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Lo Que Se Necesita Para Vencer Toda La Incredulidad Nuestra Fe William Marrion Branham

Lo Que Se Necesita Para Vencer Toda La Incredulidad Nuestra Fe MP3 - William Marrion Branham

60-0729

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:

Ahora, nosotros hemos venido aquí para elegir a un Hombre, y ese Hombre es el Señor Jesús. Y yo estoy tratando de construir una plataforma para El en esta noche, para que en las noches que vienen de esta campaña nos podamos regocijar, y alabar Su Nombre, debido a que lo hemos elegido a El en nuestros corazones para que sea nuestro Salvador, nuestro Dios, nuestro Sanador. Y primeramente nosotros queremos poner una plataforma para El. Y ahora, vamos a hablar acerca de fe y victoria. Y ha habido muchas grandes victorias ganadas en este mundo. Allí... Si yo las pudiera enumerar esta noche serían miles y miles las grandes victorias que han sido ganadas en todo el mundo: en los días antiguos de Roma, y Grecia, y las demás, y los grandes guerreros que han ganado grandes victorias, al grado que toda la tierra está bañada con la sangre de los mártires. Yo pudiera llamar su atención a dos o tres sólo para comenzar, y cómo ellos se comportaron cuando esa victoria fue ganada.

Por ejemplo, cuando los–los alemanes, en la última o la primera... fue la segunda guerra mundial, que ganaron la victoria en Francia, y después que ellos habían puesto todo en seguridad, ellos hicieron la plataforma para Hitler. Y Hitler estaba ahí, dicen ellos, en el Arco del Triunfo. Yo mismo he estado ahí muchas veces. Y cuando él estaba ahí, millares de millares de alemanes marcharon con el “paso de ganso”, con el saludo alemán a su líder mientras él estaba en su plataforma que ellos habían construido para él, y cuentan que como por media hora los aviones alemanes que venían parecían como una nube en el cielo. La gente gritó, dispararon los rifles, sonaron los silbatos, repicaron las campanas, todo, porque habían ganado la victoria y habían tomado a París... tomado a Francia. Y aquí hace algún tiempo, en la conferencia mundial, la Conferencia Mundial Pentecostal, en Londres, Inglaterra, ellos estaban enseñando una película allí de–de Stalin, cuando ellos lo trajeron a él, cuando Alemania cayó, y ellos lo trajeron a Berlín. ¡Y qué escena fue esa al mirar a esos Ale-... mejor dicho, tanques Rusos equipados con torretas para cañones [cúpulas giratorias y blindadas que en los carros de combate sirven de soporte a los cañones.– Trad.], sólo un poquito por encima de sus cabezas, tan perfectamente entrenados para que sólo saliera un disparo sólido. Oh, yo no puedo ver cómo el mundo pudiera existir bajo un impacto tan terrible, mientras entraban en Alemania. Cómo es que esos cañones en el mismo nivel, sólo un poco por encima del uno del otro y simplemente algo panorámico; constantemente disparando con esas enormes explosiones avent-... granadas de metralla, ellos simplemente hicieron pedazos a Alemania. Y cuando finalmente se habían rendido y entrado ellos–ellos pusieron todo bajo seguridad, trajeron una plataforma, y trajeron a Stalin en un avión. Cuando él aterrizó, esos Rusos con esa clase de inclinaciones un poco curiosas, millares de millares de soldados Rusos se estaban inclinando y demás, y dando vivas, y ovacionando y gritando, y alborotados, debido a que ellos habían ganado la victoria sobre Alemania. Los habían derrotado.

Y eso fue algo similar al día que la paz fue firmada cuando habíamos dejado caer una bomba atómica sobre Hiroshima y explotado a un millón de gente a pedazos, y quemado a toda la cuadrilla, con sus estómagos y los globos de sus ojos saltados, y entonces Japón se rindió. Y cuando ellos lo hicieron sonaron los silbatos, y dispararon los rifles, y las aclamaciones surgieron, y todo, y muchos padres estaban contentos de que la guerra había terminado, debido a que tendrían un poco de descanso. Muchos padres y madres estaban contentos, porque su hijo vendría a casa otra vez. Y era un–era un gran día. Y cualquiera que gana una victoria es que ha vencido algo; ha vencido contra lo que estaba peleando.

