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Elías Y La Comida Ofrecida William Marrion Branham

Elías Y La Comida Ofrecida MP3 - William Marrion Branham

60-0310

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
Oh, estoy tan contento que Dios tiene un camino de escape. Y cuando ellos pensaron que él estaba loco: “Ese profeta anciano, un aguafiestas”, siempre tratando de quitar el gozo de sus fiestecitas felices que estaban teniendo, diciéndoles que era pecado. Y Dios... él siguiendo la comisión de Dios, subió a las montañas y se sentó en lo más alto, en el lugar más seco en el país. Pero Dios mantuvo el arroyo corriendo. Y ellos estaban allá abajo retorciendo sus lenguas por agua.

Uds. saben, Dios tiene una manera para responder a la oración. Esta mujercita había vivido fiel. Ella no se había casado de nuevo; ella se iba a quedar soltera para encontrarse con su marido en la Gloria. Ella era una mujer honorable. Y por semanas la tinaja se había estado escaseando y escaseando, y ella continuamente orando, y todavía parecía que no había esperanza a la vista en ninguna parte.

Uds. saben, de eso pudiéramos aprender una lección, que si Uds. han orado y cumplido todos los requisitos que Dios quiere que Uds. cumplan, y todavía El está en silencio, El no dice nada, y sin embargo, Uds. han cumplido los requisitos, ahora ¿qué sucede entonces? Si Uds. saben que Uds. han cumplido Sus requisitos y Uds. han hecho todo lo que saben hacer, entonces la fe no fluctúa, sólo se queda quieta y piensa positivamente. La fe se aferra eternamente alrededor de la Roca de las Edades, y no se mueve.

Ese gran personaje llamado fe... Yo frecuentemente he dicho: “La fe tiene pelo en el pecho”. Cuando ella habla, todo lo demás se calla. Cuando la fe dice: “Cállate”, entonces todo se calla, porque es el patrón.

Y ella había cumplido todo requisito. Ella había vivido limpia; ella había vivido decentemente; ella había vivido honorablemente, y ella había cumplido todos los requisitos de Dios. Pero parecía que El estaba silente. Dios hace eso algunas veces para probarlo a uno para ver qué clase de reacción uno tendrá. No lo olvide.

Si Uds. pasan por la plataforma, se ora por Uds., y se les imponen las manos, y parece que nada sucede, eso no detiene la fe ni un poquito; Uds. han cumplido los requisitos de Dios. Ahora, si Uds. los han cumplido... Ahora, si Uds. se están reprimiendo de recibir a Dios, Uds. saben que su corazón les condena. Y sabemos: “Si nuestro corazón no nos condena entonces tenemos...” Ahora, pero si nuestro corazón nos condena, no hay necesidad de pasar por la plataforma; no hay necesidad de pedirle nada a Dios, porque Uds. no tienen fe para recibirlo. Pero cuando Uds. han cumplido todo requisito que Dios requiere, entonces la fe sale allí y dice: “Dios es Dios. Yo he cumplido los requisitos”.

La Escritura dice: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. Como dice el canto: “Enséñame, Señor. Oh, enséñame, Señor, cómo esperar”. Que pueda lavar mi alma en la Sangre del Calvario, y cumpla todo requisito, que queme todos los puentes alrededor, y diga: “Ahora, Señor, nada en mis manos traigo, simplemente a Tu cruz me apego. Tú lo prometiste, Señor”. Esa es la clase de condición... esa es la razón que la gente piensa que me gusta estar solo. Pero en el cuarto, o allá al lado del desierto, esa es en la condición a la que uno tiene que entrar antes que uno venga a este púlpito aquí. Porque Satanás siempre está tirando pequeños diablillos para tratar de perturbar algo. Y uno tiene que estar correcto, aferrándose a la cruz, no confiando en su propia habilidad, en sus propios pensamientos, pero sólo apoyándose en los brazos Eternos. No reclamando inteligencia, no reclamando una mente de sí mismo, Uds. sólo se están abriendo y permitiéndole al Espíritu Santo hablar. Esa es la condición que Dios quiere a Su Iglesia. Entre en esa condición.

Dios lo prueba a uno. Todo hijo que viene a Dios primero debe ser probado, castigado, para ver si él puede soportar el castigo. Si nosotros nos acercamos y decimos: “Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios, que El murió por mis pecados y resucitó al tercer día. “El fue herido por mis rebeliones, molido por nuestros pecados, el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga yo soy curado”. Cuando Uds. dicen que con haber confesado... Todos sus pecados y sus iniquidades, y sus habilidades, y todo lo que Uds. tienen, puesto en el altar... Entonces sin nada en su mano, Satanás les va a disparar todo dardo a Uds. que él pueda. Pero entonces si Uds. se apartan de eso y dicen: “Bueno, quizás yo no fui salvo; quizás yo no fui sanado”, entonces se apartan de eso, la Biblia dice que Uds. son hijos ilegítimos y no los hijos de Dios.

