y claman a causa de las abominaciones que se hacen en la ciudad". Ahora, ¿dónde hay alguien tan cargado por el mundo ahora y su condición?

Pues, "Yo soy Metodista, soy Bautista, Presbiteriano, ¿así que cuál es la diferencia?", dicen ellos.

Oh, no hay esa carga constante por los perdidos, esa dulzura. No le permita a ninguna cosa que se levante y le ponga amargura en su alma. No importa qué tan mal alguien lo trate a Ud. alguna vez o cualquier cosa, ¡nunca lo permita! No sea culpable de permitir que esa cosa se ancle en su alma. Eso contristará y ahuyentará al Espíritu Santo de Ud. Ciertamente lo hará.

Recuerdo haber dicho algo aquí hace como dos o tres años que estaba errado. Eran abogados que me llamaron, y yo fui y. . .Mi esposa sentada allí. Yo había. . .mi cabeza, enviaba. . .sentía como que se me estaba desprendiendo, y yo - yo me regresé. Y ellos me llamaron por teléfono y dijeron: "Dígale que venga esta tarde".
Y Meda dijo: "Es el abogado".
Me salí por la puerta, yo dije: "Dile que ni siquiera estoy aquí".
Ella dijo: "¡Bill!"
Y yo dije: "Dile que no estoy aquí ahorita". Y salí afuera.

Entonces llegué allá afuera y me sentía muy mal, y regresé. Y ella le dijo, y vi que eso la lastimó.

Salí para orar por. ..había un hombre que había entrado aquí, tenía un bebé enfermo. Y tan pronto como iba a poner mi mano sobre ese bebé y orar por él, Algo me dijo: "Eres un hipócrita". ¿Ven? "Tú sabes lo que hiciste".

Y yo dije: "Señor, yo no soy digno de orar por su bebé. ¿Ven?, el Espíritu Santo está contristado en mí y no hay necesidad de que yo ponga mis manos sobre el bebé. Ud. sólo espere hasta que yo vaya y corrija algo".

Yo fui y le dije al. . .le dije a mi abogado, yo dije: "Yo - yo hice mal".

El dijo: "Yo pensaba que se había ido".

Yo dije: "No". Yo dije: "Eso fue. . .Yo causé que mi esposa dijera algo errado". Yo dije: "Lo - lo siento, no - no era - no era mi intención hacer eso". Yo dije: "¿Me perdona por eso?"

Y le pedí a mi esposa que me perdonara por eso.

Después regresé allá a Green's Mili, era en julio. Oh, estaba muy quieto en el monte, y yo había estado en la cueva toda la tarde, orando. Y fui y me paré allí en la roca y podía mirar lejos por las colinas, y tan bonito, y hojas y de todo, todo quieto; más o menos como a las cinco, seis, de la tarde, en el verano. Nada, había sido un día muy quieto y caluroso. Y yo dije: "Padre Celestial, a Moisés, Tú lo paraste en la roca en una ocasión y Tú pasaste por ahí". Yo dije: "Si Tú me perdonas por el mal que hice, ¿pudieras Tú pasar otra vez y permitirme verte?" Y para mi lado izquierdo al lado del cerro un pequeño remolino empezó a soplar suavemente en las hojas, bajó a mi lado así y pasó a través del bosque. Lloré como un bebé.

Me regresé, yo dije: "Ahora yo sé que mi pecado ha sido perdonado". ¿Ven?

¿Ven?, siempre mantengan fuera de Uds. toda raíz de amargura. ¿Ven? No importa lo que alguien les haga a Uds., permitan. . . sólo tengan a Dios ahí, que mantendrá todo mal lejos de Uds.

Ahora, estos Cristianos que tenían la advertencia de Cristo, ahora observen, es un tipo de la cosa de la cual estamos hablando esta mañana. Estos Cristianos que tenían esa advertencia, ellos se salieron de Jerusalén porque sabían que eso estaba por suceder.

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Young Foundations y Cub Corner Traducidos al Español

Young Foundations y Cub Corner en Español William Branham
Gloria a Dios! Nos sentimos agradecidos con el Señor Jesucristo por la traducción al Español y al Frances de las páginas Web para Jovenes y niños: YoungFoundations.org y CubCorner.org gracias al arduo trabajo de Grabaciones la Voz de Dios

Young Foundations y Cub Corner Traducidos al Español

Young Foundations (YF) es un ministerio de Grabaciones la Voz de Dios, enfocado especialmente en nuestros jóvenes. Ya que en este mundo moderno los niños y los adolescentes deben enfrentar muchas distracciones y tentaciones mundanas, diseñamos Young Foundations para proveerles la atención y orientación que necesitan para permanecer enfocados en los valores fundamentales básicos de la vida de un creyente joven. Si quieres informarte más sobre YF, navega por nuestro sitio web, donde encontrarás muchos recursos que han animado a miles de creyentes de todo el mundo.