Yo he estado en las selvas de Sudáfrica mientras estaba cazando leones, y allí el león que yo solía pensar que era un asqueroso, que se alimentaba de carroña, pero yo le tenía respeto a él, porque a pesar de todo su gran poder que tiene para matar, él sólo mata para comer. Las bestias pueden correr por encima de él todo el día, después que haya acabado de comer; él no les prestará nada de atención a ellas. Pero cuando él mata algo, es una cosa patética observarlo. Cuando el mata al ñu [género de antílope–Trad.], o a la cebra, o algo. El pone sus patas sobre ella, y él levanta su gran cabeza imperiosa en el aire, y la melena lanuda alrededor de su cuello, y él da un rugido. Oh, yo he estado a una distancia de quinientas yardas [cuatrocientos cincuenta y cinco metros. Trad.], y he visto las piedritas redondas desprenderse de la tierra, y del cerro, y rodar hacia abajo, por ese terrorífico rugido, de ese grito victorioso que él da. El encontró algo para comer, y él pone sus patas sobre ella, la lame y ruge en las selvas.

Todas estas cosas no perduran. Estas guerras y sangre derramada, vienen de nuevo, porque son ganadas de una manera incorrecta. No pueden perdurar. No habrá paz hasta que Jesús venga y establezca Su Reino, y el mundo ya no se ensayará más para una guerra. Pero hasta entonces, las naciones están controladas por el diablo, como la Biblia dice que están. Y ellas pelearán una contra la otra hasta que Jesús venga. Cómo fue en aquel día, cuando satanás lo llevó a El sobre el gran monte, y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, póstrate y adórame; yo te daré estos reinos. Todos son míos. Yo hago con ellos lo que yo quiero. Yo te los daré a Ti, si Tú tan sólo me adoras”. Jesús sabiendo que El llegaría a ser heredero de ellos en el Milenio, El dijo: “Apártate de Mí, satanás, porque escrito está: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y a El sólo servirás’”. Y satanás se fue de delante de El.

Hay un viejo proverbio que es más que un proverbio. No importa cómo... quién es el primero, uno tiene que jugar conforme a las reglas del juego, o uno nunca ganará. Si un corredor está corriendo alrededor de la pista, y otro toma un atajo, y atraviesa el campo, y le gana al otro allí como por media hora, todavía él será descalificado al fin de la carrera. El tiene que jugar de acuerdo a las reglas del juego o él está descalificado. Y de esa manera lo tenemos que hacer en la carrera de la vida que estamos corriendo ahora: se tiene que correr de acuerdo a los requisitos de Dios, o perderemos cuando lleguemos allá. Si somos el presidente, si somos el gobernador, o un ministro, o quien... a qué iglesia pertenezcamos, o a qué denominación, las reglas del juego tienen que ser observadas. Lo debemos jugar limpio; lo debemos jugar por las reglas. Debemos predicar la Palabra. Lo debemos hacer voluntariamente. Pablo dijo en, yo creo, en Hebreos el capítulo 12: “Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso, y del pecado que nos asedia, para que podamos correr con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Pablo estaba hablando de las olimpiadas y demás, que se llevaban a cabo en Grecia y en Roma y demás; él sabía que uno tenía que jugar el juego limpiamente, porque si no lo hacía, sería descalificado. Y esta noche, como Cristianos nacidos de nuevo, como creyentes aquí en el tiempo del fin, tenemos que jugar el juego de acuerdo a las reglas. Tenemos que correr con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en el Autor y Consumador, Jesucristo.

