Mensaje de la Hora

William Marrion Branham Profeta y Mensajero

Noticias Branham

Secciones Branham

Mensajes Mp3 William Branham

Mensajes PDF William Branham

Videos William Branham

Testimonios

Hebreos, Capítulo Dos 2 William Marrion Branham

Hebreos, Capítulo Dos 2 PDF - William Marrion Branham

57-0825E

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
La muerte puede zumbar y picar, pero no puede dañarlo. Pablo, cuando él sintió esa abeja zumbando alrededor de él, que la muerte venía alrededor de él, él dijo: "Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?" El podía apuntar al Calvario en donde se quedó en la carne de Emanuel. "¿En dónde está tu victoria? Pero gracias a Dios quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo". Sí, nosotros no vemos todas las cosas. Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús...a causa del padecimiento de la muerte... Porque convenía a aquel por cuya causa son todas-todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten...que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionarse por aflicciones al autor de la salvación.

(La única manera que El podía llegar a ser el Autor de nuestra salvación, era que El tenía que sufrir).

Escuchen a estas palabras hermosas aquí, ahora. Ahora, escuchen: Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son...todos...(Oh, ¿no ven Uds. la Vid y los Pámpanos allí?) Todo uno... por lo cual no se avergüenza de llamarlo...hermano...(¿Ven? ¿Por qué? Escuchen el versículo siguiente). Diciendo: Yo anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré. Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí yo y los hijos que Dios me ha dado. Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. Y librar a todos los que por...por el...temor...de la muerte estaban durante toda la vida...sujetos a servidumbre.

Los hombres siempre temieron a la muerte. Cristo llegó a ser pecado, se rebajó, para El mismo tomar la muerte. Y El no se avergüenza de ser llamado nuestro Hermano, porque El fue tentado lo mismo que nosotros somos tentados. Y El puede hacer...ser el Intercesor idóneo, porque El resistió la misma clase de tentación que Ud. resiste. Y El tomó su lugar, sabiendo que Ud. no podía soportarlo.

Así que, ¿no lo ve, hermano, hermana?, toda la cosa es gracia. Todo ello es gracia. En todo caso no es lo que Ud. hace. Es lo que El ya hizo por Ud. Ahora, Ud. no puede hacer una cosa para merecer su salvación. Su salvación es un don. Cristo llegó a ser pecado para que Ud. pudiera llegar a ser justo. Y El es la clase idónea de Autor de nuestra salvación, porque El sufrió lo mismo que nosotros sufrimos. El ha sido tentado lo mismo que nosotros somos tentados. Y El no se avergüenza de ser llamado nuestro Hermano, porque El sabe por lo que pasamos. ¡Oh, bendito sea Su Nombre! Porque ciertamente él no tomó la forma de ángeles; pero tomó la de la simiente de Abraham.

¡Oh, hermano! El no llegó a ser un Angel; El llegó a ser la Simiente de Abraham. Y nosotros, estando muertos en Cristo, tomamos la Simiente de Abraham y somos herederos de acuerdo a la promesa. ¿Ven?, El nunca tomó la forma de un Angel; El nunca llegó a ser un Angel. El llegó a ser un hombre. El llegó a ser la Simiente de Abraham y tomó el aguijón de la muerte en Su propia carne, para reconciliarnos de regreso a Dios, y ahora se sienta allí como un Intercesor. ¡Caray!, ¿cómo pudiéramos rechazarlo, amigo? Escuchen: Por lo cual debía de ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar...los pecados del pueblo. (Para que El pudiera ser el Reconciliador).

¿Ven?, había enemistad entre Dios y el hombre. Y ningún hombre...Ellos enviaron a los ángeles, a los profetas; ellos no podían tomar su lugar porque ellos tenían que orar por ellos mismos. Ellos no podían tomar el lugar.

Entonces El envió la ley. La ley fue un policía que nos puso en la cárcel. No podía sacarnos. El envió la ley; El envió los profetas; El envió al justo; y todo eso no podía hacer un sacrificio. Pero El descendió y llegó a ser uno de nosotros. ¡Oh, hermano!

Dios en Nosotros

«
Next
Entrada más reciente
»
Previous
Entrada antigua

No hay comentarios:

Dejanos un comentario




Top