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El Rey Rechazado William Marrion Branham

El Rey Rechazado MP3 - William Marrion Branham

60-0610

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
 Oh, si la gente únicamente pudiera recordar, que no importa cuánto tiempo uno se quede en la tierra, uno todavía tiene que encontrarse con Dios. Acepten y hagan Uds. a Dios su Rey, su supremo Señor. A mucha gente le gusta ver... recibir a Jesús como Salvador. “Oh, sí, yo no me quiero ir al infierno, así que yo–yo lo acepto como mi Salvador”, pero Ud. no lo acepta como su Señor. Cuando El es Señor, El tiene el señorío. El entra y lo gobierna y lo controla a Ud. Pero Ud. dice: “Señor, Tú puedes ser mi Salvador, pero no te entrometas en mi negocio privado. Mira, no–no–no te vayas a meter en todas esas cosas”. Ud. no quiere rendir su vida privada, Ud. no quiere rendirlo todo a Dios. Y eso es verdad, amigos. Y por lo que Uds. más quieran, cuando se vayan de esta convención, se vayan de esta reunión, váyanse a casa con una sola determinación: que Uds. van a buscar a Dios día y noche y vivir en Su Presencia, y apartarse de las cosas del mundo.

Oh, sí, ellos querían este rey. Y cuando ellos obtuvieron al rey, entonces el enemigo empezó a sacar los ojos del pueblo. Y entonces no podían ver adónde iban. Esa es la primera cosa que el diablo hace cuando él puede agarrar a un siervo de Dios: él lo ciega al hecho que él está perdido. Esa es la primera cosa que el enemigo hizo cuando ellos agarraron a Sansón, otro juez. Ellos le sacaron sus ojos y él no podía ver adónde iba. Tan pronto como el enemigo de los filisteos gobernó sobre Israel, ellos le sacaron su ojo derecho para que no pudieran ver bien adónde iban. El... Cuando el enemigo entra a una iglesia, él le saca sus ojos al hecho verdadero que el Espíritu Santo es el que señorea y gobierna a la Iglesia. Toda disciplina es traída por medio del Espíritu Santo. ¡Amén! Oh, quisiera que pudiera decir las palabras que lo haría penetrar en el lugar correcto (¿ven?), para que nunca se salieran, remacharlas allí. Dios dio el Espíritu Santo para señorear y gobernar a la Iglesia, al Espíritu Santo.

Ahora, ahora, cuando eso sucedió, que ellos le sacaron su ojo derecho, ¿se fijaron Uds. esa cosita astuta que hizo Saúl? Oh, él era un engañoso. Porque... ¿Qué hizo él? El envió por todo el país, pedazos de–de un buey que él había matado, y dijo: “Que todo el pueblo me siga a mí y a Samuel”. ¡Oh, hermanos! “A mí y a Samuel”. ¿Ven?, él incluyó a Samuel, usó la buena reputación de Samuel para engañar al pueblo. Y muchas veces hoy en día... Y nuestros líderes hacen la misma cosa. Ellos lo meten en nuestras iglesias. Ellos dicen: “Bueno, tal y tal, nuestro fundador, él creyó; él hizo esto”. Sí, él era un buen hombre. Pero hermano, algo ha sucedido desde entonces. Correcto. ¿Qué sucedió? Uds. Metodistas que solían quedarse bajo el poder de Dios toda la noche, cuando Asbury, y–y– y Juan y Carlos estuvieron aquí en los Estados Unidos, ellos fueron llamados “santos rodadores” y fueron echados fuera de las–de las iglesias establecidas, las grandes iglesias. Se quedaban allí en los edificios de las escuelas, y la gente... ellos predicaban bajo el poder de Dios al grado que la gente caía al piso; y les arrojaban agua en su cara y los abanicaban. Eso es–eso es... Yo los vi hacerlo.

Juan Wesley, predicando sanidad Divina (en uno de sus libritos), un hombre de la iglesia Anglicana soltó a una zorra y a los perros cazadores en medio de su congregación, y Juan le apuntó con su dedo en la cara de ese hombre, y dijo: “No pasarán tres días, cuando tú me llamarás para que ore por ti”. Y esa tarde el hombre murió con retortijones en su estómago, llamando que fuera Juan a orar por él. Y hoy en día uno habla tocante a un servicio de sanidad entre la gente Metodista... Un hombre Metodista estaba escribiendo una tesis en un libro aquí hace tiempo, tocante a sanidad Divina. El dijo: “Unicamente hay una falta que los Metodistas le encuentran a Ud., Hermano Branham”. Yo dije: “¿Cuál es ésa?” El dijo: “Una cosa, que casi todos los que van a su reunión son Pentecostales”. Yo dije: “Muy bien. Lo cambiaremos. Uds. Metodistas me patrocinarán, y yo iré adonde Uds.” Yo dije: “¿Lo empezará Ud. en su ciudad?” “Bueno”, él dijo: “Por supuesto, yo–yo....” Yo dije: “Eso es lo que yo pensé”. ¿Ven? Exactamente.

Dios enviará Su mensaje a alguna parte. “No regresará a Mí vacía; cumplirá eso lo cual Yo me he propuesto”. “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Pero, ellos hacen referencia al pasado, a algún gran hombre, a Moody, o a Wesley, o a alguna gran persona como ésa, de donde ellos salieron. Ahora, ese es el mismo truco que Sa-... Saúl hizo. “¿Quién no seguirá a Samuel y a mí? ¿Quién no seguirá a Samuel y a mí? Así sea”. Bueno, eso es sólo un truco sutil que ellos–ellos tratan de jugar.

Pero Samuel todavía... El le había dicho al pueblo que no hiciera eso. Pero ellos lo hicieron de todas maneras, porque ellos–ellos querían hacerlo; ellos dijeron que lo harían de todas maneras. Y yo acabo de mirar aquí en la Escritura en donde Ella dice que–que Samuel... en donde casi él persuadió al pueblo que ellos estaban haciendo lo que era incorrecto. Pero, ellos siguieron, y quisieron hacerlo. Entonces cuando ellos tuvieron... esta cosa sucedió. Entonces Saúl ganó esta victoria, y él envió y les dijo a todos los hebreos lo que ellos deberían buscar, lo que los hebreos habían hecho. Y realmente no fue Saúl el que ganó la batalla; fue su hijo, Jonatán, el que ganó la batalla.

Entonces nos damos cuenta otra vez que cuando este hombre, Saúl, cuando menos pensó, él entonces se hizo grande, se envaneció: “Seguro que sí; nosotros edificamos esta gran cosa; hicimos esto”. Y cuando él lo hizo, entonces él llegó a un punto que ya no quería más el consejo de Samuel. El lo hizo de la manera que él quería hacerlo. Y eso es lo que ha sucedido hoy en día. La gente ha llegado a un punto en el que ellos no lo quieren hacer de la manera que Dios lo quiere hacer. Ellos lo quieren hacer de la manera que ellos lo quieren hacer. Ese es el problema hoy en día. Dios quiere sanidad Divina entre Su pueblo. El hombre importante dice: “Mira, espera un momento. Los días de los milagros han pasado”.

Ahora, ¿qué causó a Saúl que hiciera eso? Cuando él llegó al punto que él tomó control del liderazgo del pueblo, en lugar de dejar al–al Espíritu Santo... Ahora, Samuel le dijo a él, él dijo: “Bueno, si Uds. obtienen su rey, y todos Uds. viven bien, y guardan los mandamientos de Dios, y hacen lo que el Señor dice, y siguen al Espíritu, Saúl será capaz de predicarnos algunos mensajes muy poderosos”. Y él lo hizo. Ellos no tenían derecho de descreer a Samuel, porque Samuel siempre les profetizaba la verdad a ellos. El les dijo lo que era la verdad. Pero él dijo: “Miren, si sólo dejan que Saúl, y todos Uds. siguen el liderazgo del Espíritu, y guardan los mandamientos del Señor, todo estará bien”.

Si eso sucediera en esta noche en toda iglesia en los Estados Unidos, empezaría un avivamiento en esta nación. Déjenme decirles, las cantinas estarían en bancarrota. Sería–sería una de las cosas más grandiosas que esta nación alguna vez haya conocido. Si todo predicador de todas las denominaciones sólo siguiera el liderazgo del Espíritu Santo, en lugar de algún credo de su denominación, lo que algún obispo dijo o alguien más dijo, o alguien más dijo. Lo que alguien más dijo no tiene nada que ver con ello; Dios envió el Espíritu Santo y El es nuestro Guía; El es nuestro Líder. Pero cuando ellos ven al Espíritu Santo moverse, ellos se asustan de El; no saben qué es. Es un Desconocido para ellos, porque no están enseñados en esa línea. Ellos están enseñados sólo en una cierta cosa que la iglesia cree, y continúan de esa manera, y continúan por toda la vida llamándose ellos mismos Cristianos, y continúan con las cosas del mundo. Y luego cuando se van a morir, ellos dicen: “Bueno, mi fe me salva”.

Yo le dije a un hombre hace algún tiempo, yo dije: “Señor: ¿no lo condenó el Señor alguna vez por fumar?” “Oh”, él dijo: “No”. Y yo dije: “Yo mismo lo he visto a Ud. beber”. El dijo: “Pero mira esto, predicador. Yo quiero decirte algo...” Yo visité a otro hombre en el cuarto. El dijo: “Mi fe me salva”. Yo dije: “Pero, señor, permítame decirle a Ud. algo ahorita: la fe sin obras es muerta”. Y yo dije: “El Espíritu Santo no vive una vida de esa manera”. ¿Ven? Y yo dije: “Pueda que Ud. sea decepcionado”. Yo dije: “Ahora, la fe está bien. Pero si las obras no siguen a la fe, entonces la fe no es buena”.

Y cuando Ud. muere, recuerde: no cambia su espíritu; únicamente cambia su lugar de morada. Y cual sea el tipo de espíritu que Ud. tenga dentro de Ud., a ese lugar se irá. Y el pecado nunca puede entrar en el Cielo. Así que si Ud.... Ud. dice: “Bueno, yo confieso los míos cada noche. Tenemos un libro de oración, y cuando vamos a la iglesia, nosotros confesamos todos nuestros pecados”. Y, ¿nada más se dan la vuelta, y los vuelven a hacer otra vez? Nada más se dan la vuelta, y al día siguiente dicen: “Dios perdóname por beber, perdóname por cometer adulterio, perdóname por mentir, perdóneme por robar”, nada más se dan la vuelta y hacen la misma cosa. “Perdóname por emborracharme la semana pasada; yo no quise beber tanto así”, nada más se dan la vuelta y beben otra vez. Bueno, eso no es... Eso muestra que algo no ha cambiado adentro. Ud. está tratando de pintar lo de afuera, como blanquearlo con cal. Pero lo que se necesita hacer es ponerlo en la Sangre de Jesucristo y lavarlo blanco, en lugar de blanquearlo con cal. Eso es–eso es lo que el–el mundo necesita hoy en día.

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