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Desde Ese Entonces William Marrion Branham

 Desde Ese Entonces MP3 - William Marrion Branham

60-0302

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Yo hablé con una mujer joven, hace algún tiempo, que estaba en la sala de emergencia; ella era de los sicópatas. Fue en una gran reunión en Flint, Michigan. Y ellos tenían quizás treinta casos de enfermedad mental en la sala, y ellos dijeron que uno no los podía sacar en público, porque ellos estaban en camisas de fuerza, y–y en toda clase de condiciones. Y yo entré a la sala, y un hombre fue conmigo, y cuando entramos allí, había una hermosa mujer joven, parecía tener como unos veinte o veinticinco años de edad, sentada allí. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Ella dijo: “¿Cómo está Ud.?” Y yo dije: “Bueno, es difícil saber en qué dirección empezar”. Y algunos de ellos fuera de sí, y gritando. Y–y la gente mirándolos, y.... Ella dijo: “Si a Ud. no le importa, señor, me gustaría que empiece Ud. conmigo”. Yo dije: “¿Con Ud.?” Ella dijo: “Sí, señor”. “Bueno”, yo dije: “Ud. no es una paciente, ¿es Ud?” Ella dijo: “Sí, señor, lo soy”. “Bueno”, yo dije: “Ud. parece tener su mente cabal”. Ella dijo: “Yo tengo mis dudas”. Y ella dijo: “¿Pudiera Ud. escuchar mi historia sólo por un momento?” Yo dije: “Seguro que sí, señora”.

Y ella empezó a contarme, ella dijo: “Yo fui criada en un buen hogar”. Ella dijo: “Y mi madre me enseñó a no hacer el mal, a evitar el mal, y abrazar la cosa correcta”. Ella dijo: “Y yo viví esa clase de vida por varios años; y me enredé con un joven”. Y ella dijo: “Eso me causó una desgracia”. Y dijo: “Yo simplemente empecé, y yo misma me malgasté, y llegué a ser una alcohólica”. Dijo: “Entonces me recogieron y me enviaron a una institución Católica, llamada El hogar del buen Pastor”. Dijo: “Allí yo estuve bajo corrección por varios años, y luego ellos me dieron de alta. Y tan pronto como me salí de allí, empecé a beber otra vez”. Y dijo: “Luego serví un año o dos en la prisión estatal para mujeres”. Y dijo: “Luego yo había cambiado de Protestante a Católica. Luego durante ese tiempo, yo cambié a Protestante otra vez, debido a que me habló el capellán”. Y dijo: “Yo salí e intenté otra vez”, pero dijo, “yo regresé a eso otra vez, en prostitución, bebiendo”. Y yo dije: “¿Y su madre?” “Ella está muerta”. “¿Su padre?” “Muerto”. Y yo–yo dije: “¿Qué piensa Ud. que ellos pensarían acerca de Ud. ahora?” Ella dijo: “¡Oh, si únicamente pudiera yo regresar al pasado otra vez”.

Yo dije: “Una amorosa mujer joven como Ud. ¿No desea Ud. estar casada, y tener bebés como todas las madres tienen, y demás?” Ella dijo: “A mí me gustaría tanto eso, señor. Pero míreme; ¿qué pudiera yo ofrecerle a alguien?” Yo dije: “Ud. tiene una cosa que puede ofrecer”. Ella dijo: “¿Qué es eso?” Yo dije: “Su alma a Jesucristo”. Ella dijo: “Señor, El no la recibirá”. Yo dije: “Oh, sí, El la recibirá”. Dijo: “¿Cómo sabe Ud. que El la recibirá? Yo lo he intentado”. Yo dije: “Sí, Ud. solamente está volteando páginas, pero venga Ud. realmente a El”. Ella dijo: “¿Qué pudiera El hacer conmigo?” Yo dije: “Hacer de Ud. una dama”. Dijo: “No de mí, yo estoy muy perdida”. Yo dije: “El puede regresarla al tiempo cuando Ud. era una muchacha inocente y virgen. La Sangre de Jesucristo es suficiente y poderosa para transformar al pecador más vil a un santo lavado por la Sangre, sin culpa delante de Dios”. Ella dijo: “Yo he intentado eso tantas veces”.

