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Lluvia Temprana Y Tardía William Marrion Branham

Lluvia Temprana Y Tardía MP3 - William Marrion Branham

60-0303

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Yo quiero decir algo aquí. Y yo–yo espero que Uds. lo capten de la manera correcta. ¿Me quieren decir Uds. que ellos pondrían a un guarda miope [corto de vista–Trad.] adentro de esa torre, cuando la vida de la ciudad dependía en él? ¿Pondría él...? ¿Pondrían ellos a un–un hombre allí adentro que estaba medio ciego? Seguramente que no. Sería el hombre con la mejor vista que pudieran encontrar, al que ellos pondrían allí adentro. Dios también, cuando El construye Su ciudad, El... Su Iglesia, El la amuralló con la Sangre de Su propio Hijo, Jesucristo. Y El puso una torre en Ella. Y adentro de esta torre... La Biblia compara a Sus profetas con las águilas. Ahora, una águila puede volar más alto que cualquier otra ave. Si otra ave trata de seguir a una águila, moriría, porque él–él... el águila está hecha especial, y puede subir tan alto que si el halcón intentara seguirla, el halcón se desintegraría en el aire. Sencillamente él no pudiera seguirla; sus alas se le caerían; se despedazaría. Pero el águila es una ave especial. Ahora, ¿qué bien le haría subir muy arriba en el aire a menos que pudiera ver muy lejos? Ella también estaría ciega. Pero, ¿ven?, la naturaleza le ha provisto al águila un ojo con el que puede ver estando tan alto, al grado que uno mismo casi ni puede ver al águila; algunas de ellas son de catorce pies [4.2 m.–Trad.] de la punta de una ala a la otra completamente extendidas. Uno casi ni puede ver al águila con sus ojos, pero ella puede ver cualquier objeto pequeño moviéndose en la tierra. Ahora, Dios comparó a Sus profetas, Sus predicadores, con águilas. El se llama a Sí mismo, “Jehová Aguila”. El mismo es una Aguila.

Ahora, Dios ha puesto, no el hombre, Dios ha puesto en la Iglesia, primero es evan-... o mejor dicho, apóstoles, en segundo, profetas, maestros, pastores, y demás. Dios los puso a ellos en la Iglesia. Si Dios los puso allí, ellos son aptos para el trabajo. Dios no pondría a un hombre adentro de una torre, en una posición como esa, que diría: “Los días de los milagros ya pasaron”. Dios no pondría a un hombre en una posición como esa, para ser un profeta o un vidente, que diría que Jesucristo no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, cuando la Biblia declara que El lo es. Dios no pondría a un hombre allí adentro de una torre, que predicaría un Evangelio comprometedor, y no diría la verdad y advirtiera al pueblo de la ira que está por venir. El pondría a un hombre allí que sería valiente, que tendría el... un espíritu que viera el juicio venidero; y sin importar de lo que dijera el pueblo, él los advertiría de todas maneras, clamaría en contra de ello. El no pone profetas ciegos en Su torre. El pone profetas, predicadores que ven previamente el juicio venidero, y advierten al pueblo que huya.

Esa es la misma cosa que ocurrió aquí. El–el hombre de la torre había advertido al pueblo todo el día; él dijo: “Yo veo el polvo”. “Bueno”, ellos dijeron: “No es nada, yo no veo nada de polvo”. “Bueno, yo sé que hay un ejército acercándose”. Y ellos siguieron adelante exactamente de la misma manera. De esa manera lo están haciendo ellos, la misma cosa hoy. Cualquier hombre pudiera leer un periódico, y si tiene en él el más mínimo de discernimiento espiritual puede ver que estamos en el fin. La hora está aquí; no hay nada que quede para nosotros sino la Venida del Señor Jesús. Algunas personas van y dicen: “Oh, eso quizás sea mil años contando desde hoy”. Yo no creo eso. Yo creo que esta generación verá la Venida del Señor Jesús. Si esta generación no la ve, yo les quiero predicar a los jóvenes para que ellos estén buscándola en su generación. Yo creo que será en esta generación, porque la higuera allá está dando sus brotes, y Jesús dijo: “No pasará esa generación hasta que todo esto acontezca”. Israel mismo se está restaurando; ella es una nación. Todas las señales y prodigios que iban a suceder en los últimos días, están aquí. Debemos clamar desde la torre, desde el lugar alto en el que Dios los posicione a Uds., y advertir a la gente. Pero ellos... parece como que ellos simplemente continúan torpes, como lo hicieron en aquel tiempo.

Entonces cuando todos ellos estaban allí en sus bailes, y divirtiéndose como una moderna Pearl Harbor [ensenada de las islas de Hawai en la que la escuadra norteamericana del pacífico fue destruida por sorpresa por los japoneses (7 de diciembre de 1947)–Trad.] (cuando ellos estaban bailando, y despojando a las jovencitas de su ropa, y exponiéndolas por las calles, y demás), de repente hubo un ataque. El enemigo espera que venga la noche. A él le gusta venir en la noche. Las grandes invasiones de nuestros ejércitos hoy, son en la noche. Y eso es lo que.... Uds. hablan del comunismo. El comunismo está puesto para una sola cosa. Oímos tanto acerca de él hoy. El comunismo quiere una sola cosa; la nación está carcomida con él, pero está esperando que se muera lo poco espiritual que tenemos, hasta que se establezca la oscuridad en la iglesia. Esa es la única manera que puede atacar. Que los americanos que reclaman ser Cristianos, se pongan de pie en el Nombre del Señor y clamen, y el comunismo no tendrá lugar. Pero nos entretejimos allí mismo dentro de eso, y aun nuestras iglesias están llenas de él (seguro), en dondequiera. Toda la cosa está contaminada; todo el cuerpo está contaminado. Solamente hay una sola cosa sólida, y solamente un solo Fundamento, ese es Jesucristo. Sobre Jesucristo, es la única Roca de salvación que yo conozco. El único camino de escape es por medio de Jesucristo. El es el Unico.

