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Muéstranos Al Padre Y Nos Basta William Marrion Branham

Muéstranos Al Padre Y Nos Basta MP3 - William Marrion Branham

60-0731

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:

Jesucristo ya pagó la deuda. ¿Cómo la pudieran Uds. pagar otra vez? Les dio un recibo de una cuenta saldada de la casa de empeño en la que Uds. estaban. Uds. están redimidos por la preciosa Sangre de Jesús. Uds. no tienen poder para sanar. La cosa que Uds. hacen es que tienen... Uds. pudieran tener un don para manifestar a Dios. Uds. pudieran tener un don para manifestarlo a El, al ser un gran predicador, como algunos de estos mis hermanos, que se pueden parar aquí y hacer ese trabajo mucho mejor que lo que yo puedo, porque ese es su llamamiento. Mi llamamiento es algo más. Pero cada uno de nosotros tiene un don para tratar de decirles a Uds. que Cristo los sanó cuando murió por Uds. “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es algo para que Uds. sepan; si no pueden creer la Palabra, entonces El envía señales y prodigios, para probar que El es el Cristo resucitado. ¿Ven? Por lo tanto, allí es en donde Uds. reciben su sanidad: creyendo en El.

Ahora, así que entonces, yo dije: “Pero la cosa que me preocupa, señor, no es eso, sino que el decano de un Colegio Luterano base su doctrina sobre una sensación, o sobre una experiencia, en lugar de basarla sobre la Palabra de Dios”. Sí. Oh, Ud. puede tener cualquier clase de sensación, pero tiene que ser la Palabra de Dios. Correcto. Yo dije: “¡Un decano de un colegio, que ha estado predicando por cincuenta años, y basar su doctrina (eso lo reprendió bastante duro), basar su doctrina sobre una... sobre alguna clase de experiencia que tuvo una mujer, en lugar de basarla sobre la Palabra de Dios! Dios dijo: ‘Satanás no puede sanar’, y eso lo concluye. Cuando El habla, está correcto Eternamente”.

No mucho después de eso, recibí una invitación para ir a su colegio. El Sr. Moore fue conmigo, porque yo sabía que ese hombre era inteligente. Y así que, él... después que cenamos allí en ese gran colegio famoso... y ellos tenían cientos de acres de maíz, en donde los estudiantes podían trabajar como pago para sus estudios. Ese día, después que cenamos, él retiró su plato de él (el decano del colegio), y me dijo, dijo: “Sr. Branham, venimos aquí para hacerle unas preguntas”. Yo dije: “Pueda que no sea capaz de contestarlas, señor”. Yo dije: “Yo no soy un teólogo; yo sólo soy un hermano que ora por los enfermos”. Y él dijo: “Bueno”, él dijo.... Y el Sr. Moore, el cuál sí es un teólogo, estaba sentado a mi lado; él me dijo: “Si se pone muy difícil para Ud., sólo tóqueme en la rodilla con su rodilla”. Así que, yo estaba sentado allí, y él dijo: “Sr. Branham, veo que Ud.... investigando su vida anterior, Ud. es Bautista”. Yo dije: “Yo era”. Y él dijo: “¿Qué sucedió? ¿Por qué–por qué dejó Ud. la iglesia Bautista?” Yo dije: “Yo nunca la dejé; ella me dejó”. ¿Ven? Yo dije: “Me dejó cuando ella negó el mensaje que yo estaba predicando de la Biblia”. Y él dijo: “Bueno, Sr. Branham, hay una cosa que me gustaría preguntarle”. El dijo: “Es esta”. El dijo: “Mire, si Ud. hizo eso, me gustaría preguntarle una cosa: ¿qué lo hizo a Ud. asociarse con los Pentecostales?” Yo dije: “Ellos creyeron la Palabra”. El dijo: “¿Qué tienen ellos?” Dijo: “Yo he estado con ellos y los he visto pateando las mesas volteándolas patas para arriba, y voltear las sillas patas para arriba”. Y yo dije: “¡Ah, seguro! Eso es verdad”. “Quebrar una ventana, o algo por el estilo”. Yo dije: “Seguro”. Dijo: “¿Qué es eso?” Yo dije: “El Espíritu Santo”. Y él dijo: “¿El Espíritu Santo?” Yo dije: “Seguro. Si ellos no hacen que la rueda ruede bien, tienen que soplar el silbato en alguna parte. Ellos tienen mucho vapor”. Yo dije... Y esa es la verdad. Si esta iglesia Pentecostal tomara mucho de sus alabanzas, y las pusieran a obrar, haría mucho para el Reino de Dios. Dios les dio a Uds. el Espíritu Santo. A Uds. les gusta gritar por medio de El, y alabar por medio de El, pero pongan eso en los dones y prodigios y salgan a la calle y llamen a pecadores para que entren, y cosas así, y la iglesia de Uds. crecerá y todo saldrá bien. No lo dejen escapar por el silbato; pónganlo en acción, y dejen... hagan que la rueda del tren del Evangelio ruede.