Yo dije: “Yo quiero decirle a Ud.: yo creo que su caso nunca ha sido diagnosticado correctamente”. Yo dije: “Ud. no quiere ser de esa manera”. Ella dijo: “Seguro que no”. Dijo: “Lo que Ud. mencionó hace un rato, es exactamente lo que yo quiero ser: una madre, con un esposo, con bebés, alguien para amar y alguien que me ame. Pero yo nunca querría dañar la vida de un hombre en la condición que yo estoy”. Yo dije: “Ud. no tiene que hacerlo”. Yo dije: “Eso... Puede que esto suene chapado a la antigua, hermana, pero es la verdad de todas maneras. Es el diablo el que le ha hecho eso a Ud. Es el diablo que se ha apoderado de Ud., llevándola a cosas que Ud. no quiere hacer”. Ella me miró con esos grandes ojos oscuros, y dijo: “Yo siempre he creído que eso era la verdad”. Yo dije: “¿Se hincaría Ud. aquí conmigo?” Ella dijo: “Bueno, ellos me dicen que yo soy–yo soy un caso mental”. Yo dije: “Ud. lo es”. Pero yo dije: “Jesucristo la restaura a una mente cabal. No hay nada muy grande para El”. Y ella dijo: “¿Cree Ud. que El haría eso por mí?” Yo dije: “Seguro que sí. Pero tenemos que echar fuera de allí a ese diablo, antes que El pueda... cuando él entró cuando Ud. era una jovencita. El saldrá y él regresará directamente a ese lugar otra vez”.

Y ella se hincó, y le pedí que orara. Y ella oró por unos cuantos momentos; ella me miró y dijo: “Hermano Branham, yo ahora voy a empezar de nuevo”. Yo dije: “Hermana, no le hará ni una pizca de bien. Ud. va exactamente por el mismo camino por el cual Ud. ha pasado. No funcionará”. Y ella dijo: “Yo–yo lo digo en serio en mi corazón”. Yo dije: “Yo sé que sí, pero ese diablo es más fuerte que todos los poderes mentales que Ud. pudiera presentarle a él”. Esa es la razón que yo no creo en una religión intelectual. Yo creo que un hombre tiene que ser nacido de nuevo del Espíritu Santo. Tiene que ser más profundo que su pensar; tiene que ser una experiencia. Y ella dijo: “¿Qué debo hacer?” Yo dije: “Sólo quédese allí”. Y oramos y oramos. Yo seguí adelante y oré por algunas otras personas más y regresé. Ella estaba orando. Yo regresé de nuevo a ella, y después de un rato yo regresé, y ella estaba entrando muy profundo en sinceridad. En unos cuantos momentos, ella se levantó con lágrimas corriéndole por sus mejillas; ella me miró en la cara. Ella dijo: “Hermano Branham, algo ha sucedido”. Yo dije: “Ud. ahora no tiene que voltear ninguna página nueva”. La mujer está casada y tiene una familia, y es una santa nacida de nuevo, llena con el Espíritu Santo, amorosa y dulce. Porque Dios pudo regresarla a un punto en donde ella empezó a hacer el mal (eso es Su bondad), y desde ese entonces, ella fue una mujer cambiada. Desde el tiempo que ella era jovencita, hasta un cierto tiempo que ella era mala. Dios la regresó al pasado, y desde ese entonces ella fue diferente.

Esas cosas de voltear nuevas páginas, eso es bueno. Pensamos que eso es muy bueno. Igual que después de la primera guerra mundial, muchos de Uds. hombres y mujeres tal vez puedan recordar eso. Yo era un muchachito como de ocho o nueve años de edad. Yo recuerdo bien aun ministros decir: “La guerra se terminó. Ya nunca más tendremos guerras. Todo está arreglado ahora. Sencillamente no podemos tener ya más guerras, porque tenemos gases venenosos, y demás”. Muchos de Uds. recuerdan eso. La nación nos dijo: “Las guerras se han terminado para siempre”. Ellos dijeron eso en serio. “Desde ese entonces”, ellos dijeron: “Ya no habrá más guerra”. Pero de todas maneras las tuvimos. Cuando ellos empezaron a oír rumores levantarse, nación volviéndose contra nación, ellos formaron lo que fue conocido como la Liga de las naciones para vigilar las naciones. Ellos trataron eso. ¿Ven? Eso fue mental, pero no funcionó. Nos echó directamente dentro de una de las guerras más grandes que jamás hemos tenido, después de eso. Ahora ellos tienen lo que ellos llaman las N.U. para vigilar las naciones otra vez, pero fallará tan seguro como dos más dos son cuatro. Tiene que fallar. Ellos piensan que es bueno, lo cual sí es. Pero mientras sea mental, no funcionará; se requiere revelación, revelación espiritual.

