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Hebreos, Capítulo Siete 2 William Marrion Branham

Hebreos, Capítulo Siete 2 PDF - William Marrion Branham

  57-0922E

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Y allá nos dimos cuenta que Él tenía una variedad de siete Espíritus. ¿Es correcto eso? La Biblia dice en Apocalipsis, que los siete Espíritus están delante del trono de Dios ¿es correcto eso?, los siete múltiples, siete Espíritus. Nos dimos cuenta que hay siete colores; hay siete edades de la iglesia, allá...Oh, tan sólo sigue...Siete es completo, y Dios estaba completo en los siete Espíritus, y esos Espíritus eran perfectos. El primero era de color rojo, amor perfecto, redención. Y cómo, si tuviéramos tiempo de nombrar esos colores, y mostrar que cada uno de esos colores representa la pureza de Dios. Amén. Esos colores, hay siete colores naturales. Esos colores representan la pureza de Dios. Y los...Esos colores representan los motivos de Dios, la actitud de Dios. Esos siete colores, representan las siete edades de la Iglesia, siete estrellas, siete ángeles. Por toda la Escritura, siete ministros, siete mensajeros, siete mensajes, todo en los sietes. Siete días; seis días, y el séptimo es el sabbath (perfecto, completo). ¡Oh, es hermoso! Si tan sólo tuviéramos el tiempo de entrar en eso, y sacarlo, esos colores...

Por ejemplo el color rojo. Tomemos el primer color, es el rojo. ¿Qué es rojo? El rojo es una señal de peligro. El rojo es una señal de redención. Y si Ud. mira el rojo a través del rojo, ¿qué color es? ¡Blanco! Correcto. Así que cuando la Sangre roja fue derramada para cubrir el pecado rojo...Dios mirando a través de la Sangre roja, mira el pecado rojo, y se convierte en blanco. El creyente no puede pecar. Seguramente que no. La Simiente de Dios, las bendiciones de Dios, permanecen en él. Dios no puede ver nada mas que la Sangre de Su propio Hijo. No importa lo que haya en Su Iglesia, lo que sea, Dios no lo ve, porque Jesús constantemente está haciendo intercesiones, el Sumo Sacerdote. No hay manera que él peque cuando tal Sacrificio está puesto allí para él de esa manera. Seguramente que no.

Y ahora, si Ud. dice: “Bueno, eso me da a mí una buena oportunidad”. Eso muestra entonces, que Ud. no está bien.

Ud. apreciará eso, Ud. lo amará (si Ud. es un verdadero Cristiano), a tal grado que el pecado lo acosará hasta que ya no pueda hacerlo. “Porque la Simiente de Dios permanece en él, y él no puede pecar”. La Biblia dice: “Una vez limpiado por la Sangre de Jesús, ya no tiene más deseo de pecar...” Si Ud. tiene un deseo, su corazón no está bien con Dios.

Ahora, Ud. hará lo malo, pero Ud. no lo hace voluntariamente. ¿Ven?, Ud. está-Ud. está atrapado, y en cualquier cosa que Ud. esté atrapado, o hace algo que Ud. no quiere hacer, no es pecado todavía; Ud. se arrepentirá al momento que vea que está en error. Ud. rápidamente se apartará y dirá: “Yo no quise...no vi eso”. Ud. puede decir eso toda la vida. Un hombre no quiere ser así, esa es la razón que somos tan necios y estamos en tal oscuridad aquí en la tierra, que hay un sacrificio de Sangre para nosotros todo el tiempo para mantenernos cubiertos, porque el primer error que cometemos...

Ahora bien, allí está su idea legalista. “Oh, ¿sabe qué? Esa mujer fue santificada, pero, bendito Dios, ella hizo lo malo, yo sé que ella apostató”. Eso es incorrecto. Ella no apostató. Ella hizo un error. Si ella lo hizo voluntariamente, entonces ella no estaba bien para empezar.

Si ella no quiso hacerlo, y ella se presenta delante de la Iglesia santa de Dios y lo confiesa, y dice: “Yo estoy mal, y Uds. perdónenme”; Uds. están obligados a hacerlo. Si Uds. no lo hacen en su corazón, Uds. deberían entonces ir al altar. Seguro. La verdadera santidad está en la Iglesia. Allí está la verdadera santidad, no la santidad de Uds., sino de Cristo.

Yo no tengo santidad para presentarle a Él. Pero estoy confiando en la de Él, ¡oh, Su gracia, y la tengo en mi corazón! Yo no la merecía, no hay nada que yo pudiera hacer para merecerla, pero por Su gracia Él me llamó y me invitó a venir. Y yo lo miro a Él, y Él quita el deseo de mí. Yo hago miles de errores cada mes, en cada año. Seguramente, los hago. Pero cuando yo veo que estoy mal, yo digo: “Dios, yo no quise hacerlo. Tú conoces mi corazón. Yo no quise hacer eso. Yo fui atrapado en eso. Yo no quise hacerlo. Perdóname, Señor”.

Si yo le hice un mal a mi hermano, yo digo: “Hermano, perdóname, yo no quise hacer eso”. Seguro que sí, Dios conoce mi corazón.

¡Oh, allí lo tienen Uds.! Allí está el sacrificio de Sangre. Allí está el poder del Evangelio, esa santa Iglesia moviéndose. No porque Ud. haya hecho algo, es algo con lo que Ud. no tiene nada que ver. Allí está el sacrificio.

Dios en Nosotros

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