En Young Foundations (YF) usted podra encontrar varias secciones concernientes al mensaje:

Young Foundations en Español William Marrion Branham


Ellos Realizan diferentes actividades como:

STILL WATERS
Al igual que las ciudades de refugio que menciona la Biblia, Still Waters es un lugar donde los creyentes pueden resguardarse de nuestro enemigo. En todo este lugar el Espíritu Santo puede manifestarse libremente, sin ningún impedimento proveniente de las influencias de afuera. No hay celulares, internet, televisión, nada, sino un grupo de Cristianos jóvenes con unos consejeros consagrados que los ayudan a lo largo de su estadía.

CREACIONES
Creaciones es la actividad más reciente de Young Foundations. Aquí los jóvenes de YF no solo vienen a adquirir nuevas habilidades, sino también a aprender lecciones valiosas de la Palabra de Dios para aplicarlas en sus vidas. La mayoría de los que estudian en casa no tienen la oportunidad de encontrarse con otros jóvenes en un salón y tomar clases tales como manualidades, economía doméstica, costura o carpintería, lo cual es importante aprender a esa edad. Eso es exactamente lo que Creaciones ofrece.  

CUB CORNER
En otoño del 2008, les presentamos a los niños el primer producto destacable enfocado solamente en ellos: la Revista Cub Corner. Tras años de publicar varias ediciones, estas revistas aún siguen teniendo un GRAN efecto en los pequeños. Las revistas Cub Corner contienen historias de la Biblia y del Hermano Branham, cuestionarios del Mensaje y de la Biblia, muchos juegos divertidos, dibujos de CC, muchas fotografías interesantes e información; todo enfocado en la Palabra de Dios.

Cub Corner en Español William Marrion Branham

En Cub Corner (una web para los más pequeñitos del hogar!) podrá encontrar diferentes historias, dibujos, videos, juegos y más!

Nuestros jovenes de habla hispana tienen ahora una ayudita extra para seguir perseverando en el Camino del Señor. Gracias al Dios Todopoderoso! Alentamos a los Padres de familia a visitar estas páginas web juntamente con sus hijos! Alabado sea el Nombre del Señor Jescucristo!.
FUENTE: Grabaciones la Voz de Dios

La Edad De Laodicea MP3

La Edad De Laodicea William Marrion Branham

La Edad De Laodicea MP3 - William Marrion Branham

60-1211

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Ahora, ellos tenían bastante dinero, ellos tenían grandes edificios, ellos tenían grandes cosas aconteciendo, pero ellos no tenían calor del Espíritu Santo. Oh, ellos tenían una máqu-... un - un régimen. ¡Oh, hermano! Ellos formaron una iglesia Unida. Oh, ellos tienen los edificios más grandes que hayan tenido alguna vez, y las cosas aconteciendo, pero nada de Espíritu Santo. ¿Ven? Eso es lo que Dios envió para la Iglesia, el Espíritu Santo.
Ahora mientras continuamos en este versículo 16.

Ellos -tienen toda clase de comités, "Oh, nosotros tenemos un gran régimen de eso. La sociedad auxiliar de damas, y el - el juego de pináculo de los hombres jóvenes, y - y los juegos de banco el viernes por la noche, y el juego de baloncesto el domingo por la tarde, y, oh, el juego de béisbol en tal y tal. Y, oh, nosotros tenemos la - la sociedad varonil de charloteos. Y, oh, tenemos toda clase de cosas".

Les digo, ella está cargada, de sociedades, y clubes, y juntas, y demás, pero no tienen calor del Espíritu Santo. ¿Ven? Uds. tienen un gran régimen, pero no tienen nada ahí que caliente. Uds. se están calentando para el mundo pero no para Dios, esa es la razón de que ellos están tibios.

Oh, Uds. tienen más miembros de los que hayan tenido alguna vez. "¡Seguro, oh! Pues, obtuvimos un millón más en el 44", dijeron los Bautistas. ¿Pero - pero qué es lo que tienen? ¡Una máquina grande!

Allí en la misma iglesia donde oí que se hizo esa observación, tuvieron que dejarlos salir por quince minutos, para darle al pastor oportunidad de que saliera, y a todos los diáconos y a todos ellos, para fumar, y luego entrar nuevamente. ¿Ven? Allí lo tienen. ¡La Biblia claramente condena esa cosa! "Si Uds. destruyeren este cuerpo... "

Los doctores lo condenan y dicen: "Está lleno de cáncer". Y luego se ponen en la radio y dicen: "El filtro de un hombre que piensa".

Como dijo Billy Graham: "Para comenzar él es un tonto al pensar de esa manera".

