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Hay Alguna Cosa Imposible Para Dios William Marrion Branham

Hay Alguna Cosa Imposible Para Dios MP3 - William Marrion Branham

60-0328

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Ahora, Satanás estaba tratando de bloquear a Abraham y a Sara, porque él sabía que venía una visitación Angélica. Y entonces cuando todo se levanta y todo está fuera de orden, entonces sabemos que algo anda mal. Ahora, yo creo, quizás si escucháramos a Satanás, nosotros pudiéramos fallar en verlo como Sara lo hizo. Pensemos que Sara, siendo que ella hizo lo que hizo, pensemos que ella estaba más o menos un poquito nerviosa esa mañana, al grado que ella pudiera haber dicho: “Abraham, tú sabes que los abastecimientos están disminuyendo aquí, y los pastores dicen que el pasto está todo seco, y los pozos de agua... Yo creo que tú hiciste la decisión incorrecta cuando tú escogiste venir aquí y permitir que Lot, y la Sra. Lot, y su familia vivieran allá con abundancia. Pues el otro día, o mejor dicho, hace algún tiempo cuando yo fui a la ciudad, pues, la Sra. Lot tenía puesto uno de los vestidos más bonitos que alguna vez haya visto. Lo sacaron de moda los egipcios. Pues, una caravana de camellos vino, y ella consiguió los nuevos estilos. No hay tal cosa como esas caravanas y estilos pasando por aquí. Pero si ella sólo hubiera sabido, había más que una caravana pasando. Había un ejército del Señor pasando por allí.

Y yo la pudiera haber oído decir algo así: “Tú deberías haber visto el nuevo peinado que ella tenía”. Uds. saben, una mujer de sesenta años tratando de mirarse como de veinte... Pero esas sólo son cosas que le llaman la atención... algo... apartándolo de las cosas de Dios, a eso es a lo que estoy tratando de llegar. “Y tú la deberías haber visto”. Y pobrecito Abraham, el fiel hermano, yo... eso no lo sacudió ni un poquito. El sólo caminó y tomó una silla y se sentó junto a la puerta de la tienda. Me gusta eso. ¿Se fijaron Uds., cuando los Angeles vinieron a Lot, Lot estaba sentado al portón, pero Abraham estaba sentado a la puerta? Por el portón se entra al patio, pero por la puerta se entra a la casa. A mí me gusta sentarme a la puerta, en el altar, tan cerca como pueda para llegar a El. Allí es dónde están mis expectaciones, en el altar, esperando Su aparición.

Abraham tomó su silla y se sentó, y vemos al fiel siervo de Dios inclinar su rostro. Y quizás Sara, un poquito nerviosa y comportándose así, pero él solo lo ignora y comienza a pensar: “¡Cuántas grandes bendiciones me ha dado Dios...!” Uds. saben, los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. ¿Creen Uds. eso? Entonces mientras él estaba sentado allí, pensando del tiempo en que Dios se le apareció a él en el nombre del Todopoderoso, El Shaddai, el Seno, el pecho de la mujer, el Dador de fuerza. Ahora, si Uds. se fijan en la palabra, es una palabra compuesta, lo que significa Shaddai, no un pecho, pero pechos (dos). El fue herido por nuestras rebeliones; por su llaga fuimos nosotros curados. Oh, yo estoy tan contento por eso, cada–cada promesa del pecho de Dios. El es el Fuerte, el Dador de fuerza. Si tú Abraham estás viejo de noventa y nueve años, dijo: “Abraham, Yo soy el Dios que tiene pechos. Solamente echa mano de mi promesa y obtén tu fuerza de Mí” Eso es lo que es para todo creyente, que tomará la Palabra de Dios, y no la dudará, pero sólo se aferra a Ella, y obtiene su fuerza nutriéndose.

Es como un bebé, recostado sobre el seno de su madre. Todo el tiempo que se está nutriendo, está satisfecho. Cuando un verdadero Cristiano puede echar mano de una promesa de Dios, y cree que es para él, él está satisfecho mientras él está nutriéndose para obtener su fuerza, saliendo... El no se queja de nada; él simplemente está satisfecho. Oh, me encanta esa satisfacción de saber que Dios así lo dijo. Mientras el santo anciano estaba sentado allí con su rostro inclinado, sin duda orando, fue entonces cuando él levantó su rostro y vio a tres Hombres viniendo hacia la tienda. Oh, él saltó rápidamente. Debió haber sido el Espíritu, que le dijo: “Ve a ellos”. Uds. saben, hay algo acerca de las personas llenas con el Espíritu que reconocen la Presencia de Dios. Yo no sé por qué es, pero debe ser que ellos– ellos tienen algo en ellos que los magnetiza a ese Espíritu de Dios. Y él reconoció que allí había algo. Aun Lot, en su condición caída, cuando esos dos Angeles evangélicos, mensajeros, evangelistas, o lo que sea que Uds. deseen llamarlos, bajaron allí, Lot estaba sentado al portón, todavía quedaba una pequeña chispa dentro de su corazón. El reconoció que eran Angeles. Eran mensajeros de Dios.