Dios prueba a todo hijo de Abraham como El lo hizo con Abraham, porque somos simiente de Abraham. Por estar muertos en Cristo, somos simiente de Abraham y somos herederos según la promesa. Simiente de Abraham, ese es el espíritu que Abraham tenía. A él se la había dado la promesa. Y si nuestro padre confió en Dios y tomó una promesa, una imposibilidad, y se aferró a ella por veinticinco años antes que aún fuera manifestada, fortaleciéndose todo el tiempo, su simiente es exactamente como el padre. No importa qué suceda cuando se ora por nosotros, queda concluido. Cuando quitamos todo del camino, cumplimos todos los requisitos, quitamos todo del camino, entonces pídanle a Dios, y párense allí sabiendo que van a recibirlo.

Dios probó a Job así. Cuando Job pidió misericordia, ofreció un sacrificio por sus hijos, la única cosa que ese profeta tenía era un holocausto, pero era todo lo que Dios requería.

Dios no requiere educación y mucha tontería; El requiere un corazón rendido a Su voluntad. El no le pide que se vista de una cierta manera, o–o que pase por ciertas cosas, o a... o salir de ciertos colegios o títulos. El pide un espíritu quebrantado, contrito y humilde, y un corazón dispuesto para recibirlo a El.

El probó a Job, y para ver qué clase de reacción El encontraría en él. Pero cuando El le quitó sus ovejas, y le quitó sus bueyes, y le quitó sus camellos, y le quitó sus hijos: “Yo veré lo que Job dice ahora”.

Y él dijo: “Jehová dio y Jehová quitó, sea el Nombre de Jehová bendito”.

El encontró que lo que El le había dicho a Satanás lo tenía en Job: “Nadie como él, en la tierra”.

Entonces los truenos comenzaron a rugir, los relámpagos comenzaron a destellar. El Espíritu vino sobre el profeta, y él clamó: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los últimos días El se levantará sobre el polvo. Aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, aún en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, mis ojos lo verán, y no otro”.

El probó a los jóvenes hebreos para ver qué clase de reacción ellos tendrían. Ellos confesaron entre los paganos que había un Dios Vivo, que existía un Jehová Dios, y que El era el Dios del cielo y el Dios de la tierra, y que El tenía toda alma en Su mano. Así que Dios permitió que ellos fueran probados. Y ellos habían cumplido todos los requisitos; ellos se habían preparado en oración y habían quitado todo del camino. Y ellos no se iban a inclinar a la imagen del rey. Y él calentó el horno siete veces más caliente de lo que estaba. Y sin duda que Satanás estaba tratando de decirles: “Este es el fin del camino”. A mí me gusta de la manera que hablaron: “Nuestro Dios puede librarnos de este horno de fuego; pero no obstante, si El no lo hace, no quebrantaremos los mandamientos de Dios. Permaneceremos fieles. Que nuestra fe se oiga a través de los años por venir, que nos quedamos fieles a la promesa de Dios”.

“Mi Dios es capaz de sanarme de esto”. O: “Mi Dios es capaz de sacarme de esta silla de ruedas. Mi Dios es capaz de hacer esto. Pero yo lo he aceptado a El como mi Sanador. Yo he confesado mis pecados (mi incredulidad) y confesé que yo creo que El es mi Sanador. Que venga, que pase lo que pase. Si yo no estoy sano hoy, estaré mañana; si no estoy mañana, estaré el próximo año. Jehová dio y Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”.

Oh, allí estaba. Y cuando ellos entraron en el horno de fuego, bajo una lucha, bajo una prueba, ellos se mantuvieron fieles hasta el fin. Pero Dios estuvo allí precisamente en la fracción de un momento, y El los libró. Ellos sabían que estaban preparados en oración; sus pecados habían sido confesados. Ellos sabían que habían cumplido todo requisito, y sin embargo, El parecía estar en silencio. El sólo está en silencio para probarlo a Ud., para ver realmente lo que Ud. es, qué es lo que está dentro de Ud., ver si Ud. lo dice en serio de su corazón lo que Ud. está diciendo con sus labios. Que eso penetre profundo. Nosotros podemos decirlo con nuestros labios, pero ¿es nuestro corazón diciéndolo?

Escuche también el Mensaje ¿Porque?

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