Y él dijo: “Bueno, ¿qué piensa Ud. que tenemos nosotros los Luteranos? ¿Cree Ud. que...? Nosotros creemos que recibimos el Espíritu Santo cuando creemos”. Yo dije: “Pablo no estaría de acuerdo con Ud. en Hechos 19. El dijo: ‘¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?’ El nunca dijo... Mire, Ud. siga eso en el griego, hebreo, o lo que Ud. desee; es ‘desde que creísteis’”. Ahora, ellos creen... nuestra iglesia Bautista les enseñó que Uds. recibían el Espíritu Santo cuando Uds. creían, pero no es correcto. Pablo dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?” Y esas personas estaban gritando. Bueno, Aquila y Priscila tuvieron grandes reuniones, y todo estaba sucediendo, pero él dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo desde que creísteis?” Ellos dijeron: “Ni siquiera sabemos si hay Espíritu Santo”. Cuando Pablo los rebautizó, y puso manos sobre ellos, y el Espíritu Santo vino sobre ellos, hablaron en lenguas y profetizaron. Entonces ellos tenían el Espíritu Santo.

Así que él dijo: “¿Qué piensa Ud. que tenemos nosotros los Luteranos?” Yo dije: “Potencialmente, yo pienso que Ud. está correcto”. El dijo... Yo dije: “Permítame darle a Ud. una pequeña parábola, porque yo no lo sé expresar exactamente”. Yo dije: “Mire: ¿qué es lo que hace Ud. aquí? Ud. va y ara su campo en el tiempo de primavera. Saca todos los tallos y Ud. planta su maíz. A la mañana siguiente, Ud. va y cuando menos piensa, Ud. dice... Hay dos pequeños retoños saliendo del maíz, dos hojitas ”. Y yo dije: “Ud. mira y ve esas hojitas saliendo, y dice: ‘¡Alabado el Señor, yo tengo una cosecha de maíz!’” Yo dije: “¿Tiene Ud. una cosecha de maíz?” Dijo: “Bueno, yo no sé de lo que Ud. está hablando”. Yo dije: “Potencialmente, Ud. tiene una cosecha de maíz”. Yo dije: “Esa fue la primera reforma, la de Uds. Luteranos. Y entonces cuando menos se pensó, ese tallo creció, esas hojas crecieron grandes, y cuando menos se pensó, pasó a la borla; eso fue Juan Wesley en la segunda reforma: santificación, la segunda obra definitiva de gracia. Luego, ¿qué hizo eso?” Yo dije: “La borla miró hacia abajo y vio al tallo, y a las hojas, y dijo: ‘Yo no los necesito a Uds. Nosotros estamos santificados; Uds. sólo son Luteranos’”. Yo dije: “Después de un tiempo, salió el polen, y cayó dentro de la hoja del maíz, y produjo, y dio una mazorca, un grano de maíz en él”. Yo dije: “Esos fueron los Pentecostales”. Yo dije: “Luego los Pentecostales miraron y dijeron: ‘Yo no necesito a ninguno de Uds.’” Yo dije: “Pero después de todo, la misma Vida que estaba en las dos hojitas, hicieron la borla, y también hicieron el grano”. Correcto. Yo dije: “Nosotros...” ¿Ven? Los Pentecostales son una restauración. Los Pentecostales tienen el Espíritu Santo, pero es una restauración de los dones. El mismo Grano, el mismo Jesús que cayó en la tierra, El mismo se está reproduciendo, subió a través del tallo, y ahora El mismo se está reproduciendo en la plenitud, en el mismo Grano original que cayó en la tierra”. Amén. El dijo: “¿Qué nos llamaría Ud.?” Yo dije: “La iglesia Pentecostal es una iglesia Luterana avanzada”. Eso es correcto. Es exactamente correcto. Es la Luterana, y Nazarena, y Santos Peregrinos, y todas avanzadas. Sencillamente es la iglesia avanzada. Yo dije: “Yo admitiré que tenemos muchos hongos en la mazorca, pero tenemos algunos granos allí también”. ¡Alabado sea Dios! Es–es el original.

Dios está en Su Palabra, y la Palabra es una Semilla. No importa qué suceda, Ella va a crecer de todas maneras. Dios dijo que estaría allí sin mancha ni arruga. ¿Creen Uds. que Dios está en Su Palabra? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios toma Su Palabra; Dios cumple Su Palabra; Dios cumple la promesa de Su Palabra. Lo que El hace, El lo hace. Dios está en Su universo. ¿Amén? Dios está en Su Palabra. ¿Creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, tengo escrito aquí: Dios en Su Hijo. Dios en Su Hijo. Muy bien. ¿Está Dios en Su Hijo? La Biblia dice que El estaba. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo.

Ahora, si Uds. unitarios, los de dos dioses, los trinitarios, y los de cuatro dioses y lo que Uds. sean, si sólo captaran esto en sus mentes ahorita, Uds.– Uds. se estrecharían de manos y dirían: “Nosotros somos hermanos”. Miren: Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Jesús era el Hijo de Dios, pues Dios le hizo sombra a María, y creó dentro del vientre una Célula de Sangre. Ahora, Uds. han oído a la gente decir: “Nosotros fuimos salvos por medio de sangre judía”. No pudiéramos ser salvos por medio de sangre judía. Es tan pecaminosa como cualquier otra sangre. “Nosotros fuimos salvos por medio de sangre gentil”. No, señor. Nosotros ni siquiera fuimos salvos por medio de sangre humana. Nosotros fuimos salvos por medio de la Sangre de Dios, ¡la Sangre de Dios! El–el germen de vida viene de la célula de sangre, y la Célula de Sangre provino aquí de Dios el Creador, quien creó una Célula de Sangre que produjo al Hijo de Dios.

Dios en Nosotros

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