Mientras Abraham se fue a encontrar con Ellos, él los desvió y dijo: “Entren y siéntense. Siéntense bajo el roble un ratito y déjenme traerles un poco de agua y lavar Sus pies, y yo les daré un bocado de pan. Y sólo descansen un poquito, y luego Uds. pueden seguir Su camino”. Oh, cuando él lo sentó a El allí, aunque ellos no se miraban diferentes a otros hombres, porque ellos estaban vestidos... polvo en sus ropas y venían de algún otro país, probablemente sus pies polvorientos y sus ropas harapientas, pero Abraham sabía que allí adentro había algo real. El Espíritu lo declaró. ¿Por qué? El mismo se guardaba en una atmósfera espiritual todo el tiempo, de tal manera que él podía reconocer el bien del mal, todo el tiempo. De esa manera el Cristiano debería hacerlo hoy en día, es mantenerse uno mismo preparado en oración, en una atmósfera espiritual. Siempre... nunca viendo el–el lado malo, pero viendo el lado bueno. Uds. son hijos de Dios, esperando Sus bendiciones.

Después que él los detuvo, yo puedo verlo entrar corriendo y tomar a Sara de la mano y decirle: “Ven a un lado, querida, sólo un momento. Yo quiero decirte algo. Yo creo que estamos recibiendo nuestro día de visitación ahora mismo”. El salió afuera, caminó por entre el ganado, y tomó un becerrito, y lo preparó, y lo trajo, y alimentó a los Hombres. Dos de Ellos levantaron sus rostros y fueron a su lugar asignado para predicar el Evangelio a ese país que fue cegado por la predicación de ellos. Cómo deberíamos pensar hoy en día, que la predicación del Evangelio ciega al incrédulo. Con razón no pueden ver: ellos están ciegos. Dios dice que tienen ojos, pero no pueden ver; oídos, pero no pueden oír. Dios, si hay alguna cosa que quiero que El haga por mí, es que abra mis ojos espirituales para que yo pueda reconocerlo a El y mirar alrededor y verlo a El, porque El está en todas partes. Yo quiero verlo a El y estar tan familiarizado con El que yo lo conoceré a primera vista. Yo reconoceré que es Dios. Ese es el deseo de mi corazón: ser como Abraham era. Y recuerden, si nosotros estamos muertos en Cristo, nosotros somos simiente de Abraham. Y Abraham reconoció a esos Hombres mientras ellos venían, que eran Mensajeros de Dios. Por la manera que El los trató, eso probó que él sabía que Ellos eran Mensajeros de Dios.

Y después que los otros dos se habían ido a su lugar asignado para predicar el Evangelio, Este a quien él llamó Señor (y ese “Señor”, con mayúsculas es, S-E-Ñ-O-R,) Elohim, el gran Jehová Poderoso, El estaba en carne, un Hombre. Alguien me dijo hace algún tiempo, dijo: “Ahora, espere un momento, Billy. ¿Ud. realmente no cree que ese era Dios? Yo dije: “Seguramente que yo creo que era Dios”. Dijo: “¿Cómo es que Dios pudiera estar en forma humana?” Yo dije: “Bueno, Ud. pudiera pensar que era una Teofanía, pero no era porque El comió carne de becerro, bebió leche, comió pan de maíz, se sentó allí a hablar; El era un Hombre. Dios estaba mostrando algo”. Oh, pues es fácil para nuestro Dios sólo extender la mano y tomar un puñado de calcio, potasio, y petróleo. Nosotros somos formados de dieciséis diferentes elementos del mundo. El hizo todos los elementos, sólo extendió la mano, y cogió un puñado de elementos, hizo: “Fuiu. [El Hermano Branham hace un sonido de soplar–Ed.]. Entra en ése, Gabriel”. Extiende la mano y toma otro: “Fuiu. Entra en ése, Miguel”. Toma otro para El mismo: “Fuiu. Entra allí...” Pues seguro, El me llamará algún día, y puede que yo no... no sea más que eso, y El me llamará de nuevo a mi cuerpo en la resurrección. Nosotros tenemos al Dios Poderoso como nuestro Dios. Seguro que yo creo que era El, y luego desapareció y se desvaneció. El sólo usó ése mientras que El quería, luego sólo lo envió de nuevo al polvo. El lo usará a Ud. mientras que El quiera hacerlo, y luego lo envía de nuevo al polvo. El me usará mientras El quiera hacerlo, y luego yo regresaré de nuevo al polvo. Pero, oh, ese glorioso pensamiento, y esa gloriosa verdad, que algún día El llamará, y nos levantaremos del polvo. Estamos esperando esa hora.

Escuche también el Mensaje El Dios Inmutable

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