Todas esas cosas, tan buenas como ellas puedan ser, tratando de unirse a la iglesia. Eso es bueno. Yo pienso que todos deberían unirse a la iglesia. Eso es bueno, hasta donde eso llegue, pero eso no es la cura. Yo pienso que todos deberían hacer su elección, como ciudadanos americanos, para unirse a cualquier iglesia que ellos quieran. Y yo pienso que nosotros no deberíamos romper el compañerismo con esa persona sobre su convicción. Yo pienso que todos deberíamos tener compañerismo uno con el otro, pidiendo las misericordias de Dios sobre todos nosotros. Pero eso todavía no es la cosa. Cada año nuevo los hombres hacen una promesa, van y escriben en un libro, quizás en la hoja de la Biblia, y dicen: “Yo nunca beberé otra vez. Yo nunca fumaré otra vez. Yo nunca seré infiel a mi esposa otra vez”; y en menos de cinco o diez días, ellos han roto cada voto que ellos hicieron. ¿Ven? Ellos lo están haciendo por medio de una concepción mental.

Esa es la razón que mucha gente se une a las iglesias, porque teme el infierno; y viene y pone su nombre en libros, y sale, y piensa que eso lo arregla. Pero no lo arregla. No es duradero. Todas esas cosas son temporales, pero viene una ocasión cuando una cierta cosa puede suceder, y desde ese entonces en adelante, es diferente, realmente diferente. Eso es cuando el hombre se encuentra con Dios. Las cosas cambian cuando el hombre se encuentra con Dios. Un hombre nunca puede encontrarse con Dios y ser el mismo otra vez. Ud. será, o una persona mejor o una persona peor. Ud. mejorará o empeorará después que se encuentre con Dios. Depende de lo que Ud. quiera hacer al respecto. Pero un hombre nunca puede encontrarse con Dios y ser el mismo. Cualquiera que sea su actitud hacia Dios, eso sella su destino eterno. Ud. puede cruzar la línea entre gracia y misericordia, y juicio. Y cuando Ud. menosprecia la gracia tantas veces, Ud. mismo puede separarse eternamente de la Presencia de Dios. O Ud. puede aceptarlo a El y tener Vida Eterna y nunca morir, sino ser resucitado otra vez en el día postrero en la resurrección general. ¡Oh, cuán contento estoy, que hay algo a lo que nosotros podemos apuntar al pasado y decir: “Desde ese entonces, algo sucedió”.

Tomemos a algunos hombres que se encontraron con Dios, a los cuales El cambió su destino, y el destino de su–su generación. Tomemos por ejemplo a Abraham. El sólo era un hombre común. El no era un santo. El sólo era un hombre. ¡Y oh!, yo estoy tan contento que nosotros no tenemos que nacer en un cierto linaje, o–o ser algún gran personaje. Solamente tenemos que ser humildes. La gracia de Dios es lo que hace la obra. Abraham, sólo un hombre, allá, tal vez en los arbustos un día, en los valles del valle de Sinar, y de la ciudad de Ur, vagando, quizás allá en los arbustos con sus ovejas y demás, y Dios lo encontró a él, y le habló, y lo bendijo. Yo creo que si un hombre viene a Dios y tiene una experiencia definitiva... Oh, quizás Ud. piense que estoy fuera de sí. Pero mire: yo no me refiero a una imitación de una experiencia. Nosotros tenemos tanto de eso hoy en día, al grado que asquea a un verdadero Cristiano mirar eso, a alguien tratando de imitar a alguien más. Dios nunca ha hecho a dos iguales. El nunca lo hizo, y El nunca lo hará. Dios es un Dios de variedad. El hace grandes colinas, y pequeñas colinas, y desiertos y–y tierras de pantanos, y todo lo demás. El es un Dios de variedad. No trate de imitar a alguien más, sea lo que Ud. es, lo que Dios lo hizo a Ud.

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