"El filtro de un hombre que piensa", un hombre que piensa no los fumaría de ninguna manera, eso es correcto, Uds. lo piensan dos veces. Pero él les dice a las mujeres que las hace muy delgadas, Uds. saben, para que puedan usar esta nueva clase de vestidos que tienen. ¡Oh, eso lo vende! Ahora hay más mujeres que fuman cigarrillos que hombres, y una mujer se fumará tres contra uno, cigarrillos, que un hombre. Eso es exactamente correcto, porque ella quiere ponerse delgada. Ella no se da cuenta que eso es tuberculosis y cáncer y cosas poniéndola de esa manera, en una forma infantil, entrando en ella, comiéndosela de esa manera, matándola. ¡Ninguna cosa puede salir de eso sino algo malo! Eso es correcto. ¿Ven? Pero eso: "Es - es un filtro de un hombre que piensa". ¡Ah! ¡Oh, hermano!

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La Edad De Filadelfia MP3

La Edad De Filadelfia William Marrion Branham

La Edad De Filadelfia MP3 - William Marrion Branham

60-1210

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Dios nunca nos dijo que edificáramos iglesias, nunca nos dijo que hiciéramos escuelas. Ellas están bien. Los hospitales y demás, Dios sabe que los necesitamos, es Su programa; pero la comisión de la Iglesia es de: "¡Predicar el Evangelio!" Pero pasamos folletos, literatura de Asbury, este buen lugarcito acá arriba el cual. . .Dios bendiga a esa gente, ese colegio Metodista aquí en Wilmore, Kentucky, es uno de los mejores lugarcitos espirituales en el mundo, supongo, en este tiempo. Ellos son gente buena.

Y yo venía de. . .se me olvida el. . .Era Rhodesia, pero no sé el nombre del pueblo. Billy, ¿puedes recordarlo? [Billy Paul dice: "Salisbury".-Editor] Salisbury, eso es correcto, New Salisbury. (El es mi memoria.) New Salisbury, Rhodesia. [Salisbury, desde 1982 Harare, es capital de Zimbabwe, antes Rhodesia del Sur.-Traductor] Y veníamos saliendo de Rhodesia y yo vi un pasaporte Americano cuando estábamos abordando el avión, un muchacho y tres muchachas. Y yo dije. . .caminé hacia ellos y dije: "Hola". Yo dije: "Veo que tienen pasaporte
Americano".
El dijo: "Ud. habla inglés".
Yo dije: "Sí", dije yo, "soy - soy Americano".
El dijo: "Bueno, eso está bien". Yo dije: "¿Están viajando?"
El dijo: "No, nosotros somos misioneros".

Yo dije: "Oh, ¡qué bien!" Yo dije: "En verdad estoy contento de poder conocerlos". Y yo dije: "¿De dónde son? ¿De qué iglesia, o están con una organización, o sólo son libres?"

El dijo: "No, nosotros somos Metodistas. Somos de Wilmore, Kentucky".

Yo dije: "Casi es en mi patio de atrás, en casa". Yo dije.. .

El dijo: "¿Ud. por casualidad no es ese Hermano Branham que está aquí?"

Yo dije: "Sí, señor. Eso es correcto". Y eso - eso lo calló ahí mismo, él no quería decir nada más, Y yo - yo vi la actitud que tomó, miró hacia esas muchachas, se miraron el uno al otro así. Yo dije: "Un momento, hijo". El no era nada más que un muchacho. Y yo dije. . .y las muchachas. Y yo dije: "Me gustaría hablar por un momento con Uds. sobre los principios como Cristianos, todos lo somos, y estamos aquí por la misma gran causa. Yo les quiero preguntar a Uds. tres muchachas y a Ud. joven, ¿pueden Uds. en el Nombre del Señor Jesús. . .? Uds. dicen que han estado aquí dos años. ¿Pueden Uds. señalar un alma que Uds. hayan ganado para el Señor? ¿Un alma?" Ellos no lo podían hacer. Ni una sola alma.

Yo dije: "Yo no quiero lastimar sus sentimientos, en ninguna manera". Y yo dije: "Yo aprecio lo que Uds. están haciendo, pero Uds. muchachas deberían estar en casa ayudándole a su mamá con los platos. Eso es exactamente correcto. Uds. no tienen ningún negocio aquí. Eso es exacto".

Y nadie tiene ningún negocio yendo a los campos a menos que ellos hayan recibido el Espíritu Santo y estén predicando el poder con demostraciones, porque esa es la única cosa que - que moverá a esa gente. Y miren qué sublevaciones tienen Uds. ahora y demás, es porque el Evangelio verdadero no ha sido predicado a ellos. Ha sido dado a ellos en forma de palabra, bueno, ¿ven qué es eso? Esa es la continuación de la - de la "que escapó" de la edad de Lutero, donde le dio al mundo la imprenta libre, eso es correcto, o la Biblia libre.

Ahora, ahora la edad, la gran edad. Ahora, vamos a comenzar ahora, creo que estamos en la... Ese fue el saludo, el versículo siete. Por..
Escribe a la... Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene las llaves de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

¡Qué afirmación! ¿Es así? Yo - yo voy a regresar de nuevo a eso en un momento, porque eso - eso se aplica más adelante aquí en la Escritura.
Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

Escuche tambien el Mensaje La Edad de Sardis

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