Ahora, cuando vemos que la hora se está aproximando, es una cosa extraña; de repente fueron sorprendidos sin advertencia, aparentemente. Ellos fueron sorprendidos sin tomar advertencia. El guarda había advertido, y había advertido, y había advertido, y ellos habían tapado sus oídos con sus dedos y caminaron en su propia concupiscencia. De repente cuando se oscureció, los extranjeros se habían deslizado alrededor de esa manera, y en un momento fueron matados brutalmente y acabados. Como en la gran fiesta del té de Belsasar, o mejor dicho, la fiesta del whisky que él tuvo allá, y Pearl Harbor, y muchas de las otras parrandas que hemos tenido, cuando el enemigo ha entrado. No estamos embriagados... Uds. no tienen que estar embriagados con vino; la única cosa con la que Uds. están embriagados en esta noche, es con las cosas del mundo. La iglesia se está embriagando con las cosas del mundo. Ellos están metiendo las cosas del mundo en la iglesia: fiestas de lotería, juegos de baraja, bailes, aun enseñando rock-and–roll en los YMCA [asociación de jóvenes Cristianos–Trad.] y en las iglesias. Bueno, es una desgracia. Pueda que yo pasara a la historia, si es que hay una historia, como un fanático, como un regañón; pero en el Día del Juicio, yo puedo pararme y decir que advertí a la gente de la ira que está por venir. Y está a la mano de Uds.; pudiera suceder en cualquier momento. Uds. ven cuán cerca está el mundo a derrumbarse en las manos de las bombas atómicas. Pero sin embargo, la Iglesia deberá haberse ido antes que suceda eso. ¿Cuán cerca está la Venida del Señor?

Una cosa extraña: nuestro Señor, cuando El estuvo aquí en la tierra, El enseñó más de Su segunda Venida, que lo que El enseñó de Su partida en ese entonces. Lean las Escrituras; dense cuenta cuánto habló El de Su segunda Venida. Más que el ochenta porciento de lo que El habló fue sobre Su segunda Venida; no de lo que era en aquel entonces, Su sacrificio, y la partida, sino de la segunda Venida. El dio advertencias al pueblo. El nunca temió darle advertencia. Veamos algunas de las cosas que El hizo. Si Jesús habló tanto, ochenta porciento de Su tiempo, sobre la segunda Venida, entonces nos conviene escuchar para ver lo que El dijo que sucedería. El dijo: “Oiréis de nación levantándose contra nación, reino contra reino, oiréis de todas estas cosas. Y este templo será derribado, y no quedará piedra sobre piedra”. El dijo: “Pero ese aún no es el fin”. El continúa y dice cómo las cosas sucederían. Y al mero fin, El dijo: “Pero cuando vean Uds. a la higuera dar sus brotes y a todos los otros árboles”, dijo, “entonces Uds. saben que el verano está cerca. Así también, cuando Uds. vean esto, conocerán que está cerca, a la puerta; y de cierto Yo digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”.

Miren: los Bautistas tienen un avivamiento: Billy Graham. Los Católicos están teniendo un avivamiento. Y los Metodistas están teniendo un avivamiento, algunos de ellos; y algunos de los Bautistas. Los Pentecostales tienen un avivamiento: Oral Roberts y demás, grandes hombres de Dios, quienes han salido en un avivamiento. E Israel tiene un avivamiento. Dios lidia con los gentiles como individuos; Israel como una nación. E Israel, por su primera vez en dos mil quinientos años, es restaurado otra vez a Jerusalén. ¡Oh hermanos!, no permitan que eso pase desapercibido. Esa es la higuera dando sus brotes. Esta generación. Cuarenta años son declarados como una generación. Ya ha pasado mucho tiempo, está muy avanzado en ella: sie-... diez, doce años. Estamos dentro de la última generación. Fíjense en lo que El dijo que sucedería. Como fue en los días de Noé, estarían casándose, dándose en casamiento. Miren a los Renos, Nevada y en todas las otras partes, aun hasta el ministerio: dejando a una esposa y casándose con la esposa del diácono y demás, y vice versa, y permitiéndolo en sus iglesias. ¡Oh, tomen la advertencia, hermanos! “Correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará”. Llegará un tiempo, dicho por la advertencia, que la iglesia llegaría a un lugar en que serían: “Impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes, y aborrecedores de lo bueno, que tendrán apariencia de piedad”, yendo a la iglesia, esa apariencia de piedad. Yo no estoy diciendo esto para nombrar a alguna cierta iglesia. Cada uno de nosotros es culpable. La Pentecostal es culpable; la Presbiteriana es culpable; la Bautista es culpable; todas son culpables. “Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria”. Exactamente correcto.

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