Un poco después de eso, o antes de eso, previamente a eso, él dio el gran capítulo 11 de Hebreos, el cual presenta los héroes de fe: “Por la fe Moisés, por la fe Abraham, por la fe Enoc, por la fe Noé”. Todos los grandes héroes de la fe, entonces dice: “Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso, y del pecado (la incredulidad), que nos asedia”. Estamos aquí esta noche justamente en las sombras de la Venida del Hijo de Dios, y sin embargo, encontramos a la iglesia en una condición anémica. Deberíamos ser guerreros de fe, grandes, fuertes y poderosos, que sacudirían una nación. Dios nos las da a nosotros. Nosotros sólo la deberíamos recibir. Así que hay unas cositas sobre nosotros que nos detienen de correr. Despojémonos de todos esos pequeños pesos, por cuanto tenemos puestos nuestros ojos en el Autor y Consumador de nuestra fe, Jesucristo, quien fue hecho hombre en la tierra, y habitó entre nosotros, y fue hecho pecado, para que por medio de Su justicia, nosotros pudiéramos ser perdonados de nuestros pecados. El llegó a ser nosotros, pecadores, para que pudiéramos llegar a ser Su justicia. De otra manera, así: El llegó a ser yo, para que yo pudiera llegar a ser El. El era el Hijo de Dios; yo era un pecador. El tomó mi lugar, llegó a ser un pecador, para que yo pudiera ser un hijo de Dios. Y cuando nosotros vemos eso, debería atraer la atención de todo hombre y mujer, para despojarse de toda platiquita escéptica.¡Oh, yo amo eso: despojémonos de todo peso, y de la pequeña incredulidad que nos asedia! Alguna cosita surge, y decimos: “Pues, yo nunca oí de eso antes”. Escudríñenlo en la Escritura, si es la Biblia, quédense con ello.

Uds. hermanos que son de aquí son conocidos por sus manzanas; manzanas grandes y deliciosas son cultivadas aquí en el valle, y otras frutas. Cuando Uds. plantan ese arbolito no más grande que ese... sólo un tallito joven. Cada manzana que habrá en ese árbol está allí en él allí mismo en ese momento. Ciertamente, está allí. Si no, ¿de dónde viene? Está en el árbol. Y Uds. plantan él árbol en la tierra. Uds. lo riegan, le vierten agua. ¿Qué hace ese arbolito? Crece, y pues... Como crece, bebe, y extrae agua de la tierra. Extrae más que su porción, más que suficiente para llenarlo. El extrae tanta al grado que echa ramas, brazos, manzanas, entonces baja y se esconde durante el invierno, guarda la savia de ser matada en el árbol. ¿Qué inteligencia hace que corra hacia abajo de la tierra y la esconda durante el invierno? Ponga agua en una taza de hojalata, y póngala sobre un cerco, y vea si baja cuando venga el tiempo de invierno. Ciertamente no bajará. Alguna inteligencia hace que corra hacia abajo. Esa misma inteligencia que hace que el agua corra allí adentro, es el mismo Espíritu de Dios que nos reunió para esta convención, es el mismo Espíritu Santo que nos está reuniendo aquí bajo los lugares Celestiales en Cristo Jesús, para encontrar Su bondad y misericordia para las horas que están por delante de nosotros. Oh, El es real, Dios lo es.

Ahora, nos damos cuenta que este arbolito, brota hacia afuera. Cuando crece brota hacia afuera. Y cuando Uds. nacen en el Reino de Dios, sólo siendo un pequeño bebé en Cristo, todo lo que Uds. necesiten en la jornada de la vida, está en Uds. cuando reciben el Espíritu Santo. Oh, entonces lo que Uds. tienen que hacer es, beber, y beber, y mantenerse bebiendo. No sólo se detengan cuando Uds. se unan a la iglesia y sean bautizados; sólo sigan bebiendo hasta que Uds. tengan fe para esto, y fe para aquello, y fe para lo otro, y broten hacia afuera hasta que todas las manifestaciones del Espíritu Santo estén viviendo en la Iglesia. [Espacio en blanco en la cinta.–Ed.]... y es galardonador de los que le buscan.

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