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A Él Oíd William Marrion Branham

A Él Oíd MP3 - William Marrion Branham

60-0313

Cita del Mensaje de William Marrion Branham:
La colocación de un hijo. Lo lleva a un cierto lugar, lleva a cabo una ceremonia delante de los Angeles, y lo coloca posicionalmente, lo que él es en el Cuerpo de Cristo. Entonces esa persona tiene la autoridad. Permítanme decir esto, aunque Uds. me consideren un fanático desde esta noche en adelante: esa mismísima cosa de la cual estoy predicando, será hecha. Habrá un poder puesto dentro de la Iglesia, y está ahora entrando, cuando el Espíritu Santo ungirá tanto al pueblo, al grado que ellos hablarán la Palabra y Ella misma creará allí mismo. Nosotros no hemos visto poderes como esos que están ahora entrando a la Iglesia. Yo lo sé por experiencia. “Di a este monte: Quítate, y no dudes en tu corazón, sino cree que será hecho lo que tú has dicho, tú puedes tener lo que tú has dicho”: la colocación de la Iglesia en posición, en donde la plenitud del poder del Espíritu Santo entra en la Iglesia. Entonces las bocas de los críticos serán calladas. Será un período corto. Jesús bajó del monte, y fue directamente al Calvario. Fíjense: no durará mucho tiempo, pero estará aquí.

Ahora, cuando se hace lo sobrenatural en la dedicación, cuando se hace lo sobrenatural, emociona a la gente, la hace ponerse toda emocionada y la hace volverse loca. Cuando Moisés hizo lo sobrenatural allá en Egipto, produjo una multitud mixta la cual salió con ellos, y les causó problemas en el campamento. Uds. saben eso; todos los lectores de la Biblia están conscientes de eso. Produjo una multitud mixta: los creyentes mezclados con los incrédulos. Causó problemas en el campamento más adelante. Cuando se hace lo sobrenatural, hace que la gente se emocione y que yerre. Esa es la misma cosa que sucedió en la esfera Pentecostal de Uds. Lo sobrenatural fue hecho. Dios derramó la primera cosa: el don del Espíritu Santo para permitir a la gente hablar en lenguas. Y luego ellos tuvieron muchas imitaciones de eso, imitaciones carnales. Los hombres se arrodillan y repiten una palabra vez, tras vez, tras vez, tras vez, hasta que obtienen alguna clase de lengua con la cual hablar. O cuando lo sobrenatural se empieza a hacer en cualquier manera, luego hay alguien que trata de imitarlo.

¿Saben Uds. que Dios nunca hizo a dos hombres iguales? No hay dos de Uds. en todo el mundo, o nunca ha habido, que tengan la misma huella digital del pulgar. Dios hace a los hombres diferentes, y El tiene diversidades de dones y los envía a Su Iglesia. Pero nosotros sólo nos aferramos en uno y “ahí vamos” (¿ven Uds.?), Uds. no reciben la sabiduría del Espíritu. Esa es la razón que Dios no puede colocarnos dentro de la posición en donde deberíamos estar en Su Cuerpo. Pues a uno le es dado este tipo de don; a otro ese tipo de don; a otro, otro tipo de don, y así sucesivamente, pero todo es el mismo Cuerpo. Pero nosotros queremos ser exactamente como la otra persona. Uds. no pueden hacer eso. Uds. deben usar la sabiduría de la Palabra. La Biblia es nuestro plano.

Ahora, cuando este hijo fue colocado... Dios colocó a Su Hijo por la misma ley que El ordenó para ellos. Ahora, siendo que El había ordenado que habría muerte por la desobediencia, Dios descendió y se hizo carne, y tomó la desobediencia sobre El mismo, y murió por la raza humana sobre la que El puso muerte (o mejor dicho, ellos trajeron muerte sobre ellos mismos), y tomó la muerte por ellos, para que pudiera redimirlos. En la colocación de un hijo, de la cual El tenía las ordenanzas en el Antiguo Testamento, Dios descendió y colocó a Su propio Hijo. Cuando ellos habían subido el monte, de repente, el–el Angel del Señor vino, y el poder del Señor los cubrió con Su sombra, y Sus vestidos empezaron a brillar como el sol. Y ellos vieron a Moisés y a Elías aparecerle a El y hablándole a El, y allí vino una Voz del Cielo diciendo: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”. Todos los poderes en los cielos y la tierra le fueron dados a El; El había sido obediente. El era el Hijo de Dios entonces; Dios colocando a Su propio Hijo. Escuchen. A El oíd.

Ahora, ¿qué sucedió allí? Tan pronto como se hizo lo sobrenatural, Pedro se puso todo emocionado. Dijo: “Les diré lo que vamos a hacer; edifiquemos tres tabernáculos aquí, hagamos tres diferentes denominaciones, tres diferentes tabernáculos. Nosotros tendremos uno para los que quieran guardar la ley de Moisés; los dejaremos a ellos adorar en ese tabernáculo. Uno para los que quieran guardar los dichos del profeta, los dejaremos adorar en este tabernáculo. Y los que quieran creer lo que Jesús dijo, los pondremos en ese tabernáculo”. Yo estoy tan contento que Dios puso un alto a eso. ¿Qué si nos hubiéramos quedado con la ley? La ley tiene justicia sin misericordia. Ud. no puede ser salvo por la ley; la ley no tiene salvación en ella. La ley únicamente lo condena a Ud.; le dice que Ud. es un pecador y que es culpable, pero no tiene misericordia. Es un policía que lo echa a Ud. a la cárcel sin ninguna manera de salir. Yo estoy contento que no tenemos que escuchar a Moisés, porque él trajo la ley.

Y los profetas eran la justicia. Yo no quiero la justicia de Dios. No. Yo quiero Su misericordia, no Su justicia. Yo... Si yo tuviera justicia, yo estuviera condenado; yo quiero misericordia. Yo no ruego por Su justicia; yo ruego por Su misericordia. Moisés, o mejor dicho, Elías, el que representaba a los profetas, él subió al monte y se sentó allí. Ninguno debía acercarse a él. Y un rey loco envió a cincuenta, dijo: “Si yo soy varón de Dios, descienda fuego, y consúmate”. ¡Justicia! Yo no quiero eso. Pero antes que Pedro terminara de hablar tocante a esos tres diferentes tabernáculos, la Voz habló de la Gloria y dijo: “Este es Mi Hijo amado; a El oíd. Moisés ha terminado; la ley ha terminado; los profetas han terminado; pero este es Mi Hijo amado; a El oíd”. No importa en dónde esté Ud.: “A El oíd”. No importa lo que alguien diga: lo que mamá diga, lo que papá diga, lo que la ley diga, lo que alguien más diga; “a El oíd”. El es la Voz Eterna. Dios colocó posicionalmente a El como su Mediador, como su Padre, como su Dios. “Este es Mi Hijo amado; a El oíd”.

Amigos: la gente de esta nación y de este mundo, a medida que viajo por todo él, encuentro que están tan hambrientos del Cristianismo real y genuino. Tenemos tanta falsificación, tanto fingimiento, tanta imitación, al grado que el mundo realmente está hambriento de ver algo real. Qué golpe el otro día, cuando el Sr. Graham permitió que ese grupo de paganos se pararan allí y lo retaran sobre el Evangelio que él estaba predicando. Yo no sé lo que yo hubiera hecho, pero yo creo que hubiera dicho como los jóvenes hebreos: “Nuestro Dios es capaz de librarnos de esta cosa. Pero yo nunca permitiré que el Evangelio sea pisoteado”. Miren: ha llegado a un lugar, amigos, en donde el mundo es tan terrible, que los va a hacer que prueben cada pulgada de terreno en el que Uds. están parados; Satanás lo va a hacer. Y está llegando un tiempo cuando las imitaciones y los pensamientos carnales van a ser circuncidados del real y verdadero Cuerpo de Cristo. Y El va a tener un Cuerpo que es puro, y Santo, y lleno con Su Espíritu, caminando en Su Espíritu y haciendo las obras que El hizo. Sean fieles a eso.

Quieren algo real. Ellos están hambrientos y sedientos de encontrar la cosa real. Ellos no quieren sicología; ellos no quieren algún discurso intelectual; ellos quieren algo que les dé la seguridad, algo que haga que esta Biblia viva otra vez. Cuando me bajé del avión en Bombay, India, en donde tuvimos nuestra reunión más grande, estimaron que había algunos quinientos mil en la reunión; la primera que tuve fue en el Taj Hotel (en donde quizás cuatrocientos, o más, misioneros se habían reunido), fue el obispo de la iglesia Metodista de allí. El me dijo: “Hermano Branham, yo pudiera no estar de acuerdo con Ud. sobre su doctrina de sanidad Divina”. El dijo: “Pero Ud. tiene un buen nombre, y yo–yo quiero que Ud. mantenga eso limpio, porque es algo para estas personas”. El dijo: “Pero nunca se llame aquí Ud. mismo un misionero”. Dijo: “Nosotros tuvimos la Biblia antes... dos mil años antes que Uds. fueran una nación”. Y eso es verdad; Santo Tomás fue allá y llevó el Evangelio a la India. Pero, ¿qué hicieron ellos? Lo convirtieron en una teología intelectual, y ahí ha yacido. El dijo: “Oímos, aquí en la India, que Dios le ha dado un don para hacer que esta Biblia viva otra vez. Eso es en lo que nosotros estamos interesados: hacer que la Biblia viva otra vez”. Eso es lo que las almas de corazón hambriento quieren: es ver la Biblia hacerse real, ver a Dios venir a la escena, y hacer lo mismo que El hizo, la Palabra viviente llegando a ser una cosa viva para nosotros. Sedientos por cosas reales. Hay demasiada imitación.

Escuche tambíen el Mensaje La Puerta